Montevideo más linda es un grupo de voluntarios que se reúnen para realizar tareas de limpieza profunda en las calles de la capital del país. Se vinculan a través de grupos de
WhatsApp, definen una intervención a realizar, consiguen donaciones, coordinan fechas y horarios y ese día se reúnen y llevan a cabo el trabajo, barren, limpian, raspan, pintan. En la última que hicieron dejaron a nuevo el callejón que separa los edificios de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República y la Biblioteca Nacional. No habían pasado ni cuatro días cuando aparecieron en las paredes con la pintura todavía fresca los primeros grafiti. En marzo 30 jóvenes internados en el Instituto Nacional de Inclusión Adolescente (Inisa), participarán en una primera experiencia de formación en las Fuerzas Armadas. Esto, que publicó El Observador y confirmó posteriormente la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, tiene el propósito de dar herramientas a los jóvenes que han cometido delitos y que están dispuestos a reinsertarse en la sociedad una vez que cumplan con sus penas. Para llevar a cabo esta experiencia dio la aprobación el presidente de la República, Yamandú Orsi, al igual que la ministra Lazo, y también, por supuesto, las Fuerzas Armadas. Se sumarán, de manera voluntaria, unos 30 internos, todos ellos varones, con la condición de que “no estén involucrados en problemas de drogas, ni sean consumidores”. Los adolescentes que participen podrán conocer de primera mano “cómo es la vida en las Fuerzas Armadas, cuáles son las opciones de carreras, terminar el ciclo educativo obligatorio y formarse en los talleres de oficios que se imparten en las instituciones militares”. Los participantes, una vez completada la experiencia, podrán, si les interesa, enrolarse en las Fuerzas Armadas. Según El Observador, fuerzas militares ya estuvieron de recorrida en la Colonia Berro y estaba prevista otra visita al Centro Belloni, para dar a conocer información sobre la propuesta y que puedan los internos evaluar si les interesa.
La ministra Lazo dijo que hay “mucha tela para cortar” en este tema y que lo que principalmente se busca es incidir en la formación de valores, hábitos y hasta el aprendizaje de oficios.
A su vez, en radio Carve, el presidente del Inisa, Jaime Saavedra, valoró que las Fuerzas Armadas son “una bruta institución que nace con la patria” y que tiene como particularidad su presencia en todo el territorio nacional, “era un absurdo que el país prescindiera de ese aporte”. Agregó que “el propósito nuestro es que estos 300 chiquilines que tenemos en privación de libertad, y un poquito más en medidas alternativas, dejen el mundo del delito, es decir, movilizar la cabeza, el corazón de esta gente y sus familias”, apuntó, y agregó que para eso es necesario “recurrir a todas las instituciones, ya sea deportivas, como a las Fuerzas Armadas”.
Por otra parte, aunque en una línea similar, la Ley de Presupuesto aprobada por el Parlamento a fines del año pasado, habilitó a que los internos de los centros del Inisa puedan vincularse a empresas que, a cambio, recibirán determinados beneficios. La intención es que los adolescentes adquieran “cultura de trabajo” mientras cumplen su encierro. Esto se encuentra en proceso de implementación, se debe resolver qué tipo de empresas pueden funcionar en ese contexto, cuáles serán los beneficios para las empresas y luego contactar a las empresas para concretar su ingreso a la Colonia Berro. Por lo pronto, cuando se realizó la presentación de esta idea fueron varios los representantes de cámaras empresariales que se dieron cita en el Palacio Legislativo.
Por otra parte desde la Institución Nacional de Derechos Humanos se han puesto en estado de alerta al escuchar de esta propuesta y anunciaron que se va “a evaluar”. En entrevista con MVD Noticias, de TV Ciudad, la presidenta de la Inddhh, Mariana Mota, dijo que de movida hay una exclusión contra las adolescentes en infracción, al tratarse de un programa solo para los varones. “No sé si para bien o para mal, pero, en definitiva, ahí hay un segmento que no va”. Mota adelantó que el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, dependiente de la Institución, ha solicitado conocer los detalles del acuerdo antes de pronunciarse formalmente. Veremos qué ocurre por ese lado.
Lo que es cierto es que las Fuerzas Armadas no tienen entre sus propósitos el formar a los jóvenes infractores ni tampoco ofrecer una alternativa a la prisión que deben cumplir. Sí tienen, todas ellas, centros de formación específicos para el ingreso de su propio personal, como lo tiene también la Policía con escuelas en cada departamento, es decir, hay antecedentes de impartir conocimientos por parte de esas instituciones, pero lo que se está proponiendo es al menos novedoso.
Cosas como las que se relatan en el primer párrafo dan cuenta de que nos encontramos en una circunstancia excepcional, que hemos caído en niveles de pérdida de valores nunca antes vistos en el país y es sabido que ante situaciones excepcionales, seguir haciendo lo mismo que se hizo toda la vida no dará un resultado diferente. Viéndolo de ese modo, pensando fuera de la caja, es válido asumir que las Fuerzas Armadas puedan transmitir valores positivos y reencauzar de alguna forma a jóvenes que ya han tenido conflictos con la Ley. Sin embargo parece un poco apresurada esta experiencia, sobre todo sin tener pensado un “después” efectivo, un egreso eficaz para estos jóvenes a los que se va a entrenar en disciplina militar y, asumimos, en la operación de armamento, eventualmente. Porque si después terminan en que salen del centro donde han cumplido su pena y deciden no ingresar a las Fuerzas Armadas (porque no es obligatorio, solo se les ofrecerá) se corre el riesgo de que vuelva a su entorno anterior, solo que entrenados, disciplinados y capacitados. Hay que tener mucho cuidado en no terminar preparando “personal” que luego se ponga al servicio del principal enemigo de la nación, el crimen organizado, que sabemos de sobra que no tiene problema alguno ni le faltan los recursos para corromper todo lo que se le cruce delante.