Firman decreto que permite suspender trabajo rural ante circunstancias climáticas de riesgo
El inspector general de Trabajo, Tomas Teijeiro, señaló que el trabajador rural no debe exponerse a riesgos de tormenta eléctrica, viento fuerte o crecida de cauces de agua y, por eso, la empresa contratante debe generar un protocolo con medidas de prevención, sistema de comunicación y planes de emergencia y contingencia, además de recordar que Uruguay cuenta con una completa normativa al respecto.
Agregó que “este texto legal regula que la empresa deba tener un protocolo de salud y seguridad en el ámbito rural y además, complementa los decretos 216/012, 291/007 y 321/009 y refrenda el convenio internacional Nº 155”. Y subrayó que se trata de una normativa bastante completa con respecto a los trabajos y los escenarios con riesgos y remarcó que la obligación y responsabilidad del empleador es brindar seguridad y salud en el ambiente laboral.
Expuso que los fenómenos climáticos adversos a los que se refiere este decreto son aquellos en los que se detectó incidentes que deben ser previstos. “En términos generales, hay seguridad en el ámbito rural. Lo que muchas veces hay es desconocimiento o conductas arriesgadas de empleadores o trabajadores que ponen en juego la vida”.
Cuando hay lluvia, vientos, tormenta eléctrica u otros cuya magnitud comprometa la seguridad de los trabajadores rurales, se dispondrá, por parte del empleador, la suspensión de las tareas involucradas que conlleven riesgos, mientras subsistan tales condiciones. El empleador podrá sustituir dichas tareas por otras que no impliquen riesgo, determina el artículo 1 del texto legal. Los protocolos serán adaptados a la realidad de cada empresa y deberán contener, como mínimo, las medidas por adoptar, los sistemas de comunicación para casos de emergencia y los planes de emergencia y contingencia.
La norma establece que los responsables son el empresario, encargado o capataz, quienes deberán difundir y hacer cumplir las indicaciones a los trabajadores a su cargo. Puntualiza, asimismo, que en las medidas preventivas el trabajador debe tener conocimiento general del estado del terreno donde realizará las actividades y que es obligatorio el uso de elementos de protección personal que se ajusten a las condiciones climáticas adversas.
Además, recomienda, entre otras cosas, que, ante eventuales crecidas de arroyos, ríos, cañadas, canales o lagunas provocadas por lluvias intensas y para el caso que fuera necesario realizar tareas a caballo que impliquen el cruce de cauces o el movimiento de ganado en zonas inundables, se deberá utilizar chaleco salvavidas.
Asimismo dispone que los trabajadores rurales deben salir a cumplir sus tareas con su celular, a efectos de que puedan comunicarse ante cualquier emergencia.
La cantidad de casos nuevos confirmados ayer de COVID-19 fue de 303, por lo que solamente en los dos primeros días de febrero la cifra es de 637, a lo que debe agregarse 3 muertos el martes 1, dos personas de 82 años (un hombre y una mujer) y un hombre de 91 años. “Finalmente, tras los contactos que no siempre son fáciles porque hay que considerar que los servicios de salud están trabajando al máximo, se pudo determinar que el hombre de 82 años estaba internado en el CTI de Comepa. Los otros dos fallecimientos fueron en domicilio, todos con comorbilidades y vacunación incompleta”, dijo Carlos Leoni, director departamental de Salud.
Recientemente la localidad de Nuevo Berlín, como parte de su región, comprendida por un área protegida, cobró notoriedad en los medios nacionales por la difusión de un proyecto ecoturístico de ambiciosas dimensiones, que tiene en su centro la navegación por el río. Se hizo muy notorio por la visita recientemente del presidente de la República, la vicepresidenta, varios ministros y otras autoridades, a un encuentro con Gilbert Butler, el filántropo estadounidense detrás de la iniciativa.
Una de las tres familias que tenía plazo hasta el 8 de febrero para retirarse del predio que ocupaban en el barrio Curupí, bajo el anuncio de la demolición de la construcción en la que vivían, cumplió llevándose sus pertenencias hacia otro lugar.

