Editorial de El Telégrafo sobre los temas que más importan en el mundo, Uruguay y Paysandú en particular.
Solicitada: Ferias y Artesanías bajo la sombra de la impunidad
Como mujer trabajadora y edila de la Junta Departamental de Paysandú, integrante de la Comisión de Derechos Humanos, Equidad y Género, que entre sus múltiples objetivos tiene el de considerar temas relacionados a la promoción de los Derechos Humanos, quiero hacer público mi repudio a los “presuntos” hechos acaecidos en el Mercado Municipal, específicamente en la Unidad de Ferias y Artesanías de Paysandú. Hechos que si bien andaban esparcidos por el viento, tomaron connotación social hace unos 15 días, pero recién aparecieron “como oficial”, en nuestra prensa local seria y responsable con la información.
Estamos sin lugar a dudas ante un hecho de violencia institucional ejercida por quien estaba a cargo del área, que hoy ya no lo es más porque presentó su renuncia al mismo. Me refiero a Rodrigo Vercellino, quien ejerció su cargo haciendo abuso de funciones sobre varias personas que hacen docencia en la Escuela de Artesanías. La mayoría mujeres, o sea que hubo violencia de género.
Si bien se dice que el exjerarca, de entera confianza del intendente Nicolás Olivera, ha presentado la renuncia al cargo por asuntos personales, hay una investigación administrativa en curso por su proceder.
Me preocupa el silencio cómplice de muchos meses de la Secretaría de Género, Generaciones y Derechos Humanos de la Intendencia, donde en alguna oportunidad ante una moción y un pedido de informes, se nos manifestó que todo marchaba muy bien.
Duele que esta esta Secretaría de Género, Generaciones y Derechos Humanos de la Intendencia de Paysandú, haya dejado “correr” actos de acoso laboral, persecución, abuso de poder, extralimitándose el jerarca permanentemente en su rol. Al punto de que hubo docentes que decidieron dejar su puesto de trabajo, perdiendo su fuente de ingreso, en bien de su salud mental que igualmente se vio afectada, porque ya no soportaron.
La situación “tocó fondo” con el supuesto uso indebido del lugar fuera del horario de trabajo para fines promiscuos, y con el supuesto cobro de estands de ferias en provecho propio. Y más supuestos.
Ante tanta falta de ética, de responsabilidad y deterioro de un lugar donde se ejerce docencia y se lucen las excelentes artesanías confeccionadas, extraña la ausencia de quienes tienen la responsabilidad de controlar y verificar que este tipo de despojo de Derechos Humanos no ocurra. Desde esa Secretaría una de las funciones es cuidar y proteger los Derechos Humanos de todos y todas. Fallaron y la gran pregunta es ¿por qué?
Quiero expresar que la violencia en cualquiera de sus formas, no tiene color político. Acá lo que venía sucediendo desde tiempo atrás es violación de los derechos adquiridos, clima de trabajo tóxico, insalubre y enfermizo, que desde el control institucional, se ocultó.
Hasta demandas al señor Vercellino y denuncias hechas a la Fundación a Ganar y a la Intendencia fueron presentadas. Hasta un expediente en el Juzgado que incluso respondieron. Y no pasó nada, ante hechos vergonzantes en forma sistemática, hacia algunas personas.
Como por ejemplo quita de horas docentes porque sí, por la sola voluntad del exjerarca, lo que podría tipificar como un despido indirecto. Por el solo gusto de mortificar a mujeres, incluso algunas madres solas.
Entonces me pregunto: ¿Para qué existe la Secretaría de Género, Generaciones y Derechos Humanos de la Intendencia de Paysandú? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Hasta dónde llega su competencia? Sí sé, que quien está al frente de la misma debió actuar antes, sin mirar “quién es el atropellador”. ¿No leían los documentos que entraban? ¿Desoían quejas verbales? ¿No sabía que había copias de llaves? ¿Que entraban personas con fines promiscuos? ¿Por qué lo permitieron? Si es por ser persona de gran confianza del intendente, que llega a ser suplente del diputado del Partido Nacional Fermín Farinha, es más grave aún. Porque estaríamos hablando de “proteger la institucionalidad” dentro de un marco de corrupción.
Una tremenda falta de responsabilidad de la Secretaría de Género, Generaciones y Derechos Humanos de la Intendencia de Paysandú, diría hasta una cuota de machismo dejando a talleristas mujeres, sufriendo las extralimitaciones de Rodrigo Vercellino.
Toda mi solidaridad con las personas afectadas y mi mayor repudio ante un hecho punible que se tapó, donde la discriminación basada en género se ejerció con permitida impunidad. “Cuidar, salvaguardar a la mujeres”, oí hace poco en el Espacio Gobbi, pero todo es un discurso vacío. Y responsabilidad del intendente Nicolás Olivera.
Maestra Mabel De Agostini Pinna
Edila Frente Amplio


