Como enunciado y en términos generales, puede decirse que la investigación científica es un procedimiento de reflexión, control y crítica que busca aportar nuevos datos, hechos, relaciones o leyes en cualquier ámbito del conocimiento científico. La ciencia utiliza la investigación para descubrir nuevos conocimientos y para reformular los existentes, pero a su vez hay una infinidad de áreas y propósitos para desarrollar una investigación, ya con previa definición de objetivos y propósitos, tanto por particulares como por organismos del Estado.
Así ha sido a lo largo de la historia de la humanidad, y la investigación ha sido piedra angular del desarrollo y del conocimiento, de la diferencia que surge de la aplicación de la inteligencia para el descubrimiento, la innovación y la consecuente aplicación desde el punto de vista práctico.
Estos apuntes muy incompletos nos surgen como primera apreciación de la importancia de los programas de investigación que tienen lugar en el Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte, que comprende los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro, sobre lo que se da cuenta a través de un interesante artículo en el último número de la revista Quinto Día de EL TELEGRAFO.
La Universidad de la República es precisamente la institución que condensa el 66 por ciento de todas las unidades de investigación del país y el 78 por ciento de quienes se dedican a la investigación, y en el contexto de la UdelaR, la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC), impulsa programas y una serie de instrumentos concursables con el cometido de fomentar la investigación en todas las áreas de conocimiento.
En su caso, se trata de una veintena de programas de apoyo a la investigación dirigida a fomentar capacidades cognitivas y difundirlas, resolver problemas productivos y/o sociales, que abonan la movilidad e intercambios académicos a la interna de la propia UdelaR, en colaboración y complementariedad con facultades y centros regionales, y también favoreciendo la interacción con otros investigadores del medio, instituciones de educación superior y otras organizaciones.
En relación al escenario que se presenta en la aplicación de este programa, la MSc Gabriela Burgueño Rodríguez, radicada en la sede Salto, comentó a Quinto Día respecto al Programa de Apoyo a la Investigación Estudiantil (PAIE), que “este programa tiene como objetivo principal el aprender a investigar investigando. Se convoca a conformar grupos de al menos cuatro estudiantes universitarios de grado a presentar el desarrollo de proyectos de investigación liderados por un docente orientador. El programa PAIE abre convocatoria a presentar propuestas anualmente y financia pequeños montos para que los estudiantes experimenten por primera vez sus propias investigaciones”.
Luego de finalizadas estas investigaciones, los equipos estudiantiles tienen la oportunidad de presentar sus resultados en un evento nacional denominado Expo Cierre, en el que se reúnen estudiantes de todo el país que formularon estos proyectos y exponen sus investigaciones.
Explicó Burgueño que “la presentación de los proyectos se realiza en formato de póster científico y son otros docentes y estudiantes quienes en el marco de una feria, generan vínculos e intercambian sobre la propia experiencia de investigación y los resultados de sus proyectos”.
Desde el punto de vista cuantitativo, explicó que desde 2014 se ha financiado un total de cincuenta investigaciones estudiantiles en el Cenur Litoral Norte, de las cuales 29 fueron realizadas en Paysandú, la mayoría de las cuales referidas al ejercicio y su impacto en la salud humana. Mencionó en este sentido que se ha financiado la evaluación de la función sensorial y motora en adultos mayores de Paysandú, las variables fisiológicas, activación muscular y la potencia en el deporte de parkour, la economía muscular en corredores, el sistema miofacial y las cefaleas, los cambios posturales y velocidad autoseleccionada en marcha en embarazadas.
Paralelamente se financiaron investigaciones de impacto local, como es el caso de las especies de relevancia ecológica y/o comercial del río Queguay, cuál es la percepción social del riesgo ante las inundaciones, y la acción de las políticas públicas en la población del barrio Curupí. Además se desarrolló una investigación sobre la imagen contemporánea del barrio portuario de Paysandú y la prevalencia de lombrices intestinales en tierras peridomiciliarias de niños que concurren al centro “Siempre” de San Félix en Paysandú.
Aquí debe tenerse en cuenta como precepto que la investigación científica está compuesta básicamente por tres elementos: Objeto, que es aquello sobre lo que se indaga, es decir, el tema sobre el que se investiga, además del Medio, que es el conjunto de técnicas que son adecuadas para realizar una determinada investigación. El método más utilizado es el método científico, que cuenta con pasos en los que se pone a prueba una hipótesis para obtener información certera y útil.
A la vez, está la Finalidad, que es la que establece las razones por las que se pone en marcha la investigación.
Además, están aspectos clave como son la tarea de campo para observación y reunir número y calidad suficiente de datos útiles que permitan su adecuado procesamiento, evaluación y obtención de conclusiones, porque las investigaciones científicas no sólo se desarrollan dentro de laboratorios.
Pero sin dudas el aspecto fundamental en una investigación, más allá de cuando se pasa de la investigación pura (por la que se intenta aumentar los conocimientos teóricos de una materia) es la investigación aplicada, es decir la que apunta a descubrir conocimientos que tengan una aplicación inmediata en la realidad.
En cuanto a los aspectos educativos, es decir capacitar para investigar, la docente del Cenur Norte destacó que algunos de los estudiantes que participaron en estos programas de capacitación luego utilizaron estos conocimientos en apoyo a sus tesis de carrera. También muchos de ellos continuaron en el ámbito académico realizando investigaciones, una vez recibidos.
Claro que en nuestro país el área de trabajo en la investigación es muy limitado, más allá de empresas donde existen área específicas precisamente de su interés, y organismos del Estado que obran generalmente en apoyo de algún sector muy específico, pero muy lejos de los grandes centros de investigación mundial, donde se vuelcan cuantiosos recursos en el área, respondiendo a intereses económicos y políticos por regla general.
El resultado de muchas de esas investigaciones es “bajado” luego al mundo en desarrollo, también en el marco de la venta de conocimiento e inversiones con retorno económico, pero en un contexto de globalización que muchas veces no resulta necesariamente compatible con las particularidades y situaciones de cada país o región de este lado del mundo.
De ahí la importancia de tener profesionales para trabajar en áreas de investigación propia en el territorio, en aspectos clave, como por ejemplo, en áreas de la economía vitales para el Uruguay, país esencialmente de base agropecuaria, donde se destaca la tarea que realiza el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria), por citar un caso notorio.
Pero además el país tiene una variedad de problemáticas en un sinnúmero de áreas, donde es preciso investigar para generar datos y conocimientos que permitan contribuir a resolver los problemas con respaldo empírico y superar la conocida improvisación de ensayo-error, que implica desaprovechar recursos muy valiosos y a menudo dar más en la herradura que en el clavo.