Alemania despliega nuevas energías

Buenos Aires, (Por Horacio R. Brum).- El último viaje europeo de este corresponsal entre Bremenhaven y Cuxhaven, en Alemania, dio elementos interesantes para el debate que está en curso en Paysandú por la futura planta de HIF Global. El tren de corto recorrido (unos 44 kilómetros entre ambas ciudades) no hacía el ruido traqueteante de las locomotoras diesel comunes en estos trayectos ni emitía su olor a combustible; estaba pintado en los extremos con burbujas de agua y en los vagones se repetían como decoración las letras de la fórmula química del líquido: H, por hidrógeno y O, por oxígeno. Tampoco estaba el vehículo conectado por un brazo flexible -el pantógrafo-, a la catenaria o línea aérea de electricidad, como es común en la mayor parte de la red ferroviaria alemana. La marcha serena, sobre unas vías en excelente estado de mantenimiento, se desarrollaba con un zumbido como ruido de fondo, lo cual hacía que fuera un placer admirar el paisaje de las llanuras linderas con las playas del Mar del Norte. En esas tierras, el único elemento que interrumpía la armonía del panorama agropecuario eran las turbinas eólicas, con su aspecto de gigantescos molinos o ventiladores, de varias decenas de metros de alto.
Cuxhaven es una ciudad portuaria que antaño vivía principalmente de la pesca y era uno de los puntos de partida de los transatlánticos hacia Estados Unidos. Los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y la drástica disminución de los recursos pesqueros determinaron un cambio en su identidad histórica y, desde el “milagro económico” de la posguerra la localidad se desarrolló como un polo industrial vinculado a los yacimientos petroleros marítimos. Actualmente, el énfasis de ese desarrollo está puesto en las tecnologías limpias y las fuentes de energía renovables; en la tierra y en el mar de la zona, abundan las turbinas eólicas y muchas hectáreas de campos están cubiertas por paneles fotovoltaicos. El gobierno del estado de Baja Sajonia, el gobierno nacional alemán, la Unión Europea y la corporación público-privada para el desarrollo del puerto han invertido durante dos décadas cientos de millones de dólares en la infraestructura del Centro Industrial Offshore, donde se estimula la instalación de empresas que contribuyan a satisfacer con criterios estrictos de protección del medio ambiente las enormes necesidades de energía que tiene Alemania, a causa de la pérdida de los suministros del gas ruso, por el involucramiento en la guerra de Ucrania.
El tren de Bremerhaven a Cuxhaven representa una parte de ese esfuerzo, porque su motor transforma hidrógeno verde en electricidad. Cerca de la salida de la estación, un puesto informativo de la municipalidad entrega una variedad de materiales sobre los proyectos y actividades del Centro Industrial Offshore, entre las que se cuenta la producción de hidrógeno verde. En el área portuaria, dos plantas producen el combustible, el cual también está siendo utilizado con carácter experimental en una nave a propulsión eléctrica, que lleva suministros a los yacimientos petroleros de mar afuera.
Las informaciones también dan cuenta de que se necesitan grandes cantidades de energía para obtener hidrógeno a partir del agua, por lo cual Cuxhaven, que recibe los vientos del Mar del Norte, está bien ubicada para producir electricidad eólica. No obstante, los datos de otras fuentes indican que el procedimiento todavía es caro, una razón que llevó a la empresa regional operadora de los trenes a hidrógeno a no encargar más unidades –se llegaron a fabricar catorce–, a la compañía francesa Alstom y ampliar la flota con vehículos eléctricos a baterías.
Sin embargo, la empresa alemana Siemens (la principal fabricante de los trenes eléctricos de alta velocidad nacionales, los ICE), trabaja desde 2024 con el gobierno del estado de Baviera en el establecimiento de una red de trenes a hidrógeno de corto recorrido (líneas de no más de 50 kilómetros). Por otra parte, el gobierno de Berlín tiene una Estrategia Nacional del Hidrógeno Verde, que incluye cuantiosos subsidios para la búsqueda de usos para el combustible y los proyectos de producción en los ámbitos locales y regionales. Ese plan considera además la importación del hidrógeno verde desde aquellos países que puedan asegurar un suministro y según la Agencia Internacional de Energía, América Latina compite con ventajas en ese aspecto, dada su abundancia de recursos hidroeléctricos, de viento y de sol.
Si bien Cuxhaven se prepara para esa competencia, también es un ejemplo de la diversificación de oportunidades. Los galpones de los antiguos muelles pesqueros están siendo reciclados para recibir oficinas y empresas del mundo de la creatividad artística y audiovisual; la industria pesquera mantiene algunas instalaciones, que abastecen a restaurantes donde se pueden disfrutar excelentes platos del mar (muy recomendable, el Fischbörse Restaurant); museos y colecciones de barcos muestran el pasado marítimo de la ciudad y en la que fue la terminal de transatlánticos, desactivada en la década de 1970, se narra, mediante piezas gráficas y audiovisuales, la historia de la emigración alemana a Estados Unidos. Al igual que en otras partes de Alemania, estos museos se crearon mediante la cooperación público-privada, con fundaciones que plantean la idea y generan los recursos económicos iniciales, para después obtener el apoyo municipal o estatal. El Museo de la Pesca y los Naufragios tiene ese origen, pero un resultado más espectacular se puede apreciar en otra localidad de la región. Wilhelmshaven, a una hora por carretera, es la sede del Museo de la Marina Alemana, creado por la iniciativa de un grupo de oficiales en retiro y civiles interesados en preservar el patrimonio naval. A flote se exhiben allí un destructor de gran porte, barreminas y patrulleros rápidos y en seco hay un submarino costero; la entrada al edificio está presidida por un caza de la aviación naval y en el interior han sido empleados todos los medios audiovisuales modernos para narrar la historia de la marina. En el relato no se evitan los tiempos de nazismo y una maqueta muy detallada tiene un vínculo con la historia uruguaya: es el acorazado Graf Spee, que en diciembre de 1939 libró el combate de Punta del Este contra tres cruceros británicos y fue hundido por su comandante aguas afuera del Cerro de Montevideo.
En Cuxhaven se estima que el mercado internacional del hidrógeno verde movilizará casi 75.000 millones de dólares en 2032, pero hay conciencia de que la producción del combustible tiene muchas exigencias, de las cuales la principal es la enorme cantidad de energía eléctrica que necesita el proceso. Para los eventuales productores del mundo en desarrollo, se citan como dificultades a resolver la falta de una infraestructura adecuada para el transporte, lo reducido de la demanda local, la carencia de mano de obra especializada y el alto costo general de la producción. En Alemania, hace por lo menos una década que todos estos problemas están siendo resueltos y aun así, como lo demuestra el caso del tren verde, no siempre el hidrógeno verde tiene la competitividad suficiente para desplazar a otras formas de reducir los gases derivados de las actividades del transporte e industriales que están generando los gases causantes del calentamiento del planeta.

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