Terapia asistida por psicodélicos: una nueva esperanza frente a la depresión y a la angustia existencial

Durante décadas, los psicodélicos estuvieron asociados al uso recreativo, chamanismo y a la prohibición legal. Sin embargo, en los últimos años, la ciencia a través de sus diversas investigaciones, comenzó a mirarlos con otros ojos. Actualmente estas terapias se investigan en universidades prestigiosas alrededor del mundo como Johns Hopkins o Imperial College de Londres. Hoy escribo en base a una revisión sistemática publicada en 2024 por la Cochrane Library, una fuente confiable de evidencia médica a nivel mundial, que analizó el uso de la terapia asistida con psicodélicos para tratar ansiedad, depresión y angustia existencial en personas con enfermedades potencialmente mortales. Los resultados son cautelosos pero prometedores.

¿En qué consiste esta terapia?

La terapia asistida por psicodélicos no se trata de un consumo libre de la sustancia, más bien todo lo contrario. Es un procedimiento clínico y estructurado realizado bajo supervisión médica y psicológica que combina tres fases: preparación terapéutica una o dos sesiones para ingerir la sustancia (como psilocibina o LSD), la cual es medida y proporcionada según el caso y encuentros posteriores para relatar la experiencia personal o lo que se denomina integración psicológica. El objetivo es proporcionar al paciente una experiencia profunda, trascendente, la cual es acompañada terapéuticamente, que permita resignificar el sufrimiento, reducir síntomas depresivos y aliviar el miedo asociado a la enfermedad y a la muerte en casos de enfermos de cáncer graves.

Resultados de estudios

Un estudio científico liderado por Schipper, Nigam, Schmid, entre otros, incluyó seis ensayos clínicos aleatorizados realizados en Estados Unidos y Suiza. En total, se analizaron datos de 149 pacientes adultos, principalmente personas con cáncer u otras enfermedades graves, con edades entre 36 y 64 años. Las sustancias evaluadas fueron psilocibina- presente en ciertos hongos- LSD (ambas consideradas psicodélicos clásicos). Según este estudio, este tipo de terapia podría reducir los síntomas de ansiedad y depresión. Resulta altamente significativo en contextos donde la terapia tradicional puede ser muy larga o actuar lentamente.

Angustia existencial y calidad de vida

Uno de los aspectos más innovadores del estudio es la evaluación de la llamada angustia existencial: sentimientos de pérdida de sentido, vacío, desesperanza o miedo intenso ante la muerte. Algunos estudios mostraron además reducciones significativas en los niveles de desmoralización, esto significa: sensación de falta de sentido, impotencia frente a la vida, pérdida de esperanza en el futuro, sentimiento de estar “atrapado” o sin salida y dificultad para encontrar razones para seguir adelante.

Seguridad y límites

Un dato no menor, es que no se han asociado eventos adversos que sean graves asociados a estas terapias. El avance que sigue teniendo este tema en el ámbito científico plantea nuevos resultados y oportunidades de tratamientos para el futuro de la salud mental, especialmente en depresión resistente a los tratamientos. La ciencia no habla de soluciones mágicas pero sí de una herramienta terapéutica complementaria que merece ser abordada sin prejuicio con una mirada ética y bajo estricta regulación. ( 097352937).

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