Escribe la Lic. Ps. Yasmin Buono- Autolesión en adolescentes: una alarma silenciosa de comprensión y atención temprana

Las conductas autolesivas en niños, preadolescentes y adolescentes constituyen un fenómeno complejo, lo que se manifiesta a través de cortes, quemaduras o golpes; responde a un trastorno emocional profundo.

¿Por qué un joven decide dañarse a sí mismo y experimenta alivio en lugar de dolor?
La evidencia clínica muestra que la autolesión, autoagresión o automutilación no tiene como objetivo la muerte, sino la regulación emocional. A diferencia del intento suicida, que surge desde la desesperanza absoluta y el deseo de terminar con el sufrimiento, la autolesión busca disminuir una angustia que la persona no ha logrado canalizar de otro modo.

Después del corte me sentiré mejor

Les comparto este breve caso: María tiene 15 años, hace varios meses evita usar musculosas y prefiere buzos largos incluso en verano. Su madre lo atribuyó a un cambio de etapa, pero un llamado del liceo reveló algo más profundo: la docente encontró cortes superficiales en el antebrazo cuando la adolescente levantó la mano en clase.

María relató sentirse “vacía” y experimentar episodios de ansiedad intensa acompañada de pensamientos autocríticos persistentes.
No identifica su intención de morir, más bien expresa que los cortes la calman cuando se siente desconectada y le permiten sentir algo. Donde el dolor físico parece momentáneamente más soportable que el dolor psíquico.

Factores de riesgo

Lamentablemente existen muchos casos como el de María: ser mujer, transitar la adolescencia, haber crecido en ambientes familiares adversos o con experiencias de violencia, abuso, abandono o carencias afectivas constituye un factor de riesgo.
Estos elementos no determinan la autolesión pero podrían volverla más probable. Aquellos jóvenes con dificultades para consolidar su identidad con altos niveles de ansiedad y angustia, son especialmente propensos a estas conductas.

Las primeras lesiones

Suelen aparecer tras conflictos intensos: una pelea con los padres, una desilusión amorosa o sentimientos de soledad, vacío o vergüenza. Con el tiempo, el comportamiento podría transformarse en hábito y adquirir un carácter adictivo cuando el joven no conoce otra vía para sentir alivio. Muchas adolescentes relatan que temen “volverse locas” si no recurren al dolor físico para aplacar la angustia.
Las formas de autolesión son variadas: cortes superficiales en brazos, abdomen o muslos; pellizcarse hasta sangrar, golpearse, arrancarse cabello o pestañas, introducir objetos en la piel, pinchar debajo de las uñas de los dedos de los pies para que no se note. Aunque sea en secreto, las consecuencias físicas y emocionales son profundas.

No minimizar la autolesión

En este espacio de concientización sobre la importancia de la salud mental, sugiero que frente a cualquier señal: cicatrices, uso de ropa que oculta el cuerpo incluso con calor, cambios bruscos de conducta o del estado de ánimo, padres, docentes y cuidadores estén atentos y consulten.

El tratamiento requiere un abordaje integral donde la psicoterapia es la base para que el joven comprenda sus emociones, desarrolle recursos para manejarlas y constituya una identidad más sólida. En algunos casos además, es necesaria la consulta con psiquiatra para administrar farmacoterapia.
El desafío es escuchar, comprender y acompañar antes que el dolor psíquico se vuelva insostenible. (097352937).