Pensar en la productividad, mejor que en reducción de jornada laboral
Precisamente Castillo dijo en este foro que está a favor de la discusión para alcanzar la reducción de la jornada laboral en nuestro país, y Abdala recordó que esta reivindicación ha sido planteada sucesivamente por el Pit Cnt en los últimos actos por el Día Internacional de los Trabajadores en 2023, 2024 y 2025, en la relación de trabajar menos y cobrar lo mismo.
Es que según Abdala, “están todas las condiciones” para este cambio, y en este sentido manifestó que para que esto se instrumente es preciso que en primer lugar, se discuta en el ámbito de gobernanza de las relaciones laborales, en referencia al Consejo Superior Tripartito, para que a partir de allí “pueda desarrollarse un proyecto de ley que atienda el tema”. Asimismo, el presidente del Pit Cnt señaló que este tema estará en la reunión que mantendrá con el presidente de la República, Yamandú Orsi, el próximo lunes 23 de junio.
Al ser consultado sobre la postura negativa de las cámaras empresariales en cuanto a la reducción de la jornada laboral, Abdala dijo que “hay que conversar. Siempre que hay una propuesta de este tipo, en general, se despiertan algunas resistencias del sector empleador, pero, por otro lado, al contrario de eso, noté buena predisposición en el sector empleador para apuntar a un diálogo sobre el desarrollo, que es otra cosa. Creo que en función de esa discusión se irán acomodando el resto de los temas. Lo central es el diálogo y fundamentar las propuestas”.
A la vez, consultado sobre si el sector empresarial reclamará una mayor productividad en caso de que se avance en la reducción laboral, Abdala respondió que “creemos que uno de los productos de una estrategia de desarrollo que diversifique la matriz productiva es la elevación general de la capacidad productiva del trabajo. El problema de esa discusión es ser preciso”, y fundamentó que “si se tiene un país cuya economía está basada en la dotación de recursos naturales, hay un techo casi que natural para el crecimiento de la productividad. Pero si se generan las condiciones para la reindustrialización del país y para que además se desarrolle una inversión superior en ciencia y tecnología, puede mejorar en términos globales la productividad del trabajo”, concluyó Abdala.
Más allá de las vaguedades y conceptos difusos y condicionantes que expone en esta oportunidad el líder de la central sindical, es notorio que históricamente el Pit Cnt se ha opuesto siquiera a poner sobre la mesa de negociaciones el tema de la productividad, y que esta palabra es además tabú para los gremios de estatales, sector que no se pierde ningún feriado y que además es conocido por su escaso compromiso y dedicación con las funciones correspondientes a su área laboral.
La reducción de la jornada laboral es por supuesto un sueño “cumplible” en el Estado, donde ya se trabaja mucho menos horas que en la actividad privada, que si tiene competencia y hay riesgo de perder empleos. En cambio dentro del Estado de lo que se trataría simplemente es de una concesión más del gobierno, con el ciudadano una vez más como el paganini de la boda –llámese salarios– para seguir manteniendo los mismos –o peores servicios– y déficit en la atención hacia quien precisamente paga los sueldos con sus impuestos.
Es decir, los ciudadanos, las empresas, el tejido socioeconómico del país, los empleados privados que no gozan de inamovilidad, que tienen empleos pendientes de un hilo debido a empresas que luchan por subsistir y con problemas de desempleo y/o ingresos insuficientes, reciben como propuesta de la central sindical que se reduzca la jornada laboral, cuando la lógica indica que estamos en un punto en el que, si no hay un salto en la productividad, el crecimiento del empleo y del salario empiezan a volverse incompatibles.
Esta dicotomía explica lo que viene ocurriendo desde 2015, con una caída del empleo desde que se cortó el viento favorable de los precios altos de los commodities que favoreció reciclaje de riqueza en nuestra economía, y sin dudas que se soslayan en esta propuesta reglas básicas de la economía, que debería sostenerse en una mayor productividad, para abaratar los precios de bienes y servicios, mejorando la capacidad productiva y competitividad de las empresas, con la consecuente mejora de las condiciones de trabajo de las personas, todo lo que contribuye a hacer crecer la economía del país.
La productividad laboral es la relación entre los bienes o servicios producidos por un trabajador y los recursos que se han utilizado para obtener dicha producción, por lo que corresponde evaluarla como una medida para determinar la eficiencia, que puede referirse tanto a una empresa en concreto como a una economía en su conjunto. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) sostiene que la productividad laboral “mide la eficiencia de un país al utilizar la materia prima en una economía para producir bienes y servicios, y ofrece una medida del crecimiento económico, la competitividad y los niveles de vida en un país”.
En su momento el exministro de Trabajo y Seguridad Social Pablo Mieres reflexionó que la productividad es fundamental para posibilitar la reducción de la jornada laboral. “No es viable pensarlo sin una discusión y una mejora de la productividad. Y la mejora de la productividad es un ganar-ganar. Sin mejorar la productividad es pegarse un tiro en el pie, es el riesgo de pérdida de puestos de trabajo, es el riesgo de que haya caída de la rentabilidad”.
En suma, y observando la realidad, la productividad laboral es un concepto que a grandes rasgos divide a las naciones desarrolladas de las que están más abajo en la escala de su nivel socioeconómico, porque tiene que ver no solo con la producción para el mercado interno y la exportación, sino también con las posibilidades que se ofrecen a los ciudadanos del país que sea para acceder con mayor facilidad a bienes y servicios a través de una mejor relación entre sus ingresos y los costos de aquellos.
La productividad es un factor clave para desarrollar una economía sana y sostenible, y pretender la reducción de la jornada laboral no es solo poner la carreta delante de los bueyes, sino que en nuestro país sería simplemente pegarse un tiro en el pie, estrangulando empresas que siguen debatiéndose entre el elevado costo-país, y una actividad estancada.
A partir de hoy, el Club Remeros Paysandú desarrollará una nueva instancia académica con una clínica de natación y musculación destinada a entrenadores, profesores de educación física, estudiantes y público interesado. La actividad estará a cargo del profesor Fernando Wilkinson, reconocido entrenador de alto rendimiento, exentrenador de la selección brasileña, magíster en entrenamiento deportivo y coordinador formado por el Comité Olímpico Brasileño, quien integra actualmente el equipo técnico del club del rombo blanco. La clínica, de carácter teórico-práctico que se realizará en las instalaciones del club sanducero, se extenderá durante tres jornadas y abarcará contenidos vinculados al entrenamiento físico y técnico, tanto en el gimnasio como en el agua. Al finalizar, los participantes recibirán un diploma y un e-book sobre planificación y periodización.







