
El Instituto Cuesta Duarte del Pit Cnt elaboró un informe de coyuntura basado en los guarismos de “Empleo, Salarios y Actividad Económica. Actualidad y perspectivas 2021 ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos?” que presentó este mes, donde señala que durante el año que finaliza, la actividad económica a nivel global “sufrió un duro golpe como resultado de las medidas que se adoptaron en los distintos países para frenar el avance de la pandemia”.
A nivel global, se estima una caída del Producto Bruto Interno (PBI) entre 4% y 5%, “asimilable a la registrada por la economía mundial en 1929, aunque se espera que la recuperación sea mucho más rápida”.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) calculó una caída del producto en 4,4% “y una crisis en forma de V, donde en 2021 se recuperaría toda la caída registrada en 2020”.
El informe puntualiza que el impacto diverge fuertemente entre países. La caída proyectada para América Latina y el Caribe, es de 8,1% este año, con una recuperación de 3,6% al siguiente.
De acuerdo al informe, en Uruguay la economía alcanzó 16 años consecutivos de crecimiento. “Sin embargo, en los últimos cinco años, la actividad se enlenteció y en 2019 creció sólo 0,2%”.
En el segundo trimestre de este año, “la economía cayó 10,6% respecto a igual período del año anterior, y en el primer semestre acumuló una caída de 6% respecto a la primera mitad de 2019”.
MÁS AFECTADOS
Los sectores más afectados “fueron los más demandantes de empleo, como es el caso del comercio, el sector de restaurantes y hoteles, los servicios personales y de entretenimiento”. Explica que para controlar la expansión de los contagios, “todos los sectores de actividad registraron fuertes caídas durante el segundo trimestre del año con la excepción del sector de transporte, almacenamiento y comunicaciones, cuyo impulso estuvo liderado por las comunicaciones”.
Entre 2011 y 2014, el país “alcanzó cifras récord de empleo y desempleo”. A partir de 2015 y hasta el inicio de la pandemia, “se produce un marcado deterioro de la tasa de empleo y la de desempleo”, en tanto hasta 2019, “se pierden aproximadamente 53.000 puestos de trabajo”.
Desde marzo “se desplomó la tasa de empleo, lo que fue acompañado por una fuerte caída en la tasa de actividad. Esta retracción en la oferta de trabajo explica que la tasa de desempleo haya subido de forma más moderada respecto a lo previsto inicialmente. Si la actividad estuviera en los mismos niveles de 2019, el desempleo actualmente se ubicaría en 13%, dos puntos porcentuales más respecto al 11% actual”.
De acuerdo al documento, “ante la ausencia de otras políticas de contención frente a la caída del empleo, el seguro de desempleo jugó un papel fundamental para amortiguar los impactos de la crisis. Entre marzo y mayo se dispararon las altas y el total de beneficiarios al seguro, alcanzando las 185.769 personas”.
La cifra se moderó en los últimos meses, sin embargo, “el número de beneficiarios continúa bastante por encima de los niveles previos a marzo”.
Analizados por sectores, la mayor contribución al seguro de desempleo “proviene del sector de comercio, con unos 15.127 trabajadores en esta situación al mes de noviembre”. En relación a la cantidad del total de ocupados, “es el sector de Alojamiento y servicios de Comidas el que tiene una mayor proporción de trabajadores en seguro de desempleo”.
INGRESOS
El informe señala que Uruguay tuvo un “proceso de crecimiento del salario real durante 15 años ininterrumpidos”, que permitió “recuperar los niveles previos a la crisis de 2002 y superarlo”.
Durante el período analizado, “los salarios más bajos se incrementaron de manera más pronunciada, favoreciendo la mejora en la distribución del ingreso. El poder de compra del salario mínimo, por ejemplo, creció más de 2,5 veces por encima del salario real promedio”.
No obstante, en 2019 había “un conjunto importante de trabajadores con ingresos bajos o muy bajos. Muchos de estos trabajadores además, seguramente pasaron por el seguro por desempleo en estos meses y vieron reducidos sus ingresos en aproximadamente una tercera parte, que es el monto del beneficio”.
En el sector privado, entre marzo y abril se produjo un deterioro del salario real por la aceleración de la inflación. “En los meses siguientes la caída del salario real medio del sector privado se asocia a la política salarial restrictiva y a la persistencia de una inflación elevada”.
Durante los primeros diez meses de este año, “el salario real cayó 1,74% respecto a igual período del año anterior y para el cierre de 2020 estimamos una caída del orden del 2% respecto a 2019; cerca de 2,5% para los trabajadores privados”, señala el Cuesta Duarte.
CONSEJOS DE SALARIOS
En la octava ronda de Consejos de Salarios efectuada en julio, negociaron unos 155 subgrupos, que abarcan a aproximadamente 600.000 trabajadores. “Para la gran mayoría será con rebaja salarial y algunos sectores firmaron acuerdos más largos estableciendo el cronograma de recuperación de la pérdida de este convenio puente; pero son los menos”.
Restan unos 14 subgrupos con resolución vencida que aún no han firmado los nuevos convenios. Otros cinco sectores, que tenían convenios vigentes y ajustes salariales ya pactados renegociaron lo acordado. Eso implicó “postergación de ajustes y rebaja de las condiciones previamente establecidas”.
En enero de 2020, los trabajadores públicos percibieron un ajuste de 8,79%, equivalente a la inflación pasada. “El incremento del ritmo inflacionario, con un crecimiento de los precios que estimamos cerrará el año cercano al 9,5%, hace que en promedio el salario real público también registre una caída, aunque más moderada”, asegura el documento.
Las estimaciones del Cuesta Duarte ubican una tasa de desempleo de 12,2%. “Esto implicaría unos 62.500 empleos perdidos entre 2019 y 2020”.