Esta semana a través de las redes digitales del canal oficial, el Canal 5, se difundió un video en el que la economista Carolina Sur compartía algunas recomendaciones sobre finanzas. Claro, no todo el mundo tiene por qué conocer a esta economista que, a través de sus redes sociales, se dedica a esto mismo que hace en el video difundido, promover la cultura financiera a través de consejos prácticos.
Lo llamativo es que este video en particular despertó una oleada de reacciones agresivas, violentas, algo que se ha vuelto una característica de las redes sociales y de una de ellas en particular, X, donde los que allí interactúan parecen predispuestos al destrato y a, antes que sopesar argumentos, descalificar cualquier interlocutor o a cualquiera que se exponga, en definitiva, sin necesidad de que haya una interacción. Claro, esto no sorprende, porque hace ya un buen tiempo que es así y el que ingresa allí sabe a qué se expone y lo asume. Lo otro que no sorprende es que la mayoría de las interacciones negativas se hagan desde perfiles anónimos. El juguete se ha roto hace ya un largo rato.
“Son los consejos mas estúpidos que se puede dar en un país como Uruguay donde a nadie le sobra un mango”; “Consejo numero 1: rajate del país, acá no se vive bien aunque labures y estudies. No hay consejo 2”; “Vergüenza debería darles de subir este tipo de contenido y todavía con este personaje”; “Es joda? Después uno trata de no estigmatizar pero es imposible. No cruza Avda. Italia esta muchacha”. Esos fueron algunos de los cerca de un centenar de comentarios que despertó el video en la antigua Twitter, en los que Sur compartió cinco recomendaciones para “empezar a ahorrar desde cero, incluso aunque creas que no podés”. Entre las recomendaciones menciona “hablar de plata” con personas del entorno, atender los gastos pequeños, priorizar el ahorro antes que el consumo, revisar hábitos financieros y fijarse objetivos claros. Y como concepto general plantea que ahorrar más que un privilegio, es “una herramienta de bienestar”.
Ahora veamos por qué está bien que Carolina Sur hable de dinero en las redes sociales y que lo haga a través de las redes de un canal de televisión. No es un argumento novedoso el que daremos, muy por el contrario, desde esta página hemos insistido mucho en la necesidad de que la educación financiera tenga un rol mucho más central del que hoy tiene. La materia Economía solo se imparte en el último año de Bachillerato y solo en una muy específica de las opciones. La UTU tiene cursos de Contabilidad y de Administración, pero tampoco son transversales a todas las carreras y formaciones que allí se imparten, que es lo que se está necesitando.
De un tiempo a esta parte todos los trabajadores uruguayos perciben sus salarios a través de instituciones bancarias, instituciones que no solamente disponen de la información sobre los ingresos de esas personas, sino que además se comparten con las demás. De esta forma, cuando se ofrece un crédito a través de los canales de las instituciones financieras, se ofrece a sabiendas de la capacidad de pago que esa persona tiene. Es un negocio de un riesgo muy bajo. En cambio, con los usuarios del sistema no ocurrió lo mismo, no hubo una política de informar a conciencia sobre el mundo que se abría al pasar a estar vinculado a una institución financiera. Qué es una cuenta sueldo, qué es una caja de ahorro, cuál es la diferencia con una cuenta corriente, qué es un depósito a plazo fijo, qué diferencia tiene que sea en dólares, pesos o unidades indexadas. Solo algunas preguntas básicas que se podría hacer cualquier usuario novato que pasa a cobrar a través de un banco y que recibe una tarjeta de débito y una aplicación por donde hacer transferencias, desconociendo que también desde allí se pueden hacer muchas cosas más de las que no le hablaron. La mayoría de los usuarios desconoce qué es una tasa de interés, qué significa el concepto interés compuesto y algunos ni siquiera conocen —hasta que es demasiado tarde— las consecuencias de solo realizar los pagos mínimos de la tarjeta de crédito —tarjeta que también le otorgó la institución financiera, el primer año sin costo y con un mundo de beneficios atrás—. Desde las instituciones también se telefonea insistentemente ofreciendo, además de préstamos a medida, otros servicios como seguros (contra estafas, de vida, sobre propiedades, etcétera). Las vías de contacto es otra información clave de los usuarios a la que acceden las instituciones y en algunos casos se puede decir que hacen algo muy parecido al uso abusivo.
Por eso no deja de ser llamativo que cuando aparece alguien que difunde de forma masiva la cultura financiera, que explica cómo funcionan los instrumentos a los que se puede acceder por medio de los bancos y otras instituciones, salte a clavarle los colmillos en la yugular toda una jauría de personajes posiblemente más necesitados de atención que de dinero, argumentando que mucha gente no tiene capacidad de ahorro —cuando justamente la economista argumenta que sí es posible—.
Habría que agradecerle, más que criticar, señalar y reprochar, a quien se pone al hombro la tarea de educar y difundir, asumiendo un rol que el Estado debió tomar cuando dio el paso de “bancarizar” toda la economía hogareña del país. Porque si importante es conocer de finanzas y del manejo de dinero para alguien que maneja determinado capital, para las personas que viven “con lo justo” es imprescindible.