Opinión

Inflación por debajo de las expectativas que determina medidas del Banco Central

Recientemente el Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central del Uruguay (BCU) decidió un nuevo recorte en la tasa de política monetaria (TPM): fue de 50 puntos básicos y pasó de 8% a 7,5%. Esa cifra, informaron, es cercana al “entorno de la neutralidad”, instancia en la que no contrae ni expande a la economía, de acuerdo al criterio técnico de los integrantes del comité.

Debe tenerse presente que uno de los insumos que el BCU utiliza para modificar la TPM es el comportamiento de la inflación, con una meta que se definió en 4,5%. En una charla con periodistas, el presidente del BCU, Guillermo Tolosa, señaló que “está algo por debajo de lo que esperábamos y se prevé que siga bajando en los próximos meses”, por lo que surgió una situación “bastante inédita”: “por primera vez existe el riesgo de subcumplirla” (quedar por debajo de la meta o undershooting).

El jerarca evaluó que “una inflación más baja del 4,5% es buena para el país, y yo dije que nuestra aspiración durante el mandato era bajar esa meta. Todo eso sigue siendo cierto, pero hoy estamos mandatados a una meta del 4,5%, esa sigue siendo la meta. Por primera vez vemos riesgos de ‘errarle por debajo’”.

De cara a este escenario, el BCU prevé avanzar con nuevas reducciones a la TPM, dado que “la realidad macroeconómica actual y las proyecciones de inflación” llevan a que las autoridades crean necesario “progresar hacia una instancia expansiva de la política monetaria”. Con una TPM que se colocaría por debajo de la neutralidad, lo anterior implicaría que el BCU “está, en efecto, haciendo un esfuerzo de expandir la economía para que la inflación converja hacia la meta”.

Una dificultad, sin embargo, radica en determinar cuál es exactamente la tasa de neutralidad, dentro de la relatividad del término, porque en la economía hay factores que se interrelacionan, inciden las expectativas, y no siempre dos más dos son cuatro. Así, Tolosa explicó que, a pesar de “estar claro el concepto”, es un “inobservable” e implica “ciertos niveles de incertidumbre”.

Sobre la posibilidad de ir hacia una meta de inflación más baja, dijo que continúan “convencidos de que es un objetivo importante para el país”, pero también lo es “no tener cambios en las reglas de juego”, porque hay “una serie de agentes económicos que toman decisiones con base en esa meta”.

Pero por más vueltas que se le dé, un punto clave es el precio del dinero, es decir las tasas de interés, y con una inflación en descenso es evidente que las ya muy altas tasas de interés que se cobran por créditos en el sistema bancario –y aún más las casas de crédito– encarecen el dinero y a la vez dejan a los actores económicos con pocas ganas de emprender ante la brecha entre la inflación y el interés que se cobra en el mercado, solo por apuntar un parámetro que debe tenerse siempre presente.

En cuanto a los factores que explican el comportamiento descendente de la inflación, en primer lugar el jerarca se refirió al tipo de cambio como “un factor importante” y dijo que “no se esperaba el tipo de cambio cayendo por debajo de 40”; y que por primera vez la apreciación cambiaria “representa un desafío para el BCU” en el cumplimiento de la meta.

Es que aunque el titular del Central no lo señala específicamente, desde hace varios lustros los respectivos gobiernos están utilizando el tipo de cambio como ancla para la inflación, en un país además donde el valor del dólar es determinante para la relación de precios, y esta revalorización de nuestra moneda ha generado que nuestro país cada vez resulte más caro en el concierto internacional.

Otro elemento a considerar es que a partir de la asunción del cargo de presidente del Banco Central del Uruguay por el Ec. Guillermo Tolosa, el jerarca ha mantenido una postura en sintonía con su visión de “desdolarizar” la economía, en el sentido de reducir sustancialmente los ahorros que tienen en dólares los uruguayos, sosteniendo que quienes se han mantenido en la divisa norteamericana todos estos años han perdido mucho dinero por desvalorización, por cuanto la cotización se ha mantenido estable e incluso ha bajado, en tanto si se hubieran pasado a unidades indexadas hubieran tenido una renta significativa de este dinero.

Y no le falta razón, pues los datos así lo demuestran y quienes ahorran en dólares, a la cotización de hoy, tienen menos valor en sus ahorros que si lo hubieran hecho en unidades indexadas, y esta postura, ha sido reafirmada por Tolosa en entrevista con medios de prensa. Tolosa sostuvo que a partir de 2026, comenzarían a regir algunas de las políticas para fomentar la desdolarización del Uruguay, y entre otros aspectos mencionó aplicar mayores cargos de capital a bancos para préstamos en dólares a empresas no transables (aquellas que no comercian con el exterior): “así vamos a reducir el interés de los bancos por recoger depósitos en dólares e incentivarlos a que tomen más depósitos en pesos”, dijo.

En otra parte de sus conceptos analizó que en Uruguay casi el 70 por ciento de los depósitos bancarios son en dólares, lo que lo convierte en el segundo país del mundo con mayor proporción de moneda estadounidense. “El tipo de cambio introduce ruido y volatilidad en mi capacidad de consumo local”, señaló Tolosa y agregó que por ese motivo, durante 30 años los uruguayos perdieron casi la mitad de su poder adquisitivo: “así de dramático es lo que estamos dejando arriba de la mesa los uruguayos por no confiar en nuestra propia moneda”, destacó.

Como contrapartida, debe tenerse presente que los préstamos en pesos en el circuito bancario son caros, con intereses que multiplican la inflación, y que por ende hay elementos distorsivos en el sistema financiero que es necesario evaluar en su globalidad. El tema radica en que estos valores de inflación bajos no están sólidamente sustentados en una economía saludable y con equilibrio fiscal, por ejemplo, sino que se ha venido utilizando el dólar subvaluado como variable de ajuste, como un ancla para mantener los precios en determinado nivel, con un tipo de cambio atrasado que nos ha convertido y reafirmado que somos un país caro a la hora de las transacciones internacionales, con una pérdida de competitividad y valor agregado encarecido, lo que conspira contra el empleo y la dotación de valor agregado dentro de fronteras.

Está de por medio el factor cultural, porque tanto en Uruguay como en otras partes del mundo, se utiliza el dólar, como así también el oro, como una moneda de refugio ante el riesgo de quedarse en moneda nacional, y por ende, hay un eventual sacrificio de intereses inmediatos para pensar en el largo plazo, como justificación de esa elección.

Por fuerza de los hechos y por costumbre el ciudadano medio, los empresarios, los inversores, el consumidor, cuando maneja moneda nacional, lo hace con la conversión mental a dólares como moneda constante y comparativa de valores reales. Es impensable que el uruguayo medio “desdolarice” su mente, se aísle del contexto de relación de valores, para supuestamente sumergirse en la realidad regional de las monedas locales, como si el dólar no marcara la real relación con el mundo que nos rodea, sobre todo en un país de economía tan dependiente y vulnerable como el nuestro. De ahí la relatividad de las medidas de “neutralidad” para no influir en la economía, porque las expectativas de los operadores no siempre van alineadas con los cálculos para regular la expansión monetaria.

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Opinión

Un mensaje para la clase política

En 2024 votó la mitad de la población mundial. Unos 4.200 millones de personas hicieron uso de su derecho ciudadano en 76 países, y ese contexto permitió observar otro fenómeno: a nivel global, las poblaciones jóvenes creen cada vez menos en la democracia y consideran que un régimen autoritario puede ser una respuesta ante una crisis política.
Organizaciones de distinto origen han llegado a esta conclusión. La Fundación Friedrich Ebert Stiftung publicó que la juventud de entre 16 y 35 años en Uruguay presenta una menor adhesión a la democracia y una mayor disposición a salidas autoritarias. La desconfianza se centra en la política tradicional, frente a preocupaciones persistentes como el empleo o la inseguridad.
Dentro de ese rango etario, la Open Society Foundation —de George Soros— registró en 2023, a través de su Barómetro Mundial, que el 42% considera a las dictaduras militares como una buena forma de gobernar y que el 35% apoyaría este tipo de régimen.
En España, uno de cada cuatro jóvenes entre 18 y 34 años no considera preferible la democracia por encima de otras formas de gobierno, según el Centro de Investigaciones Sociológicas. Por su parte, el Instituto McCourtney para la Democracia de la Universidad de Pensilvania expuso que al 28% “le da igual” vivir en una democracia o en una dictadura, y que el 19% estima que una dictadura “puede ser buena” en algunas circunstancias, en Estados Unidos.
En Alemania, el 21% prefiere un gobierno autoritario, y ese deseo se plasma en las urnas con el voto a la ultraderecha, que se ha incrementado de manera sostenida en el último cuarto de siglo. Algo similar ocurre en Polonia, Rumania y Francia, donde esta ideología ha aumentado su presencia electoral.
El Bennett Institute de la Universidad de Cambridge publicó en 2020 que esta tendencia también se observa en América Latina, África subsahariana, Europa occidental y en otros países con democracias “anglosajonas”, como Reino Unido, Estados Unidos o Australia.
Incluso, cuando se compara con generaciones anteriores —como la Generación X, que hoy ronda los 50 años—, estas mostraban niveles superiores de aceptación de la democracia, tanto en su juventud como en la actualidad.
Estas tendencias, que también se manifiestan con vaivenes en América Latina, deberían interpelar —al menos— la forma en que ejercen las actuales democracias. Se trata de poblaciones que observan que, tanto ellas como las generaciones anteriores, discuten los mismos problemas en los mismos países, sin hallar soluciones, pese a no haberse registrado grandes cambios en la cantidad de habitantes. Tal es el caso de Uruguay.
El 29% de esta población está de acuerdo o muy de acuerdo con la preferencia por un régimen autoritario, y al 21% de los encuestados le resulta indistinto vivir bajo un régimen democrático o no democrático.
Los virajes hacia la izquierda no responden necesariamente a una cuestión identitaria entre las poblaciones jóvenes que votan al progresismo, sino al cambio de preferencias entre votantes de centro. Se trata de un público que busca, de acuerdo con sus circunstancias, una mejora en los padecimientos que atraviesan tanto ellos como las generaciones anteriores, como el desempleo juvenil, la informalidad laboral o las dificultades económicas.
En Europa, es evidente que las problemáticas vinculadas a la inmigración, los altos costos de la vivienda y las dificultades para acceder a un alquiler o generar ahorro influyen al momento de depositar una papeleta en la urna.
Las nuevas generaciones consideran que el éxito o el fracaso económico, así como otras virtudes, dependen cada vez menos de los años de esfuerzo laboral. Incluso, ir a votar no ha modificado su entorno. Por eso, las democracias atraviesan un período de interpelación de sus resultados y de sus discursos.
Porque los derechos humanos y las libertades alimentan los espíritus antes que los estómagos, y aún existen familias enteras que persisten en situaciones complejas, sin importar quién haya gobernado.
El autoritarismo también adquiere otra forma al momento de emitir opiniones, algo que se vuelve visible en las redes sociales. Basta con observar los comentarios vinculados a situaciones no resueltas, como la inseguridad ciudadana o la pobreza, donde en ocasiones el desborde se manifiesta en todas las edades.
Se trata de la impresión de haber encontrado un espacio para expresar reclamos que no hallan respuesta en la clase política ni en los sucesivos gobiernos.
Tampoco los jóvenes estiman que, de la mano de la política, lleguen los cambios anhelados, pese a que el voto es obligatorio en Uruguay. El 25% de los consultados tiene poco interés en la política, el 24% no tiene ningún interés y el 27% tiene algo de interés. Solo una quinta parte se considera interesada o muy interesada.
Existe una disposición manifiesta a relativizar la democracia frente a momentos críticos, como la inseguridad ciudadana, donde se repite el reclamo de imponer orden ante el avance del narcotráfico y el sicariato.
Mientras los gobiernos intercambian culpas, la ciudadanía observa, y principalmente los jóvenes sacan sus propias conclusiones sobre la percepción de una falta de respuestas efectivas.
Es decir, los jóvenes no comparan el pasado autoritario del país como un ideal, sino que expresan su frustración por la falta de resultados frente a los problemas cotidianos que atraviesan en tiempos de democracia plena.
Son generaciones que han vivido toda su vida bajo regímenes democráticos, tanto en América Latina como en Europa.
Por eso, no les atrae ni sienten apego por el recuerdo constante de luchas de otros tiempos, que no vivieron ni padecieron, pero que reciben reiteradamente bajo el mismo mensaje. Incluso, muchos son hijos de ciudadanos que tampoco vivieron bajo regímenes autoritarios.
Juzgan a las democracias no en comparación con un ideal, sino como una expresión de insatisfacción a la espera de cambios. Es allí donde aparece esta alternativa y la necesidad de que la clase política abra la cabeza a esta diferencia.
Latinobarómetro ya lo advirtió hace algunos años: “Hay pocos países sin gobernantes imputados, acusados o condenados por algún cargo de corrupción. Son las élites las que han fracasado en América Latina. Ellas han erosionado la fortaleza de las instituciones al intentar forzar las reglas del juego para quedarse en el poder”.
O como señaló Nayib Bukele, en El Salvador, cuando ganó por amplio margen con un voto mayoritariamente joven: “el dinero alcanza cuando nadie roba”.
Esa clase política —al menos la uruguaya—, ¿acusó recibo de estos mensajes?

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General

Escribe Ernesto Kreimerman: También en el calendario todo significa

Cuando comienza el año, ¿acaso el 1º de enero?, ¿o el 25 de diciembre, el 1º de marzo, el 25 de marzo?, ¿o acaso en la fiesta móvil de Pascua? Cada una de esas fechas desnuda una razón de fondo, esencialmente ideológica. Pero al mismo tiempo, se le hacían ajustes a ese orden racional a algo tan caprichoso como la naturaleza.
El 1º de marzo daba inicio el año del calendario gregoriano y se le relacionaba con la asunción del primer rey de Roma, Rómulo, en 752 a.C.. Pero el 25 de marzo fue durante siglos, la fecha que dio inicio del nuevo ciclo anual. El 25 de diciembre, desde el 1 a.C: marca el nacimiento de Jesús de Nazaret, mesías e Hijo de Dios para el cristianismo.
Sin que sea una definición precisa, el calendario es un sistema de representación del correr de los días, ordenados y agrupados en unidades como semanas, meses e incluso años. Nació con un propósito ordenador. El origen del término está en el latín, calendarium, que se relaciona con la contabilidad ya que su utilidad primera fue utilizarla para registrar el vencimiento de deudas. Su denominación aparece en el año 1175.

En sentido práctico, los calendarios sirvieron para definir un concepto, que fue el de establecer un “consens” para el cálculo del tiempo, especialmente para la administración, pero también para festividades, obligaciones y eventos cuya importancia estaba dada, también, por la demanda de la novedad. Todo ello reflejaba un conjunto más o menos ordenado de ideas dominantes, que se imponían.

Lunar, solar y mixto

Hay calendarios elaborados tomando como eje meses lunares. Los hay desarrollados en base a los ciclos solares. Y también los hay mixtos.
En el calendario lunar, se reflejarán las 4 fases de la Luna: i. nueva, ii. cuarto creciente, iii. llena y finalmente iv. cuarto menguante. En este caso, ese año está compuesto de 13 meses y cada mes por 28 a 29 días. Así, el calendario chino es un ejemplo.
Hay un segundo conjunto de calendarios que se desarrollaron en base a los ciclos del sol o la posición del planeta que habitamos, la Tierra, en torno al sol. Luego de algunos ajustes, el actual calendario occidental es el Gregoriano, que a su vez es el Juliano corregido, que había estado operativo desde el 46 a.C.
El Juliano era el calendario egipcio, siendo el calendario solar que estableció la duración del año en 365,25 días. El calendario gregoriano fue encargado en 1515 por el papa Gregorio. Hubo un segundo estudio en 1578, del cual surgió el actual calendario mundial, aunque el mérito se atribuyó a otros. La “Comisión del Calendario” dejó pronta la reforma que se instrumentó a partir de octubre de 1582.
Dos imperios, el español y el portugués, fueron los primeros en adoptar la reforma. Luego se extendería por toda Europa. El Reino de Gran Bretaña y sus colonias adoptarían el gregoriano en 1752.

La comisión del calendario

El calendario gregoriano ajusta cambiando la regla general del bisiesto cada cuatro años, y hace que se exceptúen los años múltiplos de 100, salvedad que a su vez tenía otra excepción, la de los años múltiplos de 400, que sí eran bisiestos. La nueva norma de los años bisiestos se presentó de este modo: “la duración básica del año es de 365 días; pero serán bisiestos (es decir tendrán 366 días) aquellos años divisibles por 4, exceptuando los múltiplos de 100 (1700, 1800, 1900…, que no serán bisiestos), de los que se exceptúan a su vez aquellos que también sean divisibles por 400 (1600, 2000, 2400…, que serán bisiestos). El calendario gregoriano ajusta a 365,2425 días la duración del año, lo que deja una diferencia de 0,0003 días al año de error, es decir, adelanta cerca de 1/2 minuto cada año (aprox. 26 s/año), lo que significa que se requiere el ajuste de un día cada 3323 años. Esta diferencia procede del hecho de que la traslación de la Tierra alrededor del Sol no coincide con una cantidad exacta de días de rotación de la Tierra alrededor de su eje. Cuando el centro de la Tierra ha recorrido una vuelta completa en torno al Sol y ha regresado a la misma ‘posición relativa’ en que se encontraba el año anterior, se han completado 365 días y un poco menos de un cuarto de día (0,2422 para ser más exactos). Para hacer coincidir el año con un número entero de días se requieren ajustes periódicos cada cierta cantidad de años”.

De sencillo, poco…

Complicado, porque quedaba pendiente “dar una solución o una regla para corregir este error de un día cada 3323 años es complejo. La cuestión es que en tal plazo la Tierra se desacelera en su velocidad de rotación y también en el movimiento de traslación, generándose una nueva diferencia” que los expertos, dicen, “es necesario ir corrigiendo”. En línea con esa mayor complejidad, la Luna ejerce un efecto de retraso sobre esta velocidad de giro por la excentricidad creada por las mareas. La disminución de la velocidad de giro creada por esa excentricidad es similar a la que se produce cuando hacemos girar un frisbee poniéndole un poco de arena mojada en un lado del borde inferior: cuando el platillo se hace girar, su velocidad de giro es mucho menor a la que tiene cuando no existe tal excentricidad”. Sin embargo, aún espera resolución.

¿Cuándo empieza el año?

El día de celebración del Año Nuevo ocurre el 1º de enero, es decir, en ocasión del primer día del calendario gregoriano moderno. Acá empiezan nuevos enredos: la afirmación precedente también vale para el calendario Juliano, pero no es el mismo día que el Gregoriano. En efecto, para algunos de los calendarios solares, entre ellos el Gregoriano y el Juliano, iniciaban el año con el solsticio de diciembre o próximos al mismo. Las culturas que observan un calendario lunisolar o lunar celebran el día de año nuevo (como el año nuevo chino y el año nuevo islámico) en puntos menos fijos en relación con el año solar.
Consideremos que en tiempos del calendario juliano de la Antigua Roma precristiana el día estaba dedicado a Jano, dios de las puertas y los comienzos… también se nombra enero (en latín, ianuarius). La cuestión es que desde la época romana hasta mitad del siglo XVIII, el año nuevo se celebró en otras fechas. En diversas partes de la Europa cristiana se iniciaba el 25 de diciembre, el 1º de marzo, el 25 de marzo y en la fiesta móvil de Pascua.

Los cambios en los calendarios eran y son cambios esencialmente políticos. En la época romana, el 1º de enero fue fijado como el inicio del año civil, dándole un nuevo significado: coincidir con la instalación de los nuevos cónsules en Roma. No obstante, convivían con otros días referentes; el 25 de marzo, el Día de la Anunciación en el cristianismo, permaneció como fecha significativa que daba inicio al año en muchas regiones de Europa, incluso hasta siglos después de la caída del Imperio Romano.
Como se ve, aunque en esta época se discuta poco, el calendario también es un “campo” de batalla de los significados profundos, de la ideología. Quien se adueña de fechas prioriza contenidos, los destacados, coloniza debates. Porque calendarizar es establecer un orden de manera recurrente. Y si repasamos esos días calendarizados, reconoceremos hitos de la historia, tanto las cuestiones locales como globales, los avances y los retrocesos de los procesos sociales.
Es un buen ejercicio para el verano, y una excusa para repasar buenos textos de historia. Hay que bucear en los contenidos porque todo significa.

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General

Escribe Danilo Arbilla: Unos ciertos cascotazos

Y se nos acaba el 2025 al tiempo que se cumplen los diez primeros meses de este cuarto gobierno de izquierdas. Y la precisión hay que hacerla: se habla de balance del primer año de gobierno y no es así. Por ejemplo no se contabilizan enero y febrero próximos, principales de una “temporada” que se imagina magnifica. También es cierto que la actividad en el primer trimestre mostraba crecimiento y en el tercero nos habla de caída. Como decía Don Ramón, “en este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, y esto importa marcarlo más cuando se trata de gobiernos “progresistas”, expertos en relatos y unos maestros en cuándo hay que citar y recordar y cuándo no. Por ejemplo, unos días antes de la cumbre del Mercosur, nuestra Cancillería “gozaba y se reía” por la firma del acuerdo con la UE llevados de la mano por nuestro guía Luiz Inácio; sin embargo, Lula en realidad capotó y aquí igual locos de contentos porque el Mercosur salió reforzado; sin recordar, eso sí, que ello porque se facilitó el camino iniciado y reclamado por Lacalle Pou. Lo mismo pasó con nuestra casa de diplomáticos –¿está bien dicho, no?– respecto al Transpacífico: una cosa unos días antes y otra cosa al día después; y siempre sin citar.

Al pasar recuento parecería que no hubo muchas cosas para aplaudir, y que fueron más las que generan alarma y son motivo de preocupación. Quizá hablar de cascotazos como proponemos en el título sea demasiado, pero sin duda en estos meses ha habido un cierto manoseo de la Constitución.
No vamos a enumerar aquí los variados casos. Algunos han sido flagrantes, no se necesita ser jurista, ni abogado ni catedrático, basta con saber leer y escribir y un poco de sentido común.

Así como se ha dado un reiterado “toqueteo” ha surgido una copiosa competencia o convergencia en materia de análisis e interpretaciones, entre juristas, bufetes y académicos, más las propias oficinas y asesorías jurídicas de la burocracia estatal, que al ciudadano que vive y lucha por un peso y no está para profundizar mucho, le entra la duda de cuán sagrada es la Constitución y si aquello de “Carta Magna” no será algo exagerado.

Antes se recurría a la Suprema Corte y a algún otro cuerpo con tarea específica, pero ahora no, hay una lucha, por decirlo así, entre informes y estudios que nadie sabe cuál es realmente el que vale y al que hay que tomar en cuenta y cómo se mide: ¿en función de lo que se cobran –barato o caro, no sé qué es lo que más pesa, ni tampoco si hay licitación para estas consultas?–. ¿Cuánto se gasta en eso? La gente se lo pregunta: ¿ha habido algún pedido de informes? ¿O estas son las cosas y temas sobre los que no se pregunta?

Hay a su vez cuerpos integrados por “cuota política”, que “por supuesto entienden”, los que hacen sentir “como fierro” al propio presidente, más allá de lo que digan sus propias oficinas jurídicas.
¿Y el gasto?, ¿por qué pagarles a esos burócratas, a los que por muy preparados que estén y lo que hayan estudiado no se les hace caso? Es más plata tirada y más impuestos: a los ricos, a los riquitos, a los que trabajan, a los jubilados y a todos, salvo a los que gozan de licencia gremial y los que cobran viáticos o beneficios especiales.

No es bueno ante los ojos de los ciudadanos dudar tanto de la Constitución y de lo que verdaderamente dice y cuanto vale lo que dice. Hay que cuidarla; es parte del balance.

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Opinión

Al encuentro de sus raíces

Viajaron las hermanas D’Alto Oberti, en mayo de este año, rumbo a Atena lucana, provincia de Salerno, Italia, la tierra de sus raíces.
El día 20 de noviembre, en el Circolo Napolitano, relataron su extraordinaria, maravillosa e inolvidable experiencia vivida en Atena lucana, el pueblito (paese), de su bisabuelo Antonio D’Alto Pandolfo, quien nació allí, emigró al Uruguay, se casó en Paysandú con Filomena, también italiana, y tuvieron 10 hijos, uruguayos todos.

El sueño de sus bisnietas de conocer ese lugar comenzó a hacerse realidad a partir de su encuentro con Fabio Ragone, un fotógrafo e investigador sobre la genealogía, quien estuvo en el Centro universitario relatando su saber y su experiencia.
Por vía Zoom se contactaron con la Asociación de Amigos de San Ciro, quienes las invitaron a visitarlos durante las festividades del Santo Patrón del pueblo.
Atena lucana es un pueblito en la montaña, de unos 2.000 habitantes, muy antiguo, de orígenes prehistóricos, que presenta restos de murallas ciclópeas, construidas con grandes piedras unidas a presión, y aún un castillo. Un pueblito que mantiene vivas sus tradiciones (como creo que sucede en todos los pueblos italianos), e invita a los descendientes de emigrantes a conocer la tierra de sus ancestros.

Las excavaciones realizadas muestran objetos de los siglos VII a IV a.C., símbolos de riqueza material. Permanecen las huellas del pasado, aunque los terremotos han provocado gran destrucción en algunos lugares.
En España se encontraron con la hermana que vive allí y abordaron el avión rumbo a Nápoles. Las esperaba don Antonio Caporale, presidente de la Asociación, quien en todo momento estuvo a sus órdenes. Desde Nápoles viajaron en auto, hasta la plaza de Atena. Allí debieron estacionar porque las calles angostas no permiten pasar vehículos.

Inmensa fue su emoción cuando estuvieron frente a la casa de su bisabuelo, grande como un palacio. Pero eligieron una casita pequeña para alojarse, una “casina vecchia”.
Quedaron sumamente sorprendidas por la cálida recepción, algo que nunca habían imaginado. Autoridades varias, gente de la Asociación, hasta el cura del lugar, las esperaban en la Torre Antica, un hotel – restaurante, en el casco antiguo de la ciudad. En la cima de la montaña, desde donde se podía divisar todo el pueblo con sus maravillosos paisajes. (Mostraron las fotos, realmente bellísimas). Fue una cena de bienvenida, en la que participaron también descendientes de emigrantes argentinos y estadounidenses. Aunque los anfitriones no hablan español, no tuvieron problemas para comunicarse, porque ellas se manejaron bien con su italiano básico y los lucanos manifestaron su sentir con apretones de mano y abrazos.

Les sirvieron platos típicos, vinos y postres, que fueron consumidos en un clima de gran alegría, una verdadera fiesta; así lo sintieron ellas. Fueron entrevistadas por jóvenes del lugar con el mismo apellido.
Al día siguiente recorrieron la parte antigua del pueblo, con una joven guía. Conocieron la historia del pueblo en la época romana, sus callecitas de piedra, sin árboles ni autos, sus iglesias, sus miradores desde donde se divisan los pueblos vecinos, las casas antiguas pero muy bien conservadas, adornadas con macetas con flores, y adornos de crochet colgantes, todo preparado para la festividad del santo. (Me llaman la atención las calles sin árboles, pero comprendo que el suelo es pedregoso y no sirve para plantar. Y esa falta se compensa con los bosques que rodean el pueblo, que combinados con las montañas, forman maravillosos paisajes).

Uno de los lugares más importantes que conocieron es el Santuario de San Ciro, santo a quien le profesan una profunda devoción, por ser un santo milagroso. En la entrada al santuario vieron un toldo formado con carpetas de crochet, bordadas por las señoras del pueblo. Y en el interior de la iglesia unas señoras bordaban la imagen del santo, que luego verían en estandartes durante la procesión.
En todas partes veían el escudo de Atena, con la imagen de un ciervo, símbolo de fuerza, nobleza, agilidad y conexión con la naturaleza y la fauna local. (Agrego lo que dice Wikipedia: Los ciervos se encuentran en las zonas boscosas como las que rodean Atena lucana, aprovechando la diversidad de flora local para su alimentación herbívora y rumiante).
En el recorrido pasaron por la casa de una abuela muy mayor, quien las invitó a degustar pan casero untado con aceite de oliva, amasado por ella y cocido en horno a leña, como gesto de cortesía para las visitantes.

En el Municipio (il Comune), vieron una exposición de fotos sobre la Emigración hacia América. Y luego visitaron el Museo Arqueológico, denominado Elena D’Alto, en honor a quien fuera una persona muy importante por su papel en la preservación de la cultura y la historia local. Su labor ha sido fundamental en la preservación del legado arqueológico. Este museo fue inaugurado en el 2006 y se encuentra en el edificio del antiguo Ayuntamiento.
El museo conserva una colección de materiales procedentes de “enotrias”, término que procede del griego y significa “Tierra del vino”. Se refiere a la abundancia de viñedos en el sur de Italia.
Se ven allí también inscripciones y estelas funerarias de la antigua Atena, que datan de los siglos VII a IV a.C. y una colección de retratos de esculturas romanas. A través de todos esos elementos es posible conocer sobre las costumbres, creencias y rituales de los ancestros.

En la parte alta, a la que se accede por una escalera, funciona un Centro referencial para toda la Provincia de Salerno, a la cual pertenece Atena lucana. Allí encontraron –¡oh, sorpresa!–, la foto familiar del bisabuelo Antonio, que fuera enviada meses antes como muestra de la familia D’Alto Spera de Paysandú. Profunda emoción, que dejaron registrada en el Libro de Visitas.
Al atardecer participaron en una misa y bendición por el Obispo y luego de una procesión con antorchas por las calles del pueblo, que terminó con fuegos artificiales. Luego de la procesión les ofrecieron una Cena de Convivencia en la Sala del Peregrino, contigua al Santuario, ofrecida por la comunidad y las autoridades para todos los asistentes. Degustaron un plato típico, Trofie con salsiccia e finocchio (pasta con forma de espiral, con chorizo e hinojo), pane, vino y torta alusiva, cortada por el Obispo. El sábado participaron en un encuentro con los descendientes de lucanos que emigraron a Argentina y Estados Unidos, junto a las autoridades públicas y religiosas, en la iglesia de Santa Maria Maggiore. Cada grupo expuso su historia familiar, ellas contaron la propia, desplegaron la bandera uruguaya y entregaron souvenirs como recuerdos de nuestra tierra.

Esta iglesia es muy importante para ellas, porque fue allí que se realizaron todos los bautismos y casamientos de los antepasados anteriores a sus bisabuelos.
Allí les obsequiaron el árbol genealógico de su familia, comenzando por ellas, y yendo hacia atrás, hasta el 1720, cuando se registró el bautismo de un ancestro.
Recibieron varios obsequios, entre ellos una pequeña valija con mensajes alusivos, hecha por las damas del pueblo, y que es el símbolo del Emigrante.
Por la noche vivieron un festival musical con el artista Shade, en la plaza, que convocó a jóvenes de la región, y terminó con fuegos artificiales.

El domingo 18, temprano en la tarde fría, las campanas llamaban a la procesión. La estatua del Santo, en hombros de varios feligreses, acompañada por su pueblo, autoridades, visitantes, y la banda juvenil con música y cantos, momentos imborrables. ¡Ellas iban adelante, junto a las autoridades!
La procesión se detenía a rezar, en cada iglesia, son varias. Algunos llevaban un “canestro” sobre la cabeza, una pirámide hecha con velas, pesada. Otros iban descalzos o en medias.
Recorrieron todo el pueblo, y al llegar al Santuario, la banda tocó música típica de esa fiesta, con instrumentos de viento y de percusión, más la gaita italiana. Bailaron todos con todos, jóvenes y adultos, también quienes llevaban los canestros.

Terminaron los festejos y siguió una feria popular. Y ellas realizaron su última recorrida por las calles hermosamente iluminadas con luces de colores.
Terminó esta maravillosa charla con la lectura de un texto de Carolina Fernández: “Vuelvan a sus raíces, busquen su historia, sean los ojos de los que ya no pueden ver su tierra natal. De los que se fueron de este mundo añorando su terruño. La familia es conexión, es nuestra identidad”.

Tía Nilda

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Opinión

El espacio público es de todos

En la edición del pasado 19 de diciembre, nuestro diario informó que la bancada del Frente Amplio ingresó la Moción 7.738 en la Junta Departamental, con la firma de los ediles Francisco Gentile, Amalia Juárez, Silvia Fernández y Martín Osores. La iniciativa señala una ocupación creciente de espacios peatonales y de estacionamiento, riesgos para la seguridad vial y “vacíos” normativos, y en este caso “tiene como eje la exhibición y venta de automóviles en veredas y calles, incluidos espacios destinados a la circulación y al estacionamiento”. En el documento, los ediles afirman que observan “cada vez más” esta problemática en distintos puntos de la ciudad, con veredas utilizadas como “vidriera” para vehículos en venta, sectores de calzada ocupados y lugares de estacionamiento tomados con fines comerciales. En términos prácticos, sostienen que “se trata de un uso del espacio público que excede lo ocasional y que empieza a consolidarse como una modalidad frecuente”.

En efecto, para los curules mencionados “cuando el espacio público se transforma en un lugar de exhibición y venta se introduce un elemento de desigualdad”, pues “la actividad comercial se beneficia de un soporte –vereda, calzada o estacionamiento– que no fue concebido para ese fin y que pertenece a todos”. La moción presentada hace referencia al Decreto Departamental 6410/2011, que regula el uso de los espacios públicos y cuyo “espíritu”, según los ediles, “es ordenar adecuadamente el entorno urbano y asegurar que la utilización del espacio se realice sin afectar derechos de terceros ni el interés general”. Sin embargo, el documento presentado subraya un aspecto central: la normativa vigente no establecería “de forma expresa la prohibición de exhibir vehículos destinados a la venta sobre la vereda o la calzada”. Para los ediles, esa falta de precisión genera un “área gris” que termina habilitando –en la práctica– usos indebidos del espacio público. Los ediles del Frente Amplio impulsan que se considere la necesidad de modificar la actual Ordenanza de Espacios Públicos, incorporando al artículo 9° del Decreto 6410/2011 un nuevo numeral que establezca “prohibir la exposición de vehículos para su venta sobre la vereda o la calzada, en todo el territorio departamental”.

La iniciativa de los ediles frenteamplistas se hace eco de una situación de hecho que de forma creciente se ha transformado en una de las preocupaciones de los sanduceros, sin importar si se trata de peatones o de conductores de vehículos de cualquier tipo. En efecto, la repercusión que la nota tuvo en nuestra página de Facebook y los comentarios allí vertidos dejan en claro la importancia del tema. Mientras un usuario de esa red social expresaba que “Me parece genial; el otro día un niño que su mamá lo lleva en sillas de ruedas le fue imposible poder andar en la vereda porque ponen los autos y cortan el pase no es justo”, otro manifestaba lo siguiente: “¡Si, las veredas, son para transitar las personas! ¡No puede ser que uno con niños tenga que bajar, a la calle, por qué, estén atravesados, autos, haciendo que nuestras vidas estén en peligro!”

Las infracciones a las normas departamentales no se limitan a las grandes automotoras que abundan en muchas de las principales avenidas de nuestra ciudad (avenidas Wilson Ferreira Aldunate, Soriano, Entre Ríos, Baldomero Vidal y Bulevar Artigas, por ejemplo), sino también en plena vía pública, sin carteles identificatorios ni habilitaciones de ninguna clase, por ejemplo en calle Baltasar Brum antes de llegar al cruce de esa arteria con la calle Florida. En efecto, suele ocurrir que varios vehículos son estacionados día tras día con algún tipo de distintivo sobre su techo (generalmente un bidón de agua mineral o botella) para indicar que se encuentran a la venta. Resulta llamativo que el Banco de Previsión Social, la Dirección General Impositiva o la propia Intendencia de Paysandú que son tan celosos para controlar otro tipo de actividades no hayan tomado cartas en el asunto. ¡Qué fácil es para algunos trabajar en la calle utilizando las instalaciones del espacio público común en lugar de pagar un alquiler por un local comercial apropiado para tales fines!

Desde hace años nuestro diario ha denunciado en sus páginas esta problemática que en realidad es un abuso de quienes creen que pueden utilizar espacios públicos para sus actividades comerciales, lo cual está claramente fuera de lugar. Mantener una flota de autos estacionados en la vía pública mientras se desarrolla la actividad comercial correspondiente, implica privar de lugares de estacionamiento a otros vehículos que también tienen derecho a hacer uso de esos lugares en una ciudad en la cual la densidad vehicular va en aumento y plantea nuevos desafíos para todos los que integran el tránsito sanducero (autos, motos, bicicletas, etcétera). Se trata de autos que permanecen largas horas estacionados en la vía pública y por los cuales nadie se hace responsable constituyendo de esa forma un abuso reiterado y a plena luz del día. A todo lo anterior debe sumarse que ese mal uso de las veredas y espacios públicos perjudica al resto de los comerciantes tanto linderos como de las cercanías, ya que sus eventuales clientes no van a encontrar donde estacionar y optarán por comprar lo que necesitan en otros comercios.

El hecho de que muchos de los vehículos exhibidos en esos espacios de uso público paguen patente no les otorga derecho a utilizar de manera indebida las veredas y lugares de estacionamiento. Al fin y al cabo, los taxis y remises que circulan por nuestra ciudad también pagan patente, pero igualmente están regidos por determinadas normas en lo que tiene que ver con la prestación del servicio de transporte de pasajeros. Pagar patente no es ni puede transformarse en un “vale todo” y tampoco otorga patente de corso para que los vehículos a la venta sean estacionados en el lugar que se les ocurra a los responsables de esas automotoras. Además, generalmente sucede que los vendedores tampoco pagan la patente, sino que trasladan la deuda al comprador, por lo que a ellos les sale gratis.

Es verdad que, lamentablemente, existen otros casos en nuestra ciudad de comerciantes que abusan de las veredas y otros espacios públicos, colocando en ellos sus mercaderías y dificultando (cuando no impidiendo) la circulación de personas, especialmente de aquellas que tienen dificultades para desplazarse, pero el caso de las automotoras no puede ni debe ser soslayado, porque no solo usan y abusan de la vereda frente a su negocio sino también de amplios espacios de estacionamiento que no les corresponde, y ocupan impunemente hasta el último centímetro sin pagar un peso, y por eso requiere un tratamiento específico en la Junta Departamental, para lo cual la iniciativa de los ediles frenteamplistas constituye un aporte de suma importancia que esperemos sea recogido y aprobado por ese cuerpo legislativo.

Ante una iniciativa como la presentada por los ediles frenteamplistas es de esperar que el resto los miembros de la Junta Departamental “tomen el toro por las astas” y resuelvan de manera clara y definitiva una práctica abusiva que vulnera el derecho de todos los ciudadanos y que se olvida de que “el derecho de unos termina donde empieza el derecho de los demás”.

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Opinión

La culpa y el chancho

El Poder Ejecutivo presentó en los últimos días del año la campaña Verano en Movimiento, centrada en el mensaje de que el disfrute y los cuidados en vacaciones son compatibles. La campaña tendrá por un lado un componente digital, se pretende que con fuerte presencia, después veremos qué dispone el algoritmo, y por otro un despliegue territorial centrado en “todo el corredor turístico, comprendido por los departamentos de Río Negro, Colonia, Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha”, describe la página de Presidencia de la República —tal vez desconociendo que en el resto del territorio también estamos en verano, o asumiendo que en este lapso se detiene el movimiento—.

La coordinadora de Prevención de la Secretaría Nacional del Deporte, Victoria González, explicó que se realizarán acciones en espacios públicos, como actividades con lentes que distorsionan la visión para simular los efectos del alcohol, y trivias de preguntas y respuestas vinculadas a la prevención. También se llevarán adelante acciones relacionadas con la prevención de los incendios forestales. El director del Sinae, Leandro Palomeque, destacó que el 90% de los incendios están vinculados al factor humano y recordó que hasta el último día de abril rige la prohibición de encender fuego a cielo abierto en todo el territorio nacional. Otra de las prioridades a atender en el verano en el marco de esta campaña serán los ahogamientos, que suelen cobrarse numerosas vidas año a año en nuestro país y es en esa época en la que se concentran, por razones evidentes. El secretario nacional del Deporte, Alejandro Pereda, afirmó que se trabaja en especial la prevención de ahogamientos en bebés y niños y enfatizó en la supervisión permanente por parte de los adultos, aunque también se dirige un mensaje a los adolescentes, para evitar que subestimen los riesgos del medio acuático.

En lo que refiere particularmente a la seguridad vial, la campaña pretende que las personas tomen todas las precauciones correspondientes al momento de conducir. “Lo que pedimos es precaución, paciencia, revisar el vehículo, salir con tiempo, disfrutar de lo que están haciendo y no estar apurados”, señaló el presidente de Unasev, Marcelo Metediera.

Las recomendaciones no salen de las obvias y permanentes, pero a la vista de la seria problemática que estamos atravesando con la siniestralidad, nunca está de más recordarlas. Metediera recordó que hay que tener claro que el tránsito en la ruta es distinto al de las plantas urbanas, “las maniobras son distintas, los adelantamientos son distintos, las velocidades son distintas, te encontrás quizás en algún corredor de ruta con camiones que circulan por temas productivos, no es lo mismo rebasar un camión que un auto, cosas que parecen tan básicas después en la práctica concreta en la ruta se ve las maniobras que se hacen”.

Lo dicho, son consejos básicos, pero es cierto que en fechas como esta salen a la ruta conductores y vehículos que no suelen hacerlo en otros momentos del año y además de ello hay mucho más tránsito. Otro factor a tener en cuenta es la presencia de conductores extranjeros, habituados a otro comportamiento en el tránsito, tal vez con algunos kilómetros y horas de manejo a cuestas, lo que puede sumar otros factores. Quedó a la vista con la cantidad de conductores que, al regresar al país para disfrutar sus vacaciones, se encontraron con numerosas y voluminosas multas de tránsito que dejaron impagas desde la última vez que estuvieron y a las que ahora debieron hacer frente para ingresar. “Uruguay está procesando la reglamentación de la Ley de Tránsito que establece que las personas que no demuestren domicilio en territorio nacional tienen que pagar las infracciones de tránsito antes de irse. Pero eso es algo que se está trabajando, no está 100% operativizado, aunque se puede consultar y obviamente se puede pagar quien tenga deuda”, dijo Metediera. “Es algo que el país está tratando de cambiar, porque aparte hay un componente de seguridad vial, una persona que sabe que es controlada, tiene otro desempeño en el tránsito y otros cuidados”, que a la postre es el propósito de las sanciones, castigar a los infractores pero además desestimular conductas imprudentes. En algunos casos, recordó el presidente de Unasev, dependiendo del tipo de infracción se enviaba la información a los consulados para que siguiera en el país correspondiente el trámite de cobro.

El funcionario agregó que junto a Policía Caminera se hizo un relevamiento de información sobre “los corredores turísticos: Ruta 1, 11, Ruta 8, Ruta 9, Interbalnearia, para ver los antecedentes e intercambiar con Caminera, quien tiene que desplegar en ruta los distintos operativos posibles”. Del mismo modo comentó que se creó una comisión en el marco del Ministerio de Salud Pública “vinculada a la emergencia y trauma en rutas, la asistencia de los lesionados en ruta, y también ha dicho la propia ministra (Cristina Lustemberg) que van a haber algunos cuidados especiales en los corredores turísticos, también vinculado a las emergencias”, un tema que tiene largo tiempo de trabajo y que todavía sigue dando de qué hablar. En un país con las dimensiones, con las distancias que tiene el nuestro, debería tener claramente establecido a quién corresponde dar respuesta en caso de siniestros.

Más allá de todo esto, es necesario insistir que, aunque no todo en el tránsito depende de uno, la conducta propia es imprescindible, y no hay ahorro de tiempo capaz de justificar el poner en riesgo ya no la vida y la salud propia sino también la de quienes comparten el vehículo y de los demás usuarios de la ruta. No hay misterio, la gran mayoría de los siniestros ocurren por imprudencia y la única vacuna que hay es que todos tomemos precauciones por los posibles errores propios, pero también por los de los demás.

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Opinión

No solo esperar a la UE, porque hay varias canchas para jugar

“Europa no sabe bien qué quiere; tenemos que empezar a mirar a otro lado, a Asia, el Acuerdo Transpacífico y otros mercados”, comentó en las últimas horas el excanciller, Ing. Omar Paganini, ante la nueva postergación del ultradilatado y ultradiscutido acuerdo Mercosur–Unión Europea, por falta de consenso entre los países del bloque europeo respecto de sus términos.

No era nada que no se viera venir, tal como han venido discurriendo los acontecimientos, porque el problema obedece a razones de política interna dentro del bloque europeo. Sin embargo, corresponde discrepar en alguna medida con el excanciller: posiblemente una parte importante de Europa sabe bien qué quiere y qué le conviene, pero lo que no ha logrado es satisfacer o conformar a los lobbies de productores subsidiados que reclaman lo mismo desde hace años, desde que se comenzó a hablar de este acuerdo. Estos sectores entienden que, ante las desventajas naturales para producir frente a sus similares del bloque sudamericano, no estarán en condiciones de competir sin compensaciones.

Hasta ahora lo han conseguido mediante aranceles y subsidios, que tenderían a desaparecer con un acuerdo entre bloques. Y cuando, de alguna manera, en los papeles se había logrado más o menos nivelar o compensar pérdidas y ventajas entre unos y otros, bastó con que productores de algunos países del Viejo Mundo sacaran sus tractores a las calles y amenazaran con desatar el caos, a pocas horas de la firma del acuerdo, para que primaran los intereses político-electorales en países como Francia, Italia y Polonia, los más destacados entre quienes frenaron la firma prevista para el 20 de diciembre.

Las reacciones han sido de similar tenor en los países integrantes del bloque regional. Los presidentes de los Estados que forman parte del Mercosur se reunieron el sábado en la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu para celebrar una nueva Cumbre de Jefes de Estado del bloque. En la instancia participaron los presidentes de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, así como el canciller de Bolivia, país que se encuentra en proceso de adhesión.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país, los presidentes mantuvieron un “diálogo constructivo y cordial sobre la coyuntura actual del Mercosur y sus perspectivas futuras”. Además, destacaron los avances alcanzados durante el semestre, que —señalaron— consolidan “el papel de un Mercosur abierto como instrumento de desarrollo, prosperidad e inserción competitiva en la economía global”.

Durante la cumbre, los jefes de Estado reafirmaron la necesidad de continuar con la revisión y el ajuste del Arancel Externo Común, así como de profundizar la armonización normativa en sectores estratégicos como el automotor, la energía y el comercio.

Pero, claro, la frutilla de la torta era la expectativa de que finalmente se concretara el histórico acuerdo entre los bloques. Los mandatarios no pudieron evitar reflejar la frustración en sus rostros cuando, de manera tangencial o directa, se abordó el tema, e incluso el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, no ocultó su “decepción” por la nueva postergación, cuando semanas atrás se afirmaba que estaba todo prácticamente cerrado.

Por otro lado, en el comunicado de la Cancillería uruguaya se destacó que se retomaron las “negociaciones para profundizar el Acuerdo de Comercio Preferencial entre el Mercosur y la India, con miras a ampliar la cobertura arancelaria y los flujos de comercio bilateral”.

Asimismo, se mencionó “el avance de las negociaciones con Japón, con miras a definir los términos de una asociación estratégica destinada a profundizar las relaciones comerciales entre el Mercosur y ese país”.

Omar Paganini, canciller durante el gobierno de Luis Lacalle Pou, sostuvo que la decisión del Consejo Europeo de postergar su aprobación supone “un golpe fuerte a la confianza”.

El exjerarca dijo a El Observador que “no te puede pasar que en los últimos días” surjan dudas cuando “tuvieron tiempo en pila” para discutirlo. “Europa no sabe bien qué quiere; tenemos que empezar a mirar a otro lado, a Asia, el Acuerdo Transpacífico y otros mercados”, defendió Paganini, quien abundó en la “decepción” que le provocó la “falta de voluntad” de los jefes de Estado europeos para cerrar el asunto.
“Ojalá no sea así, pero el entusiasmo a uno se le va”, reconoció. Paganini cuestionó que, en lugar de fortalecer sus alianzas mediante el comercio basado en reglas y su rol en el mundo, en Europa “priman las cuestiones defensivas internas por un sector agrícola que en realidad no está amenazado”. Citó como ejemplo el cupo de 90 mil toneladas anuales de carne vacuna que debió aceptar el Mercosur, lo que equivale “a una hamburguesa por persona por año en los países de la Unión Europea”.

“Se ve que pesan mucho más los guiños internos a un sector que, además, tiene mucho para ganar con el acuerdo. Si uno mira lo que han hecho con Canadá, acá pasaría lo mismo. Verlo como una debilidad es un error estratégico enorme que muestra una debilidad europea en general”, analizó el excanciller. A la vez, ponderó las “ideas más claras” de los alemanes para empujar a favor del acuerdo, a pesar de las desavenencias dentro del propio bloque, y recordó que durante un viaje a Bruselas conoció a un eurodiputado del Partido Socialista Obrero Español (PSOE, partido del presidente Pedro Sánchez), quien le dijo que, más allá de ser “importante para el Mercosur”, este acuerdo era “imprescindible para Europa”, porque “precisan aliados”.

“Si al final terminan primando intereses locales más chicos, no veo cómo en un mes lo van a solucionar”, concluyó Paganini. Una muestra clara de ello fue el giro de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien consideró “prematuro” firmar el acuerdo el 20 de diciembre. Ante la oposición de países como Francia y Polonia, Italia tiene la capacidad de conformar una minoría de bloqueo si se pliega a ellos.
Meloni mantuvo conversaciones con el presidente brasileño Lula da Silva en el correr del jueves, y el líder del PT informó que la italiana “no se opone” al acuerdo, pero que tiene “problemas políticos con los agricultores”, que está convencida de ser “capaz” de resolver en los próximos días.

Paralelamente, la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU) manifestó su profunda preocupación y malestar ante la reciente decisión de postergar, una vez más, la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Tras meses de optimismo y gestiones diplomáticas intensas, la dilación del pacto cayó como un balde de agua fría en el sector privado nacional.

La presidenta de la UEU, Carmen Porteiro, fue tajante respecto de las consecuencias de este nuevo freno. En recientes intervenciones subrayó que el país no puede seguir esperando por tiempos políticos externos que asfixian la competitividad local.

“Estos acuerdos nos obligan a subir el estándar, a incorporar tecnología y a ser más eficientes. Si no logramos concretarlos, corremos el riesgo de quedar fuera del mapa comercial”. Para la dirigente, la postergación no es solo un trámite administrativo, sino una señal de alerta sobre la inserción internacional de Uruguay: “El acuerdo es una oportunidad histórica, pero exige visión de largo plazo. Cada día que pasa sin firma es un día en que nuestros competidores nos sacan ventaja”.

El punto es que ese “cada día” ya lleva años, y con ellos la pérdida de competitividad que nos desaloja de los mercados. Seguiremos esperando, porque ¿qué es un mes, tras 26 años de postergaciones?

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Opinión

El mundo, el Uruguay y la deuda

Hace unos seis meses prácticamente, el 9 de julio pasado, en una nota titulada El mundo en deuda, en esta misma página, nos hacíamos eco de expresiones vertidas por el economista jefe del Banco Mundial (BM), el indoestadounidense Indermit Gill, en un artículo inicialmente publicado en la web de opiniones Project Syndicate, luego recogida en su sección blogs por el propio organismo financiero internacional. En ese entonces Gill transmitía su preocupación frente a un panorama cada vez más preocupante en relación al endeudamiento de los países en desarrollo, tras las secuelas de la pandemia del Covid-19, con una deuda que era en conjunto casi un 25% más alta del acumulado en vísperas de la crisis sanitaria global, cuando ya se encontraba en su techo histórico. “Este sobreendeudamiento podría socavar la capacidad de todas las economías para protegerse contra la última crisis: el aumento de los aranceles comerciales”, planteaba. A seis meses el Banco Mundial ha publicado una nueva descripción del escenario en la que señala que “los pagos por concepto de deuda de los países en desarrollo alcanzaron el nivel más alto de los últimos 50 años durante 2022-24” y “El Banco Mundial fue la principal fuente de nuevo financiamiento neto para los 78 países más vulnerables”, titula la página web del organismo, en un artículo publicado el pasado 3 de diciembre en el que se alude al International Debt Report (Informe sobre la deuda internacional) del Banco Mundial, que vio la luz en esa fecha.

Destaca el informe del BM que la mayoría de los países logró “cierto margen de maniobra con respecto a su deuda el año pasado, a medida que las tasas de interés alcanzaron su punto máximo y los mercados de bonos reanudaron sus operaciones”. Eso permitió a muchos países “mantener a raya el riesgo de cesación de pagos y reestructurar su deuda”. Tal reestructuración alcanzó a los 90.000 millones de dólares de deuda, “más que en cualquier otro período desde 2010”. Los inversionistas en bonos aportaron 80.000 millones más en nuevo financiamiento que lo que recibieron en reembolsos de capital e intereses. “Esto ayudó a que se completaran varias emisiones de bonos por miles de millones de dólares. Sin embargo, los fondos tuvieron un alto precio: las tasas de interés rondaron el 10%, aproximadamente el doble que antes de 2020”, señala. Pese a estas novedades Gill llamó a los países en desarrollo a no engañarse, porque no están fuera de peligro, muy por el contrario, la acumulación de deuda continúa y “a veces en formas nuevas y perjudiciales”. El economista jefe llamó a los responsables de formular políticas de todo el mundo a “aprovechar al máximo el margen de maniobra que existe hoy para poner sus finanzas públicas en orden, en lugar de volver de prisa a los mercados de deuda externa”.

Es que el dinero está costando demasiado a los países. La tasa de interés promedio que las economías en desarrollo pagarán a sus acreedores oficiales por la nueva deuda pública contraída en 2024 alcanzó el nivel más alto de los últimos 24 años. El monto promedio pagado a acreedores privados fue el más elevado de los últimos 17 años. “En total, estas naciones desembolsaron una cifra récord de 415.000 millones de dólares, tan solo en intereses, recursos que podrían haberlos destinado a educación, atención primaria de la salud e infraestructura esencial”, señala el informe, que agrega que “un promedio de una de cada dos personas en los países más endeudados no pudo asumir el costo de la dieta diaria mínima necesaria para tener una buena salud a largo plazo”.

La deuda tiene un peso considerable en un mundo en el que las fronteras se cierran y el financiamiento a bajo costo se vuelve más difícil de obtener, por fuera del que ofrecen los bancos multilaterales de desarrollo.

Destaca además el BM que ante la reducción de las opciones de financiamiento de bajo costo, muchos países en desarrollo acudieron a acreedores internos: “bancos comerciales e instituciones financieras locales. De los 86 países para los que se dispone de datos sobre deuda interna, en más de la mitad la deuda pública interna creció más rápido que la deuda pública externa”. Un efecto de esta política de endeudamiento con entidades financieras internas es que reducen el disponible para los préstamos a las empresas y a las personas en los mercados locales, es decir, se financia a los estados en detrimento de la actividad económica.

Claro que en este preocupante escenario no encaja Uruguay, aunque como no somos una isla, y aunque directamente no nos afecte, siempre es una mala noticia cualquier deterioro en la situación general para un país con una economía tan primarizada como la nuestra. De cualquier forma, endeudarse no es igual de costoso para todas las economías, y como, gracias a políticas financieras y macroeconómicas a largo plazo, se han hecho las cosas bien, Uruguay tiene buena reputación y la nueva deuda que se adquiere no es tan costosa como para los países a los que alude el informe. En noviembre pasado dábamos cuenta de una operación de emisión de bonos globales en pesos y dólares por un total equivalente de U$S 1.850 millones; de ellos 1.350 millones fueron emitidos en un nuevo Bono Global en Pesos a tasa fija nominal (UYU) con vencimiento final en el año 2035 a una tasa fija de 8% anual. Las más baja que Uruguay que se ha conseguido desde que se accede a los mercados de capitales internacionales.

Eso sí, barata o cara, deuda es deuda, y antes que seguir recurriendo a incrementarla, sería bueno que, como sugirió Gill, se procesaran –con políticas a largo plazo también– los cambios necesarios para reducir la dependencia de este mecanismo.

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Opinión

A la espera de enero

El Mercosur es un bloque fragmentado y burocrático que desde hace un cuarto de siglo procura concretar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.
Sin embargo, hoy se encuentra con dos presidentes de orientaciones ideológicas opuestas que, paradójicamente, se quejan de lo mismo. El presidente argentino, Javier Milei, expuso —a su manera— una de las problemáticas no resueltas y largamente discutidas del bloque. Señaló que los aranceles externos del Mercosur “están entre los más altos del mundo” y que, lejos de proteger el empleo, “lo destruyen”. “La región necesita un arancel moderno, simple, competitivo y alineado con las prácticas de los bloques dinámicos del siglo XXI. De lo contrario, seguiremos condenados a crecer por debajo del mundo”, afirmó el mandatario argentino.
También aseguró que, cuando el Mercosur negocia de forma conjunta, “los procesos se dilatan y las oportunidades se pierden”.
El presidente uruguayo, básicamente, se refirió a lo mismo cuando pidió a los socios del bloque sudamericano que flexibilicen las reglas para negociar acuerdos con terceros países, de modo que cada Estado pueda buscar nuevos mercados sin tener que hacerlo obligatoriamente en conjunto.
Para Yamandú Orsi, “es imperativo que, en la medida en que nuestras necesidades evolucionen, el bloque sea lo suficientemente flexible y moderno como para brindarnos el espacio necesario para fomentar el desarrollo de nuestras economías y generar crecimiento y beneficios sustanciales para nuestros pueblos”. En el fondo, aunque con un lenguaje bastante más directo, Luis Lacalle Pou ya había dicho que “el Mercosur no puede ser un lastre” ni actuar “como un corsé” que impida el avance comercial de Uruguay.
El país continúa hoy con negociaciones iniciadas en períodos anteriores y el 16 de setiembre firmó acuerdos con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA). Además, espera concluir negociaciones con Emiratos Árabes Unidos y Canadá, así como profundizar las conversaciones con India y Vietnam.
En este sentido, es importante recordar la historia de acuerdos que Uruguay impulsó y no logró concretar. Un ejemplo fue el intento del gobierno de Tabaré Vázquez de firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que naufragó por el rechazo de algunos sectores del Frente Amplio y de otros socios del Mercosur, que no aceptaban una negociación bilateral con terceros países.
Así, la historia de desacuerdos políticos y estratégicos internos pesa desde el inicio del bloque.
Por otra parte, antes del 12 de enero la Unión Europea deberá volver a intentar reunir la mayoría cualificada necesaria para aprobar un TLC entre ambos bloques. Será clave, además, saber si Italia logra resolver los problemas con su sector agrícola, que llevaron a Giorgia Meloni a pedir más tiempo y a comunicarse con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para moderar el tono de sus declaraciones. “Ya avisé que, si no es ahora, Brasil no hará más acuerdos con la UE mientras yo sea presidente”, dijo recientemente el mandatario brasileño.
El presidente francés, Emmanuel Macron, se mantiene inconmovible. Adelantó que “no sabe” si su gobierno estará dispuesto a apoyar la firma en enero. Condicionó su respaldo a la existencia de “garantías” que incluyan una dotación suficiente de la Política Agrícola Común (PAC) y un “marco” que proteja a la agricultura francesa frente a los desafíos de los últimos años.
En este contexto, las poderosas gremiales de agricultores protagonizaron intensas protestas callejeras en Bélgica. Aunque pasaron bastante desapercibidas para los medios internacionales, incluyeron enfrentamientos con la Policía, daños al espacio público y bloqueos que paralizaron la movilidad en el corazón político del bloque.
Unos 10.000 agricultores se movilizaron en Bruselas y prometieron volver en los próximos días. Las gremiales sostienen que las cláusulas de salvaguarda son “humo y espejos”, ya que no garantizarían un comercio justo y solo beneficiarían a la agricultura del Mercosur.
Los sindicatos agrarios temen una invasión de productos que, en los hechos, no sería tal. Por ejemplo, en carne vacuna, la cuota representaría apenas el 1,6% de la producción de la Unión Europea, o hasta 99.000 toneladas, ya que superado ese límite se aplicarían aranceles superiores al 40%.
El año pasado, el Mercosur exportó al bloque europeo productos agrícolas y alimentarios por 23.300 millones de dólares, según datos del instituto europeo de estadística Eurostat.
En los últimos días, la Unión Europea trabaja en nuevas salvaguardas y compensaciones para los agricultores, con el objetivo de satisfacer a los gobiernos de Macron y Meloni.
Junto con los gobiernos del sur europeo, los industriales alemanes también expresaron su frustración por no haber alcanzado un acuerdo antes de cerrar 2025. La mayor economía europea considera que el aplazamiento es “un revés” para la credibilidad del bloque y asume que el continente debe mejorar su competitividad. Las cámaras empresariales destacan que los acuerdos de libre comercio diversifican las relaciones económicas y contribuyen a una estrategia para enfrentar los nuevos aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Mientras la política estadounidense se vuelve más proteccionista, las cámaras alemanas apuestan por mercados abiertos, ya que el 85% de las exportaciones europeas al Mercosur están sujetas a aranceles. Los empresarios alemanes calculan costos adicionales por unos 4.000 millones de euros, o cerca de 4.700 millones de dólares anuales.
En lo inmediato, el trasfondo político ejerce una fuerte presión. Macron siente muy cerca a la extrema derecha, que no deja de crecer en Francia y mantiene una férrea oposición a los TLC, al tiempo que exige mayores niveles de proteccionismo agrícola.
Meloni, por su parte, viene expresando dudas desde hace tiempo y, en algún punto, ambos líderes coincidieron en la decisión de aplazar el acuerdo.
El Mercosur tampoco es ajeno a las turbulencias económicas y políticas. La región observa una caída de su Producto Bruto Interno (PBI), con el peor desempeño en comparación con otras regiones del mundo.
China avanza con fuerza desde hace años y no pierde oportunidad de manifestar su intención de incrementar el comercio bilateral con el continente.
Pero tampoco sería ingenuo pensar que el bloque, en su totalidad, avanzará de manera uniforme. El impulso está en manos de dos países. Argentina y Brasil son los socios más importantes del Mercosur y atraviesan serias dificultades económicas.
Además, representan modelos políticos opuestos. El desafío es que logren avanzar juntos.

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Opinión

Escribe Danilo Arbilla: Un año raro

Un año raro; más no podría decir como balance de este 2025.

Que sea raro no significa que sea malo o bueno; yo padezco una neuropatía considerada “una enfermedad rara”, esto es, de la que nadie se ocupa ni nadie sabe o entiende mucho, que me confinó a una silla de ruedas, pero que no me mata; no es terminal, como se dice.

Ha sido un año raro en lo local, lo regional y a nivel global. Difícil de entender y de explicar.
Hay que ir por temas. Podría ser el acuerdo con los europeos, pero ya se supo que sufrirá una postergación.

Parece joda: a los europeos les gustan las colonias, y ellos echados p’atrás. Pero las cosas han cambiado. El que se perdió de estar en el mismo centro de la estampita fue Lula. Veamos que pasa hoy. Inefable Lula: hasta postergó fecha de reunión y cambió la sede –sin consultar a sus socios– para ganar por lo menos una y acomodar un poco esa imagen de “charla barata” que se ha ganado desde que asumió y se “lanzó” a arreglar el mundo. No le ha ido nada bien.

Las pruebas, y los abucheos varios están a la vista; no olvidemos además que Lula en Ucrania apoya a los rusos. Ya las FFAA e Itamaratí sienten que no es el hombre y que para las próximas hay que cambiar: no a las izquierdas y al progresismo charlatán.

Volquemos la mirada a la interna, entonces. No ha empezado el 2026 y todos hablan del 29. ¿Y en el mientras tanto? Los partidos de la CR como que ya han resuelto el tema del candidato, lo que no se sabe si es bueno o malo. La izquierda gobernante –cada vez más isla, regionalmente–, además de tener que hacer algo, o disimular, tiene una interna brava y pareja: una lucha por el poder en la que los únicos que pierden son los uruguayos. Los colorados no saben por donde agarrar y de ahí cómo les está yendo. Los blancos en cambio sienten como seguro que su candidato será el de la coalición.

Ademas hicieron su autocrítica. ¿La hicieron?

Sacaron algunos trapitos al sol. “Los blancos somos así, somos revulsivos”, decía Wilson, y “eso nos da
fuerzas”, explicaba. Y es cierto, como también que tuvo líderes muy fuertes, como Herrera o el mismo Wilson, pero siempre con contrapesos y gente que se animaba a peleárselas. Hoy no es así y con trompadas al aire no sabés a quién le pegás y hasta te podés sacar un brazo.

Y la tal autocrítica no resiste análisis: se habla de “intento de ampliar la base”.

¿Ser de centro o centro izquierda? ¿Cuando el mundo opta por rechazar los gobiernos de izquierdas, los blancos se pasan al centro izquierda? Los uruguayos en el ‘19 se pusieron a la vanguardia de lo que está ocurriendo hoy y se sacaron la izquierda de encima. No votaban a la Lacalle Pou, se hastiaron de izquierdas y progresismos chupasangre. Lacalle Pou estuvo ahí, en el lugar indicado en el momento justo.

Después sí se ganó el liderazgo, puesto a prueba ante situaciones muy difíciles. Demos gracias que estaba él. Pero en la segunda mitad se fue entibiando, lo dijo, se confesó keynesiano además, mientras su BCU aplicaba una ortodoxa, no liberal, política monetaria, que enriquecía bancos y castigaba exportadores (Lo que pasa hoy es muy parecido, o peor). Lo de Álvaro Delgado, no fue una buena opción –por varias razones, muchas internas–, y la de la fórmula menos. La cosa iba por el otro lado, por eso habían llegado.

Muchos, muchísimos uruguayos quedaron a la deriva y Mujica se aprovechó. Ya está.

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Opinión

Escribe Ernesto Kreimerman: En tiempos de tanto fraude y farsas rescatemos al matemático de la paz

Johan Galtung (Oslo, 1930 – 2024), sociólogo y matemático, ha sido uno de los más importantes pioneros en la investigación de la cultura de la paz, que lo llevó a aportar sistematización y análisis a la forma en que entendemos y practicamos la resolución de conflictos. Su aporte a la investigación y docencia sobre conflictos sociales contemporáneos lo llevó a formular el Método Transcend para afrontar el conflicto. Fue fundador de la Red Transcendental para la Paz, el Desarrollo y el Medio Ambiente.

Su compromiso se remonta al año 1959, al inicio del Instituto Internacional de Oslo para la investigación de la Paz y del Journal of Peace Research en el año 1964. Su producción académica y experiencia transformadora es vastísima, y sólida.

Perfil del conflicto

Hay cuestiones que van dentro de estos aportes que definen en Galtung el perfil o la identidad del conflicto. Son cuestiones metodológicas, a saber: i. el conflicto es crisis y oportunidad, ii. el examen de consulta el conflicto es un hecho natural, estructural y permanente en el ser humano, iii. El conflicto es una situación de objetivos incompatibles. iv, los conflictos no se solucionan, se transforman. v. el conflicto implica una experiencia vital holística. vi. el conflicto como dimensión estructural de la relación. Y vii. el conflicto como una forma de relación de poderes. El matemático y sociólogo noruego ha señalado que una teoría de los conflictos, no sólo debe reconocer si los conflictos son buenos o malos; esta deberá fundamentalmente ofrecer mecanismos para entenderlos lógicamente, criterios científicos para analizarlos así como metodologías (creatividad, empatía y no violencia) para transformarlos”.

Multidimensionalidad

Tras desarrollar su “Triangulo de la violencia” Galtung aportó una serie de aspectos que el trabajador por la paz debe atender, hacer propios, para poder resolver adecuadamente un conflicto. En particular Galtung exige un cuidadoso análisis del conflicto para poder entender su multidimensionalidad.
Entonces, Galtung identifica tres dimensiones de la paz que son necesarias para lograr un estado pacífico: paz negativa, paz positiva, paz cultural.

Paz negativa: se refiere a la ausencia de violencia física, como guerras o actos de terrorismo. La paz negativa es el primer paso para lograr la paz verdadera, pero no es suficiente por sí sola.

Paz positiva: se refiere a la presencia de condiciones sociales y económicas que permiten una vida digna y justa para todos los individuos y grupos. Esta dimensión de la paz implica la eliminación de la pobreza, la discriminación y la opresión.

Paz cultural: se refiere al respeto y valoración de las diferencias culturales y la promoción de la diversidad. La paz cultural es necesaria para fomentar la comprensión y la cooperación entre los individuos y grupos de diferentes culturas.

Cultura de paz

Uno de los aportes más significativos de Galtung ha sido el de apostar en la generación de una cultura de paz en la que se forjen mecanismos pacíficos para resolver un conflicto sin recurrir a la violencia. Dicho con las mismas palabras que Galtung, que se trate de una cultura basada en la no violencia, la empatía y la creatividad.

Firme en sus convicciones, consideraba que la democracia es el mejor sistema para crear una cultura por la paz, más allá de que tenga algunos defectos, los que se atenúan merced a la existencia de los derechos humanos. Por ello concluye, que la democracia conlleva cierto grado de violencia estructural. Y aunque ello no es bueno, esa ponderación deja al desnudo que esas cuestiones son más benévolas que en otros sistemas de gobierno.

La imaginación…

“La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, la imaginación rodea el mundo”. Así lo ha explicado con fundamento: la cuestión del conocimiento, de lo imaginario, es útil en la medida que permite que una sociedad se comprenda y resignifique sus valores. También puede expresarse que ello es en la medida que hace posible la invención de lo social y de la sociedad.

Cornelius Castoriadis, pensador griego del siglo XX, ha sido quien volvió a ubicar como parte esencial de los problemas, una cuestión que viene de los albores mismos de la filosofía, que es la imaginación. Es más, podemos sostener que, sin el asunto de la imaginación dentro del cuerpo filosófico de Castoriadis, la expresión de su corpus de reflexiones y pensamientos en torno al individuo y la sociedad nos hallaría perplejos. Y este es un fondo de la cuestión: “precisamente, la imaginación es la base de todo su pensamiento… desde ella va a criticar el proyecto de la modernidad, ya que en éste la imaginación queda por fuera; y, a su vez, con la misma intensidad va a construir las condiciones de posibilidad de un individuo y de una sociedad autónomos y deliberantes”.

La paz hoy

“La paz no es únicamente la ausencia de guerra o violencia, sino el fortalecimiento de los aspectos positivos que la edifican, como son la armonía, la cohesión, la colaboración y la integración” escribió Johan Galtung.

La afirmación es una visión anticipada de lo que el mundo vendría a vivir recién en la era de Trump. Pero esta concepción se base en algo más elaborado, un tanto más sofisticado. La consigna estratégica, la mirada más profunda, tiene su resumen en un texto del propio Galtung. Se condensa de esta manera: “Paz por medios pacíficos; paz y conflicto, desarrollo y civilización”.

Ningún anuncio de paz en estos años de Trump ha estado motivado por unos objetivos, un recorrido de negociación como resultado de ir avanzando en resolver situaciones que van abriendo camino ordenadamente. Todo allí ha sido presentado tal cual fenómeno mágico, por generación espontánea, ocurrencia del inspirador cuyos propósitos se desvanecen inmediatamente después de formulados. Es decir, titulares de un marketing insensato que a lo más ha llegado con una sensata insensatez: la paz como ausencia de guerra o de violencia. Y la paz, es otra cosa. Tiene otro compromiso con la vida.

Cuando después de meses sembrar la tierra de muerte y destrucción, Trump y algunos distraídos aliados anunciaban unos acuerdos para detener la guerra en Gaza y todo lo que ello conlleva, aquello fue visto con sabor a poco, a una cuestión superficial. Y si bien es cierto todo ello, tampoco era negativo el hecho de alcanzar una situación de no guerra, por una reducción momentánea de muertes. Lo pésimo y de escaso valor político e incluso moral, fue pretender que esa situación pretendiera presentarse como un acuerdo de paz.

No lo fue ni lo es. Tampoco es una suspensión temporal del estado belicoso entre las partes. Apenas es un estado de violencia contenida. Cuando faltan apenas unas semanas para que recordemos el segundo año del fallecimiento (17 de febrero) de Johan Galtung, es una buena oportunidad para reaprender de este científico que dedicó su vida a fundamentar un corpus doctrinario para tomarse enserio la búsqueda de la paz, que es algo más complejo que unas fotos y unos textos para presentar como parte fugaz de una práctica efímera y olvidable de un marketing de baja calidad.

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Opinión

Solicitada: Como los bagayeros

Habiendo visto la imagen publicada en la sección Cortocircuitos Ciudadanos del día jueves 18 de diciembre, donde se aprecia un gazebo instalado por una óptica sanducera en pleno 18 de Julio, se deja en evidencia una práctica grave, insalubre y absolutamente irresponsable. Una óptica que expone lentes de sol (producto sanitario de uso personal) durante días en plena vía pública, respirando polvo, hollín y gases de escape, no merece llamarse óptica, sino intento o copia barata de bagayero. Hablar de normas ISO en este contexto es una burla al consumidor. Ningún estándar serio avala que lentes estén a la intemperie, degradando sus filtros UV y perdiendo su función protectora antes de ser vendidos. Esto no es exhibición: es abandono. No es comercio: es feria callejera. No es mercadería nueva: es producto usado y contaminado. Se paga calidad. Se recibe basura maquillada. Realmente asqueroso y vergonzoso tanto la actitud de la empresa como quienes habilitaron tal disparate.

Tatin

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Opinión

El negociado de los fraccionamientos que hipoteca los recursos municipales

Hace algunos días publicamos una nota de la Junta Departamental de Paysandú en la que el dirigente de Cabildo Abierto Luis Dungey planteó, “basado en testimonios de vecinos, la situación de la zona situada al noreste de la ciudad, a la que califica como ‘olvidada’ y ‘desatendida desde hace décadas’. Propuso una intervención integral de urbanización, mejora de servicios y recuperación de espacios naturales, con el objetivo de incorporar efectivamente el área al desarrollo de la ciudad y generar nuevas oportunidades para sus habitantes. La propuesta apuntó ‘a una expansión real de la ciudad hacia el noreste’, en el sector comprendido desde el puente sobre el arroyo San Francisco Grande en ruta 3 hacia el sur, hasta avenida Wilson Ferreira Aldunate; desde allí hacia el Este hasta el camino a Paso Guerrero. Luego hacia el norte por ese camino hasta el arroyo San Francisco”.

La propuesta formulada por Dungey es, sin lugar a duda y a primera vista, justa y oportuna. No obstante ello, hay que tener en cuenta que, si bien el crecimiento de una sociedad responde a procesos multicausales, es obligación de las autoridades departamentales ordenar ese crecimiento, garantizando calidad de vida para sus habitantes así como un uso racional y progresivo del dinero de los contribuyentes, porque esa expansión territorial de la ciudad exigirá de la Intendencia mayores gastos en infraestructura, así como nuevas erogaciones de los organismos competentes en la materia para hacer llegar hasta esas zonas los servicios de agua, electricidad, telefonía, fibra óptica, etcétera. No es posible pensar las comunidades territoriales “en el medio de la nada” como si se tratara de un “clavel del aire” ya que todos los aspectos que sean dejados de lado en la planificación del crecimiento urbano volverán años más tarde como si se tratara de un boomerang de insospechadas consecuencias.

No podemos dejar de lado que se trata de una amplia zona en la cual habría que “poner en valor el arroyo San Francisco y su entorno, al que califican como ‘un recurso natural desaprovechado’. Entre las ideas planteadas se encuentran ‘habilitar y ampliar espacios recreativos como zonas de camping, canchas, parrilleros y áreas para pesca deportiva; mejorar los accesos al arroyo desde ruta 3 hasta Paso Guerrero; y recuperar lugares tradicionales como Paso Tucon, Paso Molino Quemado y Paso Gallardo, que hoy presentan accesos cerrados o caminos intransitables’”. La pregunta surge sola pero clara: ¿cuentan los organismos públicos competentes con los recursos humanos y los fondos para hacer frente a todos los cambios solicitados para esa vasta zona? ¿Estamos haciendo una planificación supuestamente ordenada o tan sólo comprando problemas para las futuras generaciones de contribuyentes y autoridades?

La página web del Ministerio de Vivienda define “ordenamiento territorial” como “el conjunto de acciones transversales del Estado que tienen como cometido implementar una ocupación ordenada y un uso sostenible del territorio. Estas acciones regulan y promocionan la localización de la población, el desarrollo de todas las actividades económicas y sociales dentro del territorio, de forma que se logre un desarrollo sostenible que prevea las potencialidades y limitaciones existentes por los criterios ambientales, económicos, socioculturales, institucionales y geopolíticos. El principal desafío que tiene el ordenamiento territorial es mantener y mejorar la calidad de vida de la población, fomentar la integración social en el territorio y procurar el buen uso y aprovechamiento de los recursos naturales y culturales.

Es precisamente ese “ordenamiento territorial” el que brilla por su ausencia en muchos de los barrios periféricos sanduceros.
En efecto, más allá de esta propuesta que sólo propone multiplicar los dolores de cabeza, el problema es que ya se han permitido decenas de fraccionamientos y urbanizaciones en lugares que están lejos del corazón de la ciudad, como ha sucedido del lado Este de la ruta 3 (entre la pista de Cams y la ruta 90, por ejemplo), o al norte de Avenida de las Américas, en camino a la Autobalsa. Se trata de terrenos que venden en cómodas cuotas, en algunos casos incluso totalmente financiados, sin tener en cuenta, por ejemplo, qué medios de transporte usarán sus adquirentes. Lo mismo sucede con el impulso a los barrios privados que pretenden tener calles asfaltadas hasta la puerta de los mismos cuando los números económicos no lo justifican en absoluto. La Intendencia de Paysandú no debería permitir esta expansión desordenada y desenfrenada cuya base es la mera especulación inmobiliaria y que, si bien puede resultar un tremendo negocio para los que compran y venden terrenos, lo cierto es que todos los servicios para integrarlos al resto de la ciudad serán financiados por los contribuyentes pagando tarifas más caras. Por otra parte, en general sucede que estos barrios pagan muy poco de contribución inmobiliaria y servicios, porque están en zona suburbana, aún cuando en muchos casos se trata de emprendimientos de alto valor destinados a personas con gran poder adquisitivo. Justamente son éstos quienes después reclaman con mayor fuerza por calles asfaltadas, fibra óptica y demás, pero aún sumando toda la población circundante económicamente no se puede justificar, incluso porque el tránsito que soportan no se compara al de una calle céntrica, que tiene mucho mayor densidad poblacional.

Además suele suceder que los terrenos vírgenes fraccionados de esta forma tienen drenajes pluviales malos e insuficientes, que requieren obras hidráulicas millonarias para evitar los anegamientos y que después se le reclamará a la Intendencia, así como la saturación de pozos negros o saneamiento inexistente con contaminación de napas, por lo que no solo generan gravísimos problemas económicos sino también ambientales y de salubridad.

Todo esto ocurre mientras la población de la ciudad se mantiene estable o hasta tiene tendencia a disminuir, por lo que hay cada vez más terrenos y viviendas vacías en zonas donde todos esos problemas ya han sido atendidos y solucionados. De esta forma, lo que queda en evidencia una vez más es que “lo barato sale caro”, porque si bien un terreno alejado del centro puede adquirirse a precios más accesibles y con mayores facilidades, para la ciudadanía en su conjunto resulta infinitamente más oneroso.

Ante esta situación, imperioso que tanto la Junta Departamental como la Intendencia (las cuales terminan aprobando estas iniciativas) tomen cartas en el asunto y ordenen de una vez por todas una ciudad que afortunadamente crece, pero lo hace en forma cara y desordenada, perdiendo oportunidades de generar una mejor calidad de vida para sus habitantes y aprovechando mejor los recursos que los contribuyentes abonan periódicamente con grandes sacrificios. Es responsabilidad de los gobernantes cuidar los recursos y hacer de Paysandú una ciudad eficiente. Aunque eso puede significar el sacrificio de un negociado en el cual unos pocos amasan pequeñas –y no tanto—fortunas a costa de hipotecar el futuro de la propia Intendencia.

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