HABLAN NUESTROS MAYORES: Carmen Colman Estrada: una vida marcada por el estudio, la docencia y el compromiso social
Una infancia marcada por la dictadura, una vocación docente sostenida durante décadas y un presente activo, solidario y viajero definen la historia de Carmen Colman Estrada, quien a sus 62 años, ya jubilada, continúa convencida de que la vida es, ante todo, servicio, según relató en entrevista con Pasividades.
Nacida en San Javier, creció en un contexto atravesado por dificultades sociales y familiares. “Justamente crecí en plena dictadura… mi niñez ahí como que se me complicó porque pasamos muchas cosas”, recordó. Hija de un trabajador portuario, su familia debió trasladarse a Paysandú tras el cierre del puerto. “Fue muy difícil toda esa situación”, contó.
Cuando sus padres emigraron a Argentina, Carmen decidió quedarse para estudiar. “Mi vida fue siempre estudiante, siempre fui muy buena estudiante”, afirmó. Terminó el liceo en Paysandú y, pese a la falta de profesorado local, perseveró hasta recibirse de profesora de Matemática. “Así estuve varios años… hasta que se implementó en Paysandú y ahí la terminé”.
Ejerció la docencia principalmente en el Liceo 1 y en la Escuela Técnica, destacando su vínculo con los estudiantes. “Di muchas clases de vida también”, sostuvo, subrayando la dimensión humana de enseñar. Se jubiló a los 60 años, cuando “el nuevo plan exigía demasiado”.
Lejos de detenerse, hoy participa en espacios honorarios como Clif y Mojupep. “Lo importante no es que vos cobres, sino que tu vida sea un servicio”, expresó. Casada, madre y abuela, disfruta además de viajar. “Es parte de mi vida conocer, conocer otras culturas”, afirmó.
El balance es claro y sereno: “Siempre he hecho lo que he querido… la he vivido bien”. Una vida atravesada por el esfuerzo, pero también por la coherencia y el compromiso.





