“Cuentos Errantes”, de Raul Pezzatti: Historias que no quieren perderse

El escritor sanducero Raúl Pezzatti publicó recientemente su tercer libro, Cuentos Errantes, un volumen de 230 páginas que reúne 25 relatos y profundiza una poética narrativa en la que conviven de forma constante la experiencia real, la memoria colectiva y la irrupción de lo anómalo. Con esta nueva entrega, el autor suma un capítulo más a la Serie del Errante, iniciada en 2022 con Memorias del Errante y continuada en 2023 con Crónicas Errantes. Nacido en Montevideo en 1969, Pezzatti vive en Paysandú desde los cinco años, ciudad a la que vuelve una y otra vez como territorio simbólico y testimonial de sus relatos. Escritor desde hace más de treinta años, se formó en el Instituto de Formación Docente y fue profesor de Filosofía en Secundaria entre 1995 y 2000.

Desde hace más de 35 años trabaja en la industria de la construcción y, entre fines de los años ochenta y comienzos de los noventa, integró diversas bandas de rock como baterista, una experiencia que dejó huella en el pulso narrativo de su escritura. Aunque Cuentos Errantes estaba pronto en 2024, su publicación se concretó hacia fines de 2025, en un contexto que el autor reconoce como complejo para quienes editan de manera independiente. “Sabemos bien cómo es el tema para los escritores. Es difícil. Creo que en Paysandú hay actualmente más de treinta y, salvo dos que publican en editoriales, los demás costeamos los libros nosotros mismos”, explica. La presentación pública del libro está prevista para 2026, “pero queríamos dejar registrado que este libro fue publicado en el 25”.

Inspiración a partir de hechos reales

En esta tercera entrega, Pezzatti profundiza una línea de trabajo ya presente en sus libros anteriores: la narrativa construida a partir de testimonios, casos y experiencias reales, principalmente vinculadas a Paysandú. “Los cuentos están basados en hechos reales, como dicen en las películas”, afirma, y señala que en algunos casos el proceso implicó “recabar datos, ubicar personas y tener no un solo testimonio, sino varias miradas sobre un tema”. Sin embargo, el autor subraya la distancia entre el registro literario y el periodístico. “No es que uno escriba un artículo periodístico. Cuando uno arma el cuento, cuando arma la narrativa, tiene que coser todas las partes”, aclara. “Uno recaba información, de determinados temas, y después tiene que armar el cuento. No es que viene armado”. Entre los relatos del libro los hay de diversa procedencia e intensidad: textos recientes, cuentos de fuerte carga personal, y otros escritos hace más de una década, como Espejo y La promesa, ambos de 2011, que el autor decidió incorporar “porque creo que se podían integrar a esta familia de cuentos”. El prólogo adelanta un universo poblado por aparecidos, duendes, entidades oscuras, objetos del pasado que se resisten a desaparecer y escenas barriales atravesadas por lo sobrenatural, todo ello narrado con “mucha sutileza, sin exageraciones”, lo que vuelve a estos relatos “raramente verosímiles”. En cuanto a la forma, “la idea sigue siendo la misma: escribir con cierto vértigo, con cierta forma de interesar al lector, con finales inesperados, un poco siempre apuntando al absurdo”, resume.

Escritura, artes visuales y trabajo colectivo

En Cuentos Errantes, la fotografía de portada pertenece a Vito Pezzatti, con edición de Ignacio Colombo, mientras que el diseño de portada y la diagramación estuvieron a cargo de Luigi Lemes. El libro incluye, además, ilustraciones de la artista plástica Andrea Martínez Lucero (Andrea Martilu), cuyas imágenes acompañan y expanden el clima narrativo de los relatos. Esta decisión se inscribe en una línea de trabajo sostenida desde los libros anteriores. Memorias del Errante contó con imágenes de Ignacio Colombo, y Crónicas Errantes con el aporte visual de Marilina Odella. “La idea mía es que cada vez que salga un libro no sea solamente texto, sino compartirlo con algún artista plástico”, dice Pezzatti, para quien esto no es un recurso accesorio, sino una forma de enriquecer la experiencia del libro y, al mismo tiempo, de generar espacios de circulación y visibilidad para creadores locales.

La escritura como registro y memoria

Lejos de perseguir modelos consagrados, Pezzatti asume hoy una escritura anclada en sus propias posibilidades. “Pasé años en mi vida tratando de escribir de determinada forma”, reconoce, hasta que comprendió que “nunca iba a ser Cortázar, que nunca iba a ser Borges”. A partir de ese reconocimiento, el eje de su trabajo se desplazó hacia otro lugar: “con lo que a uno le tocó de talento, porque es así, me entraron a preocupar las historias”. Esa preocupación se traduce en una necesidad de registro. Pezzatti es consciente de que “capaz hay otros que a algunas historias las pueden narrar mejor, o de otra manera”, pero también de que hay relatos que, si no se escriben, se pierden para siempre. “Había gente con un montón de historias que hoy ya no está, y esas historias se fueron con ellos”, señala. De allí surge una convicción que atraviesa Cuentos Errantes y toda la Serie del Errante: “si algunas cosas no las narro, se pierden”, porque, como afirma el autor, “por aquello de que lo que no está escrito no existe”.