Las precipitaciones que se registran en gran parte del país y que se extenderían hasta el martes, son el factor clave para que aún no comiencen a cosecharse las primeras chacras de soja en el litoral norte. Y aunque algunos productores ya han realizado pruebas para detectar humedad y ver si el cultivo está pronto, se aguardan algunos días más para el arranque. El grueso de la soja se levantaría a partir de la segunda quincena de abril.“Estamos a pocos días de arrancar la cosecha, y hemos escuchado algún comentario de algunos probando, pero muy puntual”, indicó a EL TELEGRAFO el ingeniero agrónomo Luis Simean, precisando que en la zona “las primeras chacras recién están comenzando a cambiar de color y empezando a voltear alguna hoja, siendo probable que entre el 10 y 15 de abril comience la cosecha, que como siempre se irá afirmando y tendremos un pico de cosecha sobre fines de abril y primeros días de mayo”. Sobre la situación en la zona, el gerente de Copagran filial Paysandú, dijo que en general “es buena”. Expresó que “uno a veces lo dice con un poco de miedo porque sabe como están las chacras más al sur del país, casos de Colonia, Soriano, e incluso Río Negro más cerca de Paysandú, en donde el déficit hídrico ha golpeado fuertemente las expectativas de rendimiento”.
Respecto a lo que puede suceder en esta zona del país, “vamos a estar con rendimientos en el orden de los 2.000 kilos por hectárea, que es lo normal para la zona, ya que por suerte el agua no se cortó nunca, salvo la última quincena de enero y primeros días de febrero, pero después por suerte el agua no faltó”.
Al referirse al estado de los cultivos, Simean sostuvo que los cultivos de primera “son los que más han sufrido el estrés hídrico, seguramente porque llegaron a esos días complicados que tuvimos en enero con mayor desarrollo vegetativo, y con mayor demanda de agua, abortando algunas flores y perdiendo algunas chauchas”.
En el caso de los cultivos de segunda, llegaron “con menor desarrollo y menos demanda de agua pasando el déficit hídrico indicado anteriormente, y cuando llegó la etapa reproductiva, ya habíamos tenido algunos episodios de lluvias, y seguramente terminarán comportándose igual o mejor que los de primera”.
Girasol
En el caso del girasol, la zafra está “prácticamente terminada”, precisó Simean, pudiendo quedar algún área de segunda que se cosecharía en estos días, pero en general ha finalizado”.
“En nuestra zona los rendimientos anduvieron en el entorno de los 1.400 a 1.500 kilos por hectárea, no colmando las expectativas de los productores que se habían hecho la idea de andar en rendimientos más cercanos a los 1.800 a 2.000 kilos”. Se llegó a ese promedio por dos factores fundamentales, “que fue el exceso hídrico en el momento de la implantación, y afectó también la falta de lluvias en enero, cuando comenzaron a desarrollar el capítulo”.
De toda manera “la ecuación cierra”, indica el técnico sanducero, “porque el precio del girasol se mantuvo bien firme durante toda la zafra, que es una buena bonificación de aceite, y a pesar de que los rendimientos no acompañaron, el productor cerró con márgenes positivos el cultivo de girasol”.
Maíz
La cosecha de los maíces de primera “fue muy buena, tal cual viene ocurriendo en los últimos años, entre 7.000 y 9.000 kilos por hectárea de promedio en toda nuestra zona”.
En cuanto a los cultivos de segunda “hay mayor disparidad de situaciones, con algunos cultivos afectados por la sequía de enero y febrero, ya que no se implantaron tan bien como los de primera, y es una incógnita lo que va a pasar”.
En lo sanitario, explicó que “hubo presencia de chicharrita, lo que será una incógnita a develar cuando empiece la cosecha, pero habrá que esperar a ver que impacto puede tener sobre los rendimientos”.
Arroz
El sector arrocero en tanto ya superó el 65% de superficie cosechada, en un año que pinta de buenos rendimientos, aunque algo por debajo del año pasado: cerca de 9.000 kilos por hectárea.
En cuanto al mercado, el presidente de ACA, Guillermo O´Brien, explicó que Uruguay está queriendo validar tenuemente una realidad de precios algo mejor, con algún negocio puntual a Brasil o la posibilidad de comenzar a acceder a mercados donde usualmente no entra Uruguay, ya que sus abastecedores son países asiáticos complicados por la guerra en Medio Oriente.
Una vez culminada la Semana Santa, se espera concretar algunas reuniones con la industria para terminar de definir el precio definitivo de la última campaña. De la zafra que se está cosechando, se estima se ha vendido entre un 8% o 9%.
Zafra de invierno
Para el invierno preocupan los precios y los costos de fertilizantes. Hay preocupación en la previa de la siembra de invierno por las posibilidades de rentabilidad.
La cebada y el trigo, especialmente el segundo, tienen valores bastante deprimidos que no ofrecen al productor esperanza de lograr altos márgenes, sumando los altos costos incrementados por el conflicto en Medio Oriente que complica el suministro y los precios de los fertilizantes. Las brassicas como canola o carinata ofrecen un mejor panorama, impulsados por un mercado de los aceites y un crecimiento del uso de biocombustibles que sin dudas empieza a tener su impacto en el mundo.
Fertilizantes
A nivel local, el abastecimiento de fertilizantes se mantiene operativo, aunque con señales de alerta. “Uruguay hoy no está en crisis de abastecimiento, pero sí hay un escenario de alto riesgo y volatilidad que pasa a ser parte de la ecuación”, señalaron empresarios del sector.
De cara a la siembra de invierno, se registró un adelantamiento en la toma de decisiones por parte de los productores. “Hubo cierre de negocios anticipados, sobre todo en productores más organizados, que se adelantaron un mes respecto a lo habitual”, indicaron, remarcando que este no es un año para errores en la estrategia de fertilización, dado el impacto que tiene en la ecuación final. “No es un año para errarle en la compra de fertilizantes”, afirmaron. La suspensión de exportaciones de fertilizantes por parte de algunos países y el encarecimiento de insumos clave, como el gas y el azufre, están generando un efecto en cadena sobre el mercado. Explicaron que la salida temporal de Rusia del mercado de nitrato de amonio obliga a muchos compradores a migrar hacia la urea, lo que presiona aún más los precios y la disponibilidad. En fósforo, la situación también es compleja por restricciones de China y el encarecimiento del azufre, insumo clave para su producción.