General

Comenzó curso de guasquería en Quebracho

Con la presencia del Encargado de la Escuela Departamental de Artesanías de la Intendencia Departamental de Paysandú, Sr. César Gutiérrez, dependiente de la Dirección de Desarrollo Productivo Sustentable, dio comienzo en el anexo de UTU de Quebracho un curso de guasquería.
Además de la mayoría de los dieciocho talleristas, estuvieron presentes, Juan Acuña, maestro artesano de Rivera que será el encargado de llevar adelante el curso, el presidente y secretaria de la Asociación Civil Quebracho (Acique) Alberto Gómez y Alba Alvez, Organización Civil que propició y gestionó la instalación del curso. Este tendrá una duración de 10 semanas por un total de 30 horas, a razón de una clase semanal de tres horas, siendo el primero que se dicta en el interior del país. Es financiado por Inefop, que aporta a la Escuela de Artesanía un total de $ 1.740.000. > Leer más

Deportes

“Esperábamos este título desde hacía años”

La felicidad y la emoción desbordaron a todas las jugadoras, al cuerpo técnico y a los hinchas de Nacional de Florida, el domingo pasado en el Parque Rivabén ni bien finalizó el partido ante Litoral. La victoria por 3-2 representaba su primera vuelta olímpica en la Copa Nacional de Clubes de OFI del fútbol femenino, y había que festejar.
El entrenador Fernando Urse recibió el abrazo de cada una de sus dirigidas, llorando de alegría. “Hace 14 años que empezamos a trabajar en el fútbol femenino, desde Sub 11 y Sub 13.
Esperábamos este campeonato, este título, desde hacía años”, dijo a EL TELEGRAFO en medio de las celebraciones en la cancha.
“En 2017 terminamos invictos y perdimos la final por penales. No se nos había dado, y ahora por suerte lo logramos”, continuó en referencia a aquel certamen al que llegaron a la definición con Atlético Valdense de Colonia Valdense y, luego de un doble empate a uno, cedieron en la tanda de penales.
“Hubo mucho sacrificio de las chiquilinas, que no solo juegan al fútbol sino que también son dirigentes, venden tortas fritas, rifas, todo para poder jugar al fútbol. Y agradecido de los padres que apoyan y de todo el mundo que nos da una mano, un granito de arena por parte de cada uno que hacen la fuerza”, ahondó Urse.
Nacional de Florida hizo una gran campaña en toda esta Copa de OFI: culminó invicto la fase de grupos y recién cayó en la ida de las semifinales ante River Plate de San José, jugando como local y por goleada (4-1).
Lo que representó todo un desafío a este equipo si quería seguir de largo. Pero en la revancha, de visitante, dieron la nota al derrotar a las maragatas por 7-0.
“Corregimos errores; es que (en la ida) entramos muy dormidos. Capaz que fue un tirón de orejas que sirvió para reflexionar y para que las chiqulianas vieran que lo que estaba en juego era en serio. Después de ahí ya vimos que no se nos escapaba” (el campeonato), aseveró el DT floridense.
Respecto a la segunda final ante Litoral, Urse indicó que no pensaron en especular pese a la victoria en la ida por 2-0. “Lo hablamos antes y buscamos jugar como lo hacemos en todos los partidos. Porque si veníamos al empate podía ser muy riesgoso. La idea pasaba por tratar de ganarlo como sea”, dejó en claro el entrenador de las flamantes campeonas nacionales. > Leer más

General

Chile protesta por más que un boleto

(Por Horacio R. Brum) Una mala costumbre de los automovilistas chilenos es cruzar con el semáforo en amarillo; invariablemente, cuando la luz que en otros países indica precaución y prepararse para frenar, tres o cuatro autos u otros vehículos se lanzan al cruce, cortejando el desastre. Durante los últimos días, el gobierno y una buena parte de la clase política chilena, incluida la oposición, adoptaron esa mala práctica ante los hechos que presagiaban el estallido social.
Cuando algunos grupos de estudiantes de secundaria comenzaron a saltar los molinetes del ferrocarril subterráneo de Santiago, el Metro, para evadir el pago del boleto, la acción fue desestimada como poco más que una travesura juvenil; al aumentar los lugares donde eso se producía, con daños en varias estaciones y la participación de adultos, el discurso oficial habló de actos de delincuencia e incluso un senador socialista instó a castigar a los culpables con todo el rigor de la ley. Así se ignoró que la protesta por el aumento del pasaje del Metro –el cual llegó a niveles europeos, en un país donde los sueldos están muy lejos de Europa–, era apenas el síntoma de un malestar que se viene incubando en la sociedad chilena casi desde la vuelta a la democracia. Para quien tiene que ir a trabajar o estudiar diariamente, el gasto en transporte público, con el boleto de ómnibus o Metro a un promedio de 1,10 dólares (poco más de 42 pesos uruguayos) llega casi al 10% del sueldo que, según el Instituto Nacional de Estadísticas, gana la mitad de los trabajadores. Ese salario ronda los 550 dólares, lo mismo que cuesta la cuota mensual de las carreras universitarias más baratas, en las universidades privadas o estatales. Si de enseñanza universitaria se habla, un joven de clase media o baja solamente puede acceder a ella mediante distintos sistemas de créditos implementados por el Estado y los bancos, que significan tener que comenzar a pagar, al recibirse, una deuda de 30.000 dólares o más. Desde 2011, los estudiantes están reclamando la gratuidad de la enseñanza al estilo uruguayo o argentino, sin conseguir de las autoridades otra cosa que comisiones que deliberan interminablemente, o un sistema sucedáneo, mediante el cual el gobierno paga a las universidades la matrícula de los más pobres, quienes deben “demostrar” su pobreza mediante un complejo sistema de evaluación social, en el que a veces tener algunos electrodomésticos en el hogar puede ser causal de que se niegue el acceso al beneficio. Además, un atraso en la carrera significa la pérdida de la gratuidad.
Al otro extremo de la vida, pocos días antes de las protestas se planteó una vez más el debate sobre el sistema de jubilaciones privadas, debido a que una persona enferma terminal reclamó, a través de la justicia, el derecho a utilizar sus ahorros en una administradora de fondos de pensiones (AFP) para pagar los cuidados paliativos. Las AFP manejan unos 200.000 millones de dólares de los trabajadores, quienes obligatoriamente deben entregarles el 12% del sueldo; en teoría, cada aportante es dueño de sus fondos, pero en los hechos tiene prohibido retirarlos y esos miles de dólares son importantes para la financiación de las empresas privadas chilenas, en las que las AFP compran acciones y colocan directores. Estos directores suelen ser exministros y otros altos funcionarios de los gobiernos y personajes políticos, que pasan de la función pública a ese mundo privado por el mecanismo popularmente conocido como “la puerta giratoria”.
Las AFP y sus bajísimas jubilaciones están siendo criticadas permanentemente por la opinión pública; por eso, la negativa a entregar sus fondos a una persona a punto de morir tuvo amplias repercusiones. El presidente Sebastián Piñera, que tiene estrechos vínculos con el mundo de las empresas administradoras, trató de sintonizar con el sentir ciudadano, pero sus palabras en una entrevista radial no fueron las más apropiadas: “…si una persona tiene una enfermedad que no es curable y hace predecir que la muerte está cercana”, es justificable que la AFP le entregue sus ahorros. Vale la pena mencionar que, por defectos en los cálculos de supervivencia que hacen las administradoras, una persona que vive largo tiempo puede quedarse sin pensión. Desde hace varios años, un movimiento popular llamado No más AFP, trata de que el Estado asuma un papel más activo en el cambio o regulación del sistema, pero la respuesta oficial ha sido la misma que en otras situaciones, o sea, crear comisiones y grupos de estudio, sin responder a las inquietudes de la gente.
Otro irritante de la opinión pública, que se produjo en los mismos días de las protestas por el boleto, fue la rebaja a los 16 años de la edad para que la policía detenga en averiguaciones a una persona. Bajo el gobierno de Piñera, las fuerzas policiales volvieron a tener atribuciones para realizar batidas, en las que son detenidas por sospechas miles de personas, principalmente jóvenes de los sectores pobres, sin un efecto significativo en la prevención de la delincuencia, ya que menos de la tercera parte de los detenidos son pasados a la justicia.
La mala calidad de la educación estatal, el empleo precario y la marginalidad de unos sectores juveniles que, para conseguir los productos con cuya publicidad consumista son bombardeados permanentemente, no ven otras salidas que el microtráfico de drogas o el robo, han creado los gérmenes que se infiltraron en las protestas para provocar saqueos y destrucción. No obstante, en la gran masa de la ciudadanía que sale ahora a las calles hay personas de todas las edades, hartas de un modelo económico que parece basarse en la desprotección de las personas, en beneficio de los grandes empresarios. Simbólico de la brecha entre el mundo del ciudadano común y aquel de quienes tienen el poder en Chile es el hecho de que, cuando las protestas comenzaban a arreciar, el Presidente se fue del palacio de gobierno, a festejar durante casi dos horas el cumpleaños de un nieto, en una pizzería del barrio rico de Santiago. Por otra parte, el diario El Mercurio, el medio favorito de las clases altas, después de la primera plana del domingo dedicada a los disturbios y de sus cartas y editoriales, publicó una página dedicada a la próxima entronización del nuevo emperador japonés, y dos a la carrera de modelos chilenas que otrora fueron famosas en el exterior… > Leer más

Deportes

Liga Sanducera recibió dinero por derechos de formación

La Liga Sanducera de Fútbol Infantil recibió anoche en su sede, de manos de ONFI, el porcentaje correspondiente por el derecho de formación de cuatro jugadores profesionales por su pasaje en el fútbol del exterior. Esto llegó gracias a que hace algunas semanas la Liga pudo concretar la ansiada Personería Jurídica.
La institución recibió 6.551 dólares por los derechos formativos de los sanduceros Nicolás Lodeiro, hoy en el Seattle Sounders de Estados Unidos, Walter Gargano –en Peñarol pero con extenso pasaje por clubes del exterior–, Marcelo Saracchi, jugador del Liepzig de Alemania, y del quebrachense Cristian Techera, hoy en Belgrano de Córdoba.
El cheque fue entregado por Fabricio Galeano y Héctor Garc{ia, gerente y secretario de ONFI respectivamente, a los representantes de la Liga Sanducera: el vicepresidente Ulises Fernández, el tesorero Cristian Gallardo y las secretarias Graciela Molinelli y Mirla Piriz.
“Es un gusto para nosotros estar acá, las puertas de ONFI siempre están abiertas”, comentó García al finalizar la firma del cheque.
“Que se repita, que sigan saliendo jugadores al exterior”, añadió el directivo de ONFI.
A su vez, continúan en trámite las partidas correspondientes a los pases de Maximiliano Gómez, futbolista del Valencia de España, y de Miguel Merentiel, de Godoy Cruz de Mendoza.
También ayer, Barrio Obrero y Bella Vista recibieron de mano de ONFI los porcentajes referidos a la transferencia de Lodeiro al exterior.
El primero se llevó la suma de 19.800 dólares mientras que el papal se vio beneficiado con 2.800 dólares. > Leer más

Opinión

Más adultos mayores en la región, condicionados en calidad de vida

Datos aportados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre estudios demográficos, entre otros aspectos contribuyen a desestimar lo que ahora puede catalogarse como un mito demográfico instalado en el sentido de asumir que como en América Latina y El Caribe la población joven es inmensa mayoría y la vejez una minoría de escasa incidencia, el sistema previsional está fuerte y no presentará problemas por mucho tiempo.
Según este análisis del organismo internacional, América Latina y El Caribe (ALC) envejecen a pasos agigantados y a una velocidad no conocida hasta ahora en el planeta. Lo que a Europa le llevó 65 años y a América del Norte 75 años, a la región le va a llevar apenas 35 años. Si en este momento, el 11% del total de la población de América Latina y El Caribe tiene más de 60 años de edad, en 2030 representará el 17% y en 2050, uno de cada cuatro habitantes en ALC será mayor de 60 años.
Los datos de la ONU están recogidos en el informe “Panorama de Envejecimiento y Dependencia en América Latina y El Caribe”, publicado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) e indica que el porcentaje mundial de personas por encima de 60 años es del 12%, pero por región en ALC son un 11%, en Oceanía un 16%, el Este Asiático un 17%, América del Norte un 21% y en Europa un 24%.
En América y el Caribe las diferencias en las dinámicas poblacionales entre un país y otro son significativas. Mientras en 2050, Belice, Bolivia, Guatemala, Guyana y Haití “serán como lo es hoy China, con alrededor de un 15% de la población mayor de 60 años; Bahamas, Barbados, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Jamaica, Trinidad y Tobago y Uruguay podrán compararse con Alemania, Finlandia e incluso Japón, con una proporción de adultos mayores cercana al 30%”, destaca el BID.
El aumento en la esperanza de vida y la mejora de algunos servicios de salud o de atención empujan el envejecimiento, pero otra cosa es que ese envejecimiento sea activo y de calidad. Por ello, la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Personas Adultas Mayores (Fiapam) insiste en la importancia de la ratificación de la Convención Interamericana sobre Protección de Personas Adultas Mayores por los países de la región y la traducción de ésta en leyes y políticas activas en favor de esta población.
De hecho, según datos de la Organización Internacional del Trabajo, sólo el 56% de las personas que han pasado la edad de retiro en ALC tiene algún tipo de pensión, ya sea contributiva o no contributiva. El informe del BID recoge que “los datos que surgen del Programa para el Mejoramiento de las Encuestas de Hogares y la Medición de Condiciones de Vida del BID muestran que el promedio regional esconde panoramas muy diferentes: entre las personas mayores de 80, la cobertura de las pensiones contributivas y no contributivas puede ir desde valores tan bajos como un 7% en Honduras, o 14% en Guatemala, hasta niveles cercanos al 100% en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y Uruguay. Los países con niveles elevados de cobertura del sistema de seguridad social son, en general, aquellos con menores niveles de pobreza entre la población adulto mayor, aunque debe destacarse que existen países, como Bolivia, en los que si bien la pensión social es universal, casi el 80% de las pensiones otorgadas están por debajo de la línea de pobreza”.
Contar con una población envejecida, más allá de que los avances de la ciencia permiten una mejor calidad de vida que la de hasta no hace muchos años para las personas de la tercera edad, conlleva igualmente desafíos que son difíciles de afrontar aún para los países desarrollados, pese a sus recursos, con un sistema previsional que ha sufrido cambios que todavía no aseguran que las consecuencias no sean traumáticas.
El envejecimiento de una población implica entre otros aspectos el aumento de la proporción de personas con dificultades para poder desarrollar actividades diarias. Esto provoca no solo el aumento de la demanda de los servicios de salud, sino también de ayuda y cuidado por el resto de la población.
Actualmente, unas ocho millones de personas mayores de 60 años, y más del 1% del total de los latinoamericanos, son dependientes. Si las tasas de dependencia se mantienen, se espera que para el año 2050 el número de dependientes alcance los 26 millones de personas, lo que representará más del 3% de la población. Por lo tanto, los gobiernos de la región deben prepararse ya porque tarde o temprano, “es de esperar que todos los países de la región enfrenten situaciones similares”.
Otros informes sobre esta problemática, como el realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), indican que “la gente tiene menos hijos, la mortandad infantil se ha reducido drásticamente, y las personas en todo el mundo viven cada vez más”.
Quiere decir que la evolución demográfica hará que América Latina dentro de un plazo relativamente corto tenga el mismo problema que los países europeos: muy pocos trabajadores jóvenes para mantener a demasiados jubilados, pero además permite aventurar que habrá cambios en el perfil de la demanda de empleos, porque debería haber más instituciones –dotadas de innovaciones tecnológicas– y puestos de trabajo vinculados con actividades, necesidades y atención de la población adulta mayor, además de la exigencia de aportes a los organismos previsionales y de salud, con vistas a una mejor calidad de vida de los destinatarios, entre otros desafíos.
Además están en juego sin dudas aspectos inherentes a la sustentabilidad de los sistemas previsionales a partir de necesidades de financiación y de conjugar mayor longevidad con calidad de vida en esos años adicionales, lo que implica que los sectores en actividad, la generación de riqueza, debe volcar una mayor cuota parte a este destino.
Otro componente que no puede soslayarse es que además de sostener a los que han aportado al sistema de previsión durante toda su vida laboral, los organismos de previsión social también deben mitigar los efectos de la pobreza durante la vejez, aunque la persona no haya aportado al sistema durante su vida activa, lo que significa que hay que otorgar pensión a quien no generó aportes, en lo que se denomina pensiones no contributivas.
Aparece aquí la necesidad de financiar este sector, en base a impuestos, para solventar las pensiones a quienes no cotizaron durante su vida activa o quienes lo hicieron por muy poco tiempo. Y con menos trabajadores y con más personas en la tercera edad, la ecuación cambia sustancialmente, con sistemas de solidaridad y reparto que comienzan a flaquear por falta de recursos.
Entre los países a los que la problemática afectará más pronto en la región figura Uruguay, con un envejecimiento poblacional similar al de los países ricos pero con mucho menos recursos. Es imprescindible por lo tanto que se promueva desde el sistema político y otros actores involucrados mesas para el abordaje decidido de esta problemática, para compartir propuestas y respuestas ante medidas que no van a ser simpáticas, que deben responder a un gran acuerdo político social. > Leer más