General

Impulsan el nombre de Luisa Cuesta para un tramo de calle Independencia

Los ediles frenteamplistas Lilian Intrieri, Oscar Medina y Mario Dávila propusieron incorporar el nombre de Luisa Cuesta al nomenclátor urbano de Paysandú y sugirieron denominar de esa manera el tramo de calle Independencia que se extiende desde Soriano hacia el sur. La iniciativa, presentada el 24 de junio ante la Junta Departamental, deja abierta la posibilidad de seleccionar otra calle de la ciudad.
En la exposición de motivos, los ediles destacan que Cuesta se convirtió, después de la dictadura cívico-militar, en “una de las figuras más representativas de la lucha por verdad y justicia” frente a las violaciones de los derechos humanos cometidas por el terrorismo de Estado.
Su hijo, Nebio Melo Cuesta, fue detenido y desaparecido en Argentina en 1976, en el marco del Plan Cóndor. A partir de ese hecho, Luisa Cuesta dedicó buena parte de su vida “a la búsqueda de personas detenidas desaparecidas y a la defensa irrestricta de los derechos humanos”.
La iniciativa recuerda además su participación en organizaciones de familiares, movilizaciones sociales y campañas de memoria. Su figura, sostiene la moción, “trascendió los límites partidarios y generacionales”, hasta constituirse en “un símbolo nacional de dignidad, perseverancia y compromiso ético”. Durante años lideró Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos y encabezó la Marcha del Silencio.

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General

Planteo por chipeadora para la gestión de los residuos de poda

Por iniciativa de los ediles del Frente Amplio Lilián Intrieri, Mario Dávila y Oscar Medina, ha ingresado para su estudio en la Junta Departamental de Paysandú una moción por la que se promueve la incorporación de una chipeadora para la mejor gestión de los residuos de las podas que tienen a su cargo los respectivos equipos de la Intendencia Departamental.
Expresa el planteo en su argumentación de motivos que durante la época de poda circulan por la ciudad de Paysandú “numerosos camiones municipales transportando ramas, las cuales, si bien representan grandes volúmenes, en su mayoría son aire y material liviano”.
“La utilización de una chipeadora permitiría reducir significativamente el volumen de las podas, optimizando la capacidad de carga de cada camión y disminuyendo la circulación innecesaria de vehículos municipales. Esta medida contribuiría a una gestión más eficiente de los residuos de poda, reduciendo costos operativos y el impacto ambiental”, destacan.
Señalan además que “resulta necesario extender esta práctica también a las podas privadas, de modo que, al momento de informar sobre la generación de residuos, se coordine la recolección con la chipeadora y el camión correspondiente. En base a lo expuesto, entendemos importante impulsar la implementación del sistema de chipeo de podas en el ámbito municipal, tanto para las podas realizadas por el servicio público como para aquellas de origen privado, estableciendo un mecanismo de coordinación que permita optimizar la recolección y transporte de dichos residuos”.
En base a estos elementos, la moción plantea que el tema se radique en la Comisión de Higiene y Medio Ambiente para su tratamiento, y que se curse oficio al intendente departamental.

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Opinión

Escribe Danilo Arbilla: El último fidelista

Cuentan que Daniel Ortega –joven, no tenia ni 40 años–, tras asumir su primera presidencia en Nicaragua (enero de 1985), se apresuró a viajar hasta el altar de La Habana para ofrendarle el país a Fidel Castro.
Fidel, un hábil “vividor” –uno de los mayores de la historia, si no pregunten a los rusos o a los venezolanos–, agradeció, lo bendijo y le hizo dos recomendaciones: no llames más a elecciones y trata de mantener buenas relaciones con los gringos.
Ortega no cumplió y las elecciones siguientes las ganó Violeta Barrios de Chamorro, la viuda del periodista Pedro Joaquin Chamorro, asesinado por los somocistas, hecho que precipitó la caída de la dictadura.
Dicen que Fidel, con su proverbial modestia comentó: “Yo se lo dije, que no llamara a elecciones, pero es medio tonto”.
Todo esto me lo contó un escritor, que fuera muy cercano a los Castro y que cayó en desgracia cuando la crisis del Gral.Ochoa y que pudo “escapar” de Cuba gracias a los oficios de su colega Gabriel Garcia Márquez.
Hay que reconocerle a Ortega que se ha esforzado. Para empezar, con los gringos nunca ha tenido problemas grandes y nunca ha dejado de ser marxista, progresista, peón de Cuba, antiimperialista y antiyanqui. Se dice que ha hecho buena letra con los temas tráfico de drogas y de inmigrantes. Zonzo no es, también ha sorteado otros tamaños escándalos que da vergüenza recordar. Además ha matado o mandado a matar, ha quitado la ciudadanía y echado a todos los disidentes, sin hacer asco a que sean oenegés o que vistan sotanas, ha acabado con todas las libertades, la libertad de prensa primero y, of course, ha hecho fraude en todas las elecciones que ganó desde el 2007 hasta ahora.
Pero en estos días parece que resolvió dar fiel cumplimiento a la recomendación del maestro y anunció que no se llamará mas a elecciones en Nicaragua y que seguirán al mando en tándem con su esposa Rosario Murillo, como lo hacen desde hace mucho.
Ortega progresista, fidelista, hombre de izquierda, recibió permanente apoyo de sus correligionarios; a veces alguno hizo leves críticas ante sus barbaridades, alguna feminista en caso específico o firmaron declaraciones “abriéndose” pero que no iban mas allá o simplemente daban vuelta la cara para no ver (Lulas hay en todo lados), pero llegado el momento decisivo la hermandad no dejó ni deja de funcionar: todos a una. Si es deshonesto no es de izquierda, si es de izquierda no es deshonesto, como aseguran los frenteamplistas uruguayos.
Esta última decisión de Ortega, o Murillo –yo lo entrevisté dos veces, allá por 1985 en Montevideo y un años después, aproximadamente, en Managua y las dos veces me pareció que estaba borracho– levanta polvareda. Hasta la ONU, lo cual, de todas formas no embroma ni importa a nadie.
Y hablando de tonterías, el secretario general de la OEA sostuvo que “el régimen ha abandonado la democracia”. Chocolate por la noticia: ¿y hasta ahora qué?
En definitiva, si siempre vale buscarle algún diente blanco al perro muerto, habría que computarle a Ortega que se sacó la careta y ya no juega a los marxista-leninistas en plan gramsciano, que se han abocado a acabar con la democracia, definitivamente, desde adentro. Ahí están los chavistas en Venezuela y hasta ahora bendecidos. Todos bendicen: Fidel, Lula, Trump, Xi Jinping hace negocios y a Putin no darle la espalda, pero todos a la vez contestes en que a la democracia solo le cabe la extremaunción.

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Opinión

Escribe Ernesto Kreimerman: El fin de la inmunidad parlamentaria

La inmunidad parlamentaria nació en la Europa moderna como respuesta a los intentos de las monarquías por controlar a las asambleas representativas. El episodio de 1642, cuando Carlos I ingresó a la Cámara de los Comunes para arrestar a cinco diputados, evidenció la necesidad de proteger a los representantes frente a la coerción del Poder Ejecutivo. Desde entonces, la inmunidad pasó a entenderse como una garantía para ejercer la función legislativa sin temor a represalias.

En la Francia revolucionaria, la Asamblea Nacional consagró la inviolabilidad parlamentaria para impedir que el aparato penal fuera utilizado contra la oposición, en línea con la concepción de Benjamín Constant sobre las “zonas de libertad política” indispensables para la deliberación democrática. En el siglo XIX, la experiencia alemana —analizada por Lorenz von Stein y retomada posteriormente por Hannah Arendt— mostró que la ausencia de estas protecciones facilitaba la persecución judicial de los opositores, consolidando la inmunidad como un pilar de la separación de poderes.

En América Latina, la recepción de esta institución estuvo marcada por la existencia de presidencialismos fuertes y por la necesidad de evitar que el Poder Ejecutivo utilizara la justicia penal para disciplinar a la oposición. José Korzeniak defendió la inmunidad como garantía de la independencia parlamentaria en contextos de alta conflictividad; Carlos Sánchez Viamonte sostuvo que, sin fueros, gobiernos con inclinaciones autoritarias podrían alterar la dinámica legislativa mediante procesos selectivos; Roberto Gargarella analizó cómo la estructura constitucional latinoamericana exige proteger al Parlamento frente a la concentración del poder presidencial; Atilio Boron advirtió sobre la “judicialización selectiva” como mecanismo de disciplinamiento político; Fernando Atria subrayó que la democracia requiere espacios institucionales donde la representación opere sin interferencias; y Diego Valadés integró la inmunidad dentro de su teoría de las garantías destinadas a limitar el uso político del derecho penal.

En el constitucionalismo contemporáneo, los fueros constituyen una garantía estructural de la representación política. La inviolabilidad de opinión protege al legislador frente a cualquier responsabilidad derivada de las expresiones formuladas en el ejercicio del cargo. Norberto Bobbio sostuvo que la democracia necesita esferas de libertad institucional donde la crítica pueda ejercerse sin temor; Jürgen Habermas advirtió que la deliberación requiere condiciones que impidan la “colonización” del debate por actores con poder económico o estatal. Por su parte, la inmunidad de arresto o de proceso funciona como un filtro político-institucional: Giovanni Sartori explicó que no procura impedir la acción penal, sino garantizar que una acusación no altere artificialmente la composición del Parlamento; Pierre Rosanvallon destacó que estas garantías protegen la función representativa frente a la volatilidad del conflicto político.

La legitimidad de los fueros depende, sin embargo, de una administración responsable. Eduardo García de Enterría mostró que surgieron para impedir detenciones arbitrarias; Manuel Aragón Reyes advirtió que deben interpretarse con un criterio estrictamente funcional, evitando que se conviertan en refugios personales; y Luigi Ferrajoli sostuvo que las garantías pierden legitimidad cuando se transforman en privilegios, aunque siguen siendo indispensables cuando preservan la estructura del Estado constitucional frente a eventuales abusos de poder.

En síntesis, la inmunidad parlamentaria constituye una pieza central del equilibrio democrático. No protege a las personas, sino a la función representativa. Garantiza la libertad de expresión de los legisladores, preserva la autonomía del Parlamento y previene la instrumentalización del derecho penal como mecanismo de disciplinamiento político. Aplicada con criterios funcionales, fortalece la democracia; desviada hacia la protección de intereses personales, erosiona la confianza pública.

Los parlamentarios hoy

Durante las últimas dos décadas, los fueros parlamentarios en Uruguay han funcionado como un mecanismo estable de protección institucional, aunque también como un espacio de tensión entre la autonomía legislativa y la responsabilidad pública. El régimen mantiene su estructura clásica: inviolabilidad por las opiniones vertidas en el ejercicio del cargo e inmunidad de arresto o de proceso, cuyo levantamiento depende de la decisión de cada cámara.

Desde comienzos de este siglo, los pedidos de desafuero han sido escasos, aunque políticamente relevantes, obligando al Parlamento a pronunciarse sobre la legitimidad de las investigaciones judiciales y la necesidad de preservar la independencia del Poder Legislativo.

El tratamiento de esos pedidos revela una pauta constante: las cámaras han tendido a autorizar el avance de la justicia cuando los hechos imputados no guardan relación con la función parlamentaria, reafirmando así que los fueros no constituyen un refugio personal. Al mismo tiempo, el sistema ha evitado que la acción penal altere mayorías legislativas o condicione la agenda parlamentaria, preservando la estabilidad institucional.

El debate público se ha concentrado, por tanto, en cómo equilibrar la transparencia con la autonomía parlamentaria. Sin embargo, el diseño constitucional ha demostrado una considerable resiliencia: los fueros continúan operando como una garantía funcional y su administración política ha contribuido a preservar la credibilidad del Parlamento en un contexto regional caracterizado por una creciente judicialización de la política.

¿Y si no hubiera fueros?

La práctica parlamentaria enfrenta hoy un nuevo dilema cuando se plantea que la inviolabilidad ya no debería alcanzar a legisladores que mienten deliberadamente o insultan durante las sesiones. La inmunidad de opinión nació para proteger la deliberación frente a presiones externas, no para blindar conductas que degradan el debate democrático.

Si la inviolabilidad dejara de amparar expresiones ofensivas, insultos o afirmaciones deliberadamente falsas, la palabra parlamentaria quedaría sometida al eventual reproche penal y cada intervención podría ser evaluada como una posible difamación. Ello modificaría sustancialmente la conducta de los legisladores, cuya función exige libertad para formular acusaciones políticas, plantear hipótesis, expresar críticas severas o emitir juicios de valor sin temor a represalias judiciales.

Sin embargo, la expansión contemporánea de discursos agresivos, falsedades estratégicas y descalificaciones personales ha desvirtuado, en parte, el sentido original de la inmunidad. Cuando la palabra parlamentaria se utiliza para agraviar adversarios o instalar afirmaciones falsas con impacto público, la protección corre el riesgo de transformarse en un escudo para prácticas que deterioran la confianza ciudadana.

Si los fueros dejaran de amparar esas inconductas, los legisladores quedarían sometidos a las mismas responsabilidades que cualquier ciudadano y deberían responder ante la Justicia cuando la Fiscalía promoviera acciones por difamación, injurias u otros delitos vinculados a la difusión de información falsa. Ello podría introducir un principio de responsabilidad que contribuyera a elevar la calidad del debate institucional.

Si una garantía concebida para proteger la democracia termina siendo utilizada como cobertura para la mentira o el agravio, corresponde preguntarse si su configuración actual sigue cumpliendo la finalidad que le dio origen. Es hora de debatir si aspiramos a una democracia de ciudadanos iguales ante la ley o a un sistema que continúa reservando privilegios difíciles de justificar.

Porque, si un instrumento diseñado para fortalecer la calidad institucional termina debilitándola, resulta legítimo discutir su reforma. O los fueros sirven para fortalecer la democracia, o terminan convirtiéndose en una herramienta de impunidad. Y la impunidad frente al abuso de la palabra pública difícilmente contribuya a fortalecer la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.

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Organizan jornada solidaria destinada a niños

El Proyecto Brotar y vecinos solicitan la colaboración de la población con ropa, juguetes en buen estado y productos para una merienda, con el propósito de concretar una jornada solidaria destinada a niños y familias de distintos barrios de Paysandú. La actividad se realizará el domingo 16 de agosto –Día del Niño– en la plazoleta ubicada junto a las escuelas 89 y 105, en la zona de Proyectada 26 y Grito de Asencio, e incluirá entrega de panificados, propuestas recreativas y distribución de las donaciones recibidas.
Julio Berrías, integrante de Brotar, explicó que el proyecto combina la enseñanza gratuita de panificación con la elaboración y venta de productos para financiar ayudas a ollas populares, merenderos y familias que atraviesan situaciones de necesidad. “Somos un grupo panadero y confitero. Enseñamos gratuitamente y también hacemos donaciones a ollas populares y merenderos”, señaló.
Parte de lo recaudado mediante la venta de panificados se destina a comprar materia prima, mientras que el resto se utiliza para respaldar las acciones solidarias.
Para la actividad del 16 de agosto, los organizadores prepararán panes y bizcochos y entregarán la ropa y los juguetes que logren reunir. Eduardo Coglan, vecino de la zona, indicó que harán “una merienda ese día” y que esperan contar con “algún juguetito que esté en buen estado” para distribuir entre los niños.
Coglan y Berrías aclararon que la convocatoria no está limitada a quienes residen en el entorno donde se realizará la jornada. “No solamente es para el barrio; también pueden participar niños del barrio Artigas, del barrio Chaplin y de otros lugares. Está abierto para todos”, expresaron.
El Proyecto Brotar ya ha colaborado con la olla popular de Manuelita y con otros espacios comunitarios.
Sus integrantes también comparten recetas y conocimientos sobre elaboración de alimentos, con el propósito de que las familias puedan aprender un oficio o producir sus propios panificados.
“Con las ventas, una parte la utilizamos para comprar materia prima y la otra para hacer este tipo de obras”, explicaron. Agregaron que toda colaboración será bienvenida y que la ropa para adultos que no sea entregada durante la jornada será destinada posteriormente a otras personas que la necesiten.
Las donaciones pueden acercarse a Proyectada 26 N.º 2027, casi Solano García. Los organizadores también recibirán productos destinados a preparar la merienda y atender a los niños durante la actividad. Por mayores informes, los interesados pueden comunicarse a los teléfonos 098521967 y 092404715.

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General

De mascota a familia

Todo el mundo sabe lo que quiere decir mascota. ¿O no?

¿Qué son las palabras? ¿Qué implica decir una palabra u otra? ¿Hace alguna diferencia cuando elegimos qué palabras usar?

El lenguaje cumple muchas funciones y para los sapiens, además de comunicarnos y transmitir información, cumple la función social de validar o legitimar a través de los conceptos, valores y cuestiones éticas aceptadas mayoritariamente por la sociedad.

En la medida en que la sociedad evoluciona, se transforma, el idioma la acompaña. Puede que una palabra cambie su significado por ampliar su contenido, como sucedió con la palabra familia, cuyo contenido cambió a lo largo de los años. Otras palabras se usan coloquialmente con un significado, pero en su análisis desnudan otras connotaciones. Eso es lo que nos pasa hoy al querer nombrar a los animales con los que convivimos.

Surgen varias palabras comúnmente utilizadas, todas con diferentes connotaciones. Veámoslas.

Mascota

Comúnmente usada para nombrar a los animales que viven con nosotros, mascota es un término que refiere a objeto, ya que la palabra mascotte en francés refería a amuleto o talismán. Hace años, los animales eran tratados pura y exclusivamente como mascotas, objetos de decoración, compañía y hasta de status social. Hoy todavía sucede, en algunos casos. Pero la evolución ética en la valoración del animal per se y la evolución científica en la comprobación de su sintiencia hacen que el uso de la palabra mascota sea actualmente insuficiente para nombrarlos. Salvo que, a sabiendas, y conscientemente, alguien decida que solo son mascotas, con todo lo que eso implica.

Animal de compañía

Es el término que usa nuestra ley de bienestar animal N.° 18.471 en su art. 8: “Será considerado como animal de compañía todo aquel animal que sea mantenido sin intención lucrativa y que por sus características evolutivas y de comportamiento pueda convivir con el ser humano en un ambiente doméstico, recibiendo de su tenedor atención, protección, alimento y cuidados sanitarios”.

La definición de nuestra ley tiene la ventaja de no hacer una lista de “animales de compañía” sino definirlos por su capacidad o posibilidad de vivir en ambientes domésticos con los humanos, sin fines de lucro. Esto demuestra una preocupación por el respeto a la individualidad del animal en, por lo menos, tres aspectos: respetar a los animales cuyas características y necesidades no coinciden con los ambientes domésticos, no usarlos como mercancía (sin fines de lucro) y responsabilizar al tenedor de su bienestar.

La desventaja de este término es que hace parte de una visión donde los animales son, en relación a su utilidad, a funciones que los sapiens les hemos asignado. Animales de granja, de producción, de trabajo, de compañía. Todo responde a funciones asignadas y no a características que sean naturalmente de ellos.

Animal de estima

Es una definición que suplanta la función de compañía por la referencia al vínculo con el animal pero, aunque bien intencionada, debemos reconocer que no todos aquellos que conviven con animales les tienen estima. Por lo que no es una definición general, sino parcial.

Familia

Actualmente, existe una gran cantidad de personas que consideran a los animales con los que conviven parte de su familia, y conforman familias multiespecie. En estas familias el animal no humano es considerado un miembro más y sus necesidades son contempladas a la hora de tomar decisiones familiares. Esto no implica humanizarlos, disfrazarlos o llevarlos a lugares o actividades que desvirtúen su individualidad, sino convivir con ellos respetando sus intereses. Ya existen en el mundo sentencias de tenencia compartida, alimentos y visitas con respecto a los animales miembros de la familia. Este término tampoco engloba a todos los sapiens que conviven con animales, sino solamente a aquellos que toman la responsabilidad de hacerlos parte de su familia.

Animal con quien convivimos

En principio parece una expresión poco amigable, pero tiene la ventaja de describir la relación sin connotaciones éticas, haciendo énfasis en la realidad de la convivencia. Si convivo con estima o como familia, será una valoración ética individual que sume a esta realidad.

Lo que es seguro es que, si decido convivir con animales, tengo obligaciones con respecto a ellos, que pasan por cuidar su bienestar y calidad de vida y están claramente establecidas por la ley. También tengo obligaciones con respecto al resto de la sociedad (higiene, seguridad, responsabilidad).

Entonces, cuando elegimos las palabras que usamos decimos mucho más que lo que estamos diciendo, elegimos conceptos que nos representan y trasmiten nuestros valores; así aportamos a la sociedad una determinada visión.

“Hay palabras que se retraen, que se niegan, porque tienen demasiado significado para nuestros oídos cansados de palabras”, decía José Saramago.

Dra. Verónica Ortiz, abogada (UdelaR, Uruguay), diplomada en Derecho de los Animales (UMSA, Argentina)

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Opinión

Los “dueños” de las empresas públicas haciendo de las suyas

Hace algunos años, el entonces canciller Rodolfo Nin Novoa pronunció una frase que, en su momento, sorprendió tanto a oficialistas como a opositores. Reconocía la impotencia de un gobierno de izquierda para llevar adelante su programa debido a los obstáculos que imponían sus propios “socios” en la acumulación de poder que lo había llevado al gobierno. Con una mezcla de ironía y realismo político sostuvo que, en los hechos, los funcionarios eran los verdaderos dueños de las empresas públicas uruguayas. La expresión fue ampliamente recogida por la prensa y posteriormente citada por distintos analistas como una síntesis provocadora de un problema estructural del Estado uruguayo.
El asunto es que, lejos de desmentirse, el paso del tiempo no ha hecho otra cosa que fortalecer esa interpretación. No porque los funcionarios sean jurídicamente propietarios de Ancap, Antel, UTE, OSE o el Banco República —que pertenecen al Estado y, por ende, a la ciudadanía, al menos en los papeles—, sino porque la evidencia acumulada durante décadas muestra que los sindicatos de las empresas públicas han hecho gala de una notable capacidad de presión sobre los sucesivos gobiernos para obtener reivindicaciones laborales que, en muchos casos, alcanzan la categoría de privilegios, solventados con el aporte de todos los uruguayos mediante impuestos y sobreprecios.
Una nueva perla de este largo collar se conoció hace pocas horas, cuando trascendió que Ancap resolvió no implementar el operativo extraordinario que había diseñado para abastecer de combustible de aviación al Aeropuerto de Carrasco durante las obras previstas en la pista principal de Ezeiza, entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre, al entender que no estaban dadas las condiciones operativas necesarias para garantizar su ejecución.
En un comunicado, el organismo señaló que el plan había sido preparado “con varios meses de anticipación” ante una “oportunidad logística relevante para el país”, que implicaba un incremento excepcional de la demanda de combustible Jet A-1 y requería condiciones específicas de personal, logística, infraestructura y control de calidad.
La empresa afirmó que informó desde el inicio al sindicato sobre las características del operativo y promovió distintas instancias de negociación, incluso mediante una propuesta de compensación para el personal directamente involucrado, en función de las mayores responsabilidades, la extensión de horarios y el trabajo durante fines de semana.
Sin embargo, durante las conversaciones, “desde el sindicato se incorporaron planteos que excedían el alcance de este operativo excepcional”, al incluir beneficios generales y para sectores que, según Ancap, no estaban directamente vinculados con el esfuerzo operativo requerido.
Ante ese escenario, la empresa concluyó que “no fue posible asegurar los requisitos operativos indispensables para su ejecución”, por lo que resolvió dejar sin efecto el plan. Asimismo, reafirmó su compromiso con “el abastecimiento seguro, confiable y oportuno de combustibles”, el diálogo con los trabajadores y la continuidad de los servicios esenciales. Por supuesto, desde Fancap se defendió la posición sindical, asegurando que desde el comienzo valoró la iniciativa como “una oportunidad trascendental para Ancap” y para posicionar a Uruguay como un actor relevante en la logística regional del combustible de aviación. En consecuencia, afirmó haber tenido “la disposición de manejar múltiples escenarios de acuerdos para garantizar la operatividad de este trabajo excepcional”.
El sindicato sostuvo que aceptó la propuesta de remuneración excepcional planteada por la empresa, aunque solicitó que alcanzara a todos los trabajadores de las áreas involucradas en la operativa y no solo a una parte del personal. Además, planteó abrir ámbitos de negociación sobre temas de fondo, como la falta de personal, las condiciones de seguridad laboral y el cumplimiento de acuerdos firmados en 2025.
En ese sentido, Fancap afirmó que Ancap —es decir, su Directorio— “tenía como único interés garantizar la paz sindical en las áreas comprometidas, pero sin mostrar voluntad de acceder a acuerdos” que mejoraran las condiciones de trabajo.
Una evaluación objetiva de este episodio indica que, respondiendo a una metodología profundamente arraigada en el sindicalismo estatal, se intentó obtener ventajas y concesiones que iban mucho más allá de este operativo y de los funcionarios directamente involucrados, procurando extender los beneficios a un número considerablemente mayor de trabajadores y en condiciones que el Directorio entendió desproporcionadas. Por ello resolvió dejar sin efecto el operativo, perdiéndose una oportunidad de generar beneficios tanto para la empresa como para el país.
Nada que los sindicatos “dueños” de las empresas públicas no hayan hecho antes. Una vez más, colocaron sus intereses sectoriales por encima del interés general, porque, al fin y al cabo, sus puestos de trabajo permanecen asegurados y, si el perjudicado es el conjunto de la sociedad, igualmente seguirán percibiendo salarios que, por cierto, se encuentran entre los más altos de la escala de remuneraciones del país.
Pese a ello, los gremios estatales continúan sosteniendo una amplia plataforma de reivindicaciones respaldada por su capacidad de organización y movilización, recurriendo con frecuencia a paros, ocupaciones y otras medidas de conflicto para influir en las decisiones gubernamentales.
Y ya que hablamos de beneficios y privilegios, uno de los conflictos más relevantes de los últimos años estuvo relacionado con la reforma del régimen de certificaciones médicas para los funcionarios públicos.
El nuevo sistema buscó aproximar el régimen estatal al vigente para los trabajadores privados, limitando el pago íntegro del salario durante las licencias por enfermedad y estableciendo un régimen de subsidios a partir de determinado número de días.
COFE rechazó la reforma, realizó paros nacionales, ocupó dependencias públicas y presentó una reclamación ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Posteriormente, el Poder Ejecutivo acordó suspender transitoriamente la aplicación del nuevo régimen mientras avanzaba un proceso de conciliación.
El promedio anual de certificaciones médicas en el sector público rondaba los 31 días por funcionario en algunos organismos, dato utilizado por el gobierno para fundamentar la necesidad de modificar el régimen.
En los hechos, que son los que finalmente mandan, los cambios organizacionales, las reformas de gestión, las modificaciones en los regímenes laborales, los intentos de modernización o la incorporación de nuevas formas de administración han sido respondidos reiteradamente con paros, trabajo a reglamento, ocupaciones de instalaciones, movilizaciones y campañas de presión política. En la práctica, cualquier administración sabe que impulsar transformaciones profundas en una empresa pública implica enfrentar un elevado costo político y social. Esa capacidad de veto constituye uno de los principales rasgos del funcionamiento de los entes estatales en Uruguay y ayuda a explicar situaciones como la del frustrado operativo de Ancap.
Lo sucedido demuestra, además, la pretensión sindical de torcer el brazo a los gobernantes legítimamente elegidos por la ciudadanía para administrar el Estado y, dentro de él, las empresas públicas, que en los hechos terminan sometidas a una lógica de gobierno corporativo. La situación lleva al extremo la pregunta acerca de quién ejerce realmente el rol de “dueño”: si la ciudadanía, representada por el gobierno democráticamente elegido, sus directorios políticos y los organismos de control, o si, en la práctica, lo hacen los múltiples actores y organizaciones que comparten una misma matriz ideológica y son capaces de bloquear decisiones estratégicas, siempre procurando llevar agua para su propio molino.
Y así estamos.

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Deportes

Vive y lucha: Paysandú FC sumó un nuevo triunfo y sigue subiendo

Por la 11ª fecha de la Fase Regular de la Segunda División Profesional, Paysandú Fútbol Club derrotó 3 a 2 a Colón FC en el encuentro disputado en la víspera en el Parque Palermo de Montevideo. Con goles de Luis López, Leonardo Gómez y Vicente Pesce, el conjunto sanducero conquistó una enorme victoria, la tercera consecutiva, que le permitió consolidar su recuperación y continuar escalando posiciones en la tabla.
Si bien Julio Fuentes apenas lleva dos partidos al frente del equipo, lo mostrado en cancha permite afirmar que el cambio ha sido notorio. Paysandú FC evidenció otra confianza, mayor intensidad para ir a buscar el partido y una clara evolución en el rendimiento colectivo e individual, aspectos que quedaron reflejados desde el comienzo del encuentro. Sin embargo, cuando mejor se mostraba el conjunto sanducero, fue Colón el que golpeó primero: A los 13’, Lerman abrió el marcador con un notable tiro libre.
Lejos de sentir el impacto, el conjunto albiazul mantuvo su propuesta ofensiva y siguió jugando en campo rival. A los 18’, un potente remate de Ezequiel Amaro (figura del partido) se estrelló en el vertical y, atento al rebote, Luis López apareció en el área para conectar de cabeza y establecer un merecido 1 a 1 con el que ambos equipos se fueron al descanso.
En el inicio del complemento, Paysandú mantuvo la misma actitud y rápidamente encontró premio. Tras un preciso centro de Ulises Márquez, Leonardo Gómez (de gran partido) conectó un gran cabezazo para dar vuelta el marcador. A partir de allí, el conjunto sanducero controló el trámite, neutralizó a un Colón que nunca encontró respuestas y manejó el partido con autoridad. A los 79’, los cambios terminaron de inclinar la balanza: una lujosa acción de Santiago Ramírez continuó con una habilitación de Márquez para Vicente Pesce, que definió con tranquilidad para establecer el 3 a 1.
En tiempo cumplido, Quintana descontó para Colón mediante un tiro penal, aunque el tanto solo sirvió para decorar el resultado. Paysandú sostuvo la ventaja en los minutos finales y terminó celebrando un triunfo de enorme valor, que confirma el buen momento del equipo y alimenta la ilusión de seguir escalando posiciones para salir de la zona de descenso.
Lo próximo para el conjunto sanducero será recibir a uno de los líderes del campeonato, Oriental, en el Estadio Artigas, por la 12ª fecha de la Fase Regular. A. FR.

Colón FC 2 Paysandú FC 3

Escenario: Parque Palermo. Árbitros: Federico Río, Heber Godoy y Agustín De Armas.
Colón FC: A. Olavarría, M. Ohaco (81’ L. González), F. Fernández, A. Olivera, A. Chopitea, E. Vidart, T. Lerman (53’ L. Méndez), R. Álvarez (81’ B. Paz), J. Rivero (53’ D. Palacio), L. Suárez (46’ B. Airaldi), R. Quintana. DT: Pedro De Pablos.
Paysandú FC: N. Ferreyra, U. Márquez, N. Morales (70’ F. Ibañez), M. Acosta, L. Gómez, A. Vique (58’ A. Teuten), J. Silvera (70’ C. Sención), A. Arrieta, E. Amaro, F. López (76’ V. Pesce), L. López (58’ S. Ramírez). DT: Julio Fuentes.
Goles: 13’ T. Lerman, 18’ L. López, 49’ L. Gómez, 79’ V. Pesce, 90’ R. Quintana (p).

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Destacados

Vialidad superó los 1.100 kilómetros de caminería; costo por kilómetro mantenido se redujo un 40%

La Dirección de Vialidad de la Intendencia de Paysandú superó los 1.100 kilómetros de caminería rural mantenidos y recuperó unas 400 cuadras en la ciudad y el interior durante el primer año de la actual administración. El director Juan Carlos Turbán explicó que los resultados se alcanzaron mediante una planificación junto a los nueve municipios, acuerdos de productividad e incorporación de maquinaria: “Al momento de hoy vamos 1.150 kilómetros ya mantenidos”.

El acuerdo de productividad aplicado desde abril elevó el avance de las cuadrillas de siete u ocho kilómetros mensuales a entre 18 y 21, con una baja del costo de mantenimiento de 6.500 a 4.000 dólares por kilómetro. “Los funcionarios reciben más dinero y la administración reduce costos”, afirmó.

El director señaló que “el plan original fue cumplido antes de la fecha prevista”, lo que permitió “intervenir caminos que inicialmente estaban asignados a los municipios y abrir nuevos frentes de trabajo”. En las próximas semanas comenzará una nueva ronda de reuniones con los alcaldes para preparar el programa de caminería correspondiente a 2026-2027.

En maquinaria se invirtieron unos dos millones de dólares, incluido un tren de reciclado vial previsto para fines de octubre.

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Destacados

Unas 300 personas acuden a olla solidaria de Vizconde de Mauá y avenida Salto

Con la llegada de las bajas temperaturas, un grupo de vecinos volvió a poner en marcha una iniciativa solidaria que busca aliviar, aunque sea en algo, la difícil realidad que atraviesan decenas de personas en Paysandú. Todos los miércoles, entre las 18.30 y las 20.30, en la placita ubicada en Vizconde de Mauá y avenida Salto, reparten unas 300 porciones de comida caliente destinadas a personas en situación de calle, madres con niños y adultos mayores que atraviesan dificultades económicas.
La propuesta es impulsada por voluntarios que trabajan únicamente con donaciones y el esfuerzo de quienes destinan parte de su tiempo libre a cocinar y repartir alimentos. Quienes concurren solo deben llevar un recipiente para retirar la comida.
Antonella García, una de las referentes de la movida, recordó que el proyecto comenzó el 3 de julio del año pasado y que este invierno retomaron el pasado 15 de julio. “Al igual que el año pasado contamos con 300 porciones para distribuir. La idea es estar durante el invierno repartiendo comida a la población que vive en la calle, madres con niños y adultos mayores”, explicó.
La organización se sostiene gracias a las redes sociales, donde solicitan donaciones de alimentos, ropa y otros insumos. Luego de la entrega en la plaza, los voluntarios recorren distintos puntos de la ciudad para acercar comida a personas que no pueden trasladarse o que permanecen en lugares donde pasan la noche.

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