Noticias relacionadas a la ecología, el medio ambiente, la ciencia y la tecnología en el mundo, Uruguay y Paysandú en particular.
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La Universidad Tecnológica de Uruguay (UTEC) desarrolló una nueva herramienta que detecta en etapa temprana la presencia del picudo rojo en palmeras
El Grupo de Investigaciones Espaciales de la Universidad trabaja para aportar al combate de la plaga a nivel país y busca apoyo para profundizar el trabajo. Para ello, utilizan drones con cámaras térmicas, multiespectrales y de espectro visible con el fin de detectar la presencia del picudo rojo en las palmeras.

El equipo logró identificar la presencia de la plaga y monitorear sus distintas fases de desarrollo en la palmera, incluso antes de que esta muestre un deterioro evidente a simple vista, informó la UTEC.
Un grupo de trabajo de la universidad viajó a China junto al presidente de la República, Yamandú Orsi, para concretar una investigación sobre plagas junto con el Instituto Clemente Estable y la Universidad Forestal de Beijing.
Los investigadores enfatizarán en el picudo rojo y los recursos hídricos, así como en la instalación del segundo Instituto Confucio en Uruguay, el primero en el interior del país, indicó Presidencia.
Los cuatro astronautas de la misión Crew-11 llegaron ayer a la Tierra con uno de los miembros enfermos tras completar el viaje desde la Estación Espacial Internacional (ISS), en la primera evacuación médica que ha tenido que afrontar la NASA. El regreso de los tripulantes, previsto para marzo, se produjo antes de tiempo debido a la afección médica que padece uno de los astronautas. De momento, se desconoce cuál es el problema de salud y el tripulante afectado. Pasadas las 10 de la mañana, los operarios abrieron la escotilla de la cápsula Dragon, que tras su amerizaje en el Pacífico fue remolcada a bordo del barco de recogida. Los cuatro tripulantes de la expedición salieron minutos después: primero Mike Fincke, después la comandante Zena Cardman, y luego el japonés Kimiya Yui y el ruso Oleg Platonov; todos en aparente buen estado de salud y saludando con animados gestos de éxito. “Están todos bien y con buen ánimo”, dijo el administrador de la NASA, Jared Isaacman, en una rueda de prensa tras el amerizaje a las 11 de la mañana, en la que ha declarado la misión un éxito. El administrador de la NASA sí dijo que se trata de un “problema de salud grave”, aunque no supuso “una emergencia”.
La NASA decidió que los cuatro tripulantes de la misión fueran trasladados desde el barco de recogida a un hospital en San Diego (California), donde pasaron la noche.
El astrónomo uruguayo Gonzalo Tancredi aclaró que el cometa 3I/Atlas, descubierto el 1.º de julio de 2025 por el sistema ATLAS en Chile, no representa ningún peligro para la Tierra. Se trata de un objeto interestelar, es decir, proveniente de otro sistema planetario, y apenas el tercero de este tipo detectado hasta ahora, luego del asteroide ‘Oumuamua (2017) y del cometa 2I/Borisov (2019).
“Este es el tercer objeto interestelar que hemos descubierto”, indicó Tancredi. “La comunidad astronómica ha descubierto más de un millón de asteroides y varios miles de cometas, pero todos pertenecientes al Sistema Solar”.
El cometa fue detectado cuando cruzaba la órbita de Júpiter y su trayectoria es hiperbólica, lo que significa que pasará una sola vez por las cercanías del Sol antes de alejarse para siempre. Su mayor aproximación solar ocurrió el 29 de octubre, y su velocidad máxima fue de 68 kilómetros por segundo.
Su composición incluye hielo de agua, dióxido de carbono, silicatos y metales como el níquel, y su estudio podría aportar información sobre la formación de sistemas planetarios antiguos.
Tancredi informó además que el 3I/Atlas será objeto de una campaña de observación coordinada por la International Asteroid Warning Network (IWAN), de la cual Uruguay participa mediante el Observatorio Los Molinos. “No representa ninguna amenaza para la Tierra”, reiteró.
En la presente entrega compartiremos con nuestros lectores un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) titulado “El futuro del trabajo y los desajustes de habilidades en América Latina”.
De acuerdo con este trabajo, “el tema de los desajustes de habilidades (skills mismatch) se plantea con frecuencia en el debate público y es uno de los principales problemas sociales y económicos de nuestro tiempo, principalmente en lo que se refiere a las brechas de habilidades, es decir, la falta de trabajadores en el mercado laboral que cuenten con las habilidades necesarias. El desajuste entre la oferta y la demanda de habilidades se considera una de las principales causas de los persistentes niveles de desocupación, la baja productividad y las dificultades para ocupar las vacantes laborales”.
Según el informe mencionado, “un primer aspecto analítico que se debe tener en cuenta es la diferencia entre cualificaciones (o competencias) y habilidades. Las primeras hacen referencia a conocimientos adquiridos a través de la educación formal o informal que permiten a los individuos realizar una actividad o tarea de manera adecuada y que pueden aprenderse, adquirirse y ampliarse a través del aprendizaje. Las segundas hacen referencia a la capacidad de aplicar y utilizar el conocimiento adquirido para llevar a cabo las tareas requeridas en un determinado trabajo, así como resolver problemas, y comunicarse y relacionarse con otros. En general, las cualificaciones o competencias formales se identifican, por ejemplo, a través de la certificación por haber finalizado con éxito algún nivel educativo o programa o la validación de conocimientos adquiridos a través de la educación no formal (por ejemplo, la certificación de competencias). Las competencias informales son aquellas que no están oficialmente reconocidas como equivalentes a un nivel de calificación formal y son, por lo tanto, más difíciles de identificar.
El concepto de habilidades ha ido evolucionando a lo largo del tiempo para incluir una amplia gama de atributos mentales, físicos y emocionales de las personas, que no solo contribuyen a la productividad laboral sino también a tener conductas y relaciones saludables y armoniosas. De manera simplificada, el conjunto de habilidades de los trabajadores se suele dividir en tres grupos: cognitivas, sociales y de comportamiento (también definidas en la literatura como habilidades socioemocionales, no cognitivas o blandas) y habilidades técnicas.
Las habilidades cognitivas abarcan las habilidades basadas en el aprendizaje, como la alfabetización, el vocabulario y la aritmética, pero también otras relacionadas con la capacidad de comprender ideas complejas y aplicar las enseñanzas adquiridas a través de la experiencia. También guardan relación con los procesos vinculados al conocimiento, como la atención, la memoria y la memoria de trabajo, el juicio y la evaluación, el razonamiento y el cálculo, la resolución de problemas y la toma de decisiones, la comprensión y la producción del lenguaje. Las habilidades sociales y de comportamiento incluyen habilidades intra o interpersonales que involucran múltiples ámbitos como el social, el emocional, el conductual y el actitudinal. Estas habilidades están muy relacionadas con la personalidad y las capacidades de regulación emocional (tanto propias como de las demás personas).
Las habilidades sociales y de comportamiento incluyen la perseverancia, el autocontrol, la confianza en los demás y en uno mismo, la autoestima, la resiliencia o capacidad para recuperarse de los problemas, la empatía y la tolerancia con la diversidad de opiniones, entre otras. Las habilidades técnicas están relacionadas con las tareas requeridas para realizar actividades particulares en el trabajo e incluyen las habilidades y los conocimientos específicos de la ocupación, como el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), computadoras, programas informáticos y dispositivos de telecomunicaciones, entre otras cosas; las habilidades de operación de máquinas; las habilidades de conducción; y las habilidades relativas a ocupaciones profesionales y técnicas como la ingeniería o la medicina”.
Para la Cepal, “los cambios tecnológicos destruyen, generan y transforman el empleo. En este proceso, las habilidades o competencias demandadas por el mercado laboral también pueden transformarse —no solo las relativas a las nuevas ocupaciones, sino también las asociadas a ocupaciones ya existentes. (…) A nivel agregado y dentro de las empresas, por un lado, las nuevas tecnologías sustituyen a los trabajadores que realizan tareas rutinarias y, por otro lado, hacen que los trabajadores cualificados que realizan tareas no rutinarias sean más productivos” logrando con ese aumento de su productividad un incremento de sus ingresos. (…) De acuerdo con estos estudios, la tecnología aumentaría la inequidad en el mercado laboral, lo que afectaría mayoritariamente a los trabajadores más vulnerables con menor nivel de habilidades”.
Finalmente se señala que “las innovaciones tecnológicas crean una necesidad constante de capacitación y pueden ser fuente de exclusión entre los trabajadores. Sin embargo, también pueden ofrecer nuevas oportunidades de empleo (además de incrementar la productividad de los trabajadores más cualificados). (…) También puede facilitar el desarrollo de habilidades entre los trabajadores (por ejemplo, a través de programas de formación en línea). Esto último fue especialmente pertinente durante la pandemia de COVID-19. Desde la formación inicial hasta la educación para adultos, las nuevas tecnologías brindan oportunidades para múltiples actividades de aprendizaje, disponibles para todos los interesados en cualquier momento y desde cualquier lugar”.
Dr. Rodrigo Deleón
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