El próximo martes 19 a las 15 en el edificio Cenur Litoral Norte se proyectará el cortometraje “Parir sin miedo: Rompiendo el silencio sobre la violencia obstétrica”, en el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado, con espacio de diálogo posterior.
En Uruguay, al menos 6 de cada 10 mujeres sufrieron algún tipo de violencia obstétrica y 3 de cada 10 la atravesaron en los últimos cinco años. El 47% denunció prácticas no recomendadas durante el parto, y pese a que la Ley 19.580 la reconoce como violencia de género, no existe aún ninguna sentencia judicial al respecto.
El documental fue desarrollado por estudiantes y docentes de la Facultad de Artes de la UdelaR en articulación con el colectivo Gestar Derechos y mujeres que atravesaron situaciones de violencia obstétrica.
La referente de Inmujeres Paysandú, Ximena Ravera, señaló que “está invisibilizada y se observa principalmente a nivel institucional”. Las denuncias deben presentarse ante el prestador de salud, el MSP o a nivel judicial.
Expondrán representantes de Digesa, Inmujeres, Gestar Derechos, Aldeas Infantiles y la Licenciatura Binacional de Obstetricia.
El directorio de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), que preside Álvaro Danza, compareció en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y anunció un incremento de recursos humanos y asistenciales en la Red de Atención Primaria (RAP), así como en los hospitales de Paysandú y Guichón.
Danza anunció que contará con un presupuesto de 187 millones de pesos para la contratación temporal de recursos humanos orientados al Plan Invierno 2026, enmarcado en una estrategia nacional integral de anticipación al aumento de las infecciones respiratorias con foco en Pediatría, Neonatología, y cuidados críticos.
El jerarca destacó la revitalización del SAME 105, su próxima instalación en Paysandú y definió que es “un dispositivo sanitario complejo, no solo de ambulancias. El diputado Juan Gorosterrazú, integrante de la citada comisión informó a EL TELEGRAFO que el directorio adelantó el fortalecimiento de la emergencia prehospitalaria con médicos, pediatría en cabina y operadores telefónicos para el 911, con una mejora en la calificación del riesgo y la respuesta oportuna.
Las autoridades informaron sobre las campañas de prevención de virus respiratorios ya iniciadas en todo el país, así como el fortalecimiento del Programa Nacional de Salud Bucal que atendió a cerca de 200.000 usuarios en 2025.
El programa de atención bucal dirigido a escolares brindó servicio a más de 24.000 niños y adolescentes el año pasado e incorporó el Registro Odontológico Escolar en la historia clínica electrónica. Por otro lado, el acuerdo con el Centro Uruguayo de Imagenología Molecular (Cudim) permitirá la instalación de un tomógrafo por departamento. El último, inaugurado en Paysandú –así como los demás dispositivos– incorporan diagnósticos avanzados en investigación para usuarios del prestador público.
La Unidad de Cuidados Especiales Pediátricos y Neonatales (UCEPYN) de COMEPA se consolida como un referente nacional en la atención intensiva pediátrica y neonatal. Con más de 27 años de trayectoria, la unidad ha mantenido un desarrollo exponencial basado en la excelencia asistencial y la adecuación tecnológica permanente.
Compromiso y Alcance Asistencial
Creada para cubrir la necesidad de mejora en la atención de la población local, hoy asiste integralmente a más de 200 pacientes al año de la ciudad y la región. Su capacidad técnica le permite ser prestador integral de FOPREMI dentro de la red FEPREMI para recién nacidos menores de 1.500 gramos y patologías malformativas complejas, siendo el único servicio con estas características fuera del área metropolitana.
Equipo Humano: El Pilar del Servicio.
La calidad de UCEPYN reside en su capital humano comprometido y altamente especializado. La estructura del equipo incluye:
Guardia Médica: Compuesta de forma simultánea por un Pediatra especialista en Neonatología y un Pediatra especialista en Cuidados Intensivos Pediátricos.
Enfermería: Un eslabón crítico conformado por 10 Licenciadas en Enfermería y más de 40 Auxiliares de Enfermería, quienes forman parte de un programa continuo de formación especializada.
Apoyo y Gestión: El equipo se completa con Auxiliares de Servicio y Secretaría.
La unidad cuenta con el respaldo de Cirugía Pediátrica, Neurocirugía, Cardiología Pediátrica e Imagenología especializada.
Dirección del Servicio:
Jefe de Servicio: Dr. Alejandro Franco. Coordinadora: Dra. Florencia Terra. Jefa de Enfermería: L.E. Carolina Faccio. Subrogante de Jefatura: L.E. Analía Zapata.
Vanguardia Tecnológica y el Nuevo Laboratorio
El esfuerzo institucional ha permitido una actualización de primer orden, que incluye incubadoras híbridas, ventilación de alta frecuencia, equipos de hipotermia controlada y monitorización neurológica avanzada.
De cara al 2026, UCEPYN se encuentra en una etapa de nuevos desafíos con la apertura del Laboratorio institucional. Este nuevo servicio generará una oportunidad crucial de crecimiento, permitiendo la mejora de los diferentes procesos asistenciales y optimizando la capacidad de respuesta inmediata para los pacientes críticos.
Identidad y Futuro
El modelo de UCEPYN se basa en los cuidados centrados en la familia y la seguridad del paciente. El trabajo conjunto de un equipo comprometido hace de esta unidad un área de profundo orgullo y pertenencia para la institución y la comunidad.
El deterioro cognitivo leve (DCL) es una condición que afecta a la memoria y el pensamiento de una persona más de lo normal para su edad, pero no tanto como para interferir con sus actividades diarias. No es lo mismo que la demencia, pero puede aumentar el riesgo de desarrollarla en el futuro. Tiene una prevalencia entre el 10% y 18% en mayores de 65 años. En general, cada año, alrededor del 10% al 15% de las personas con DCL desarrollan demencia.
Tipos de DCL
Deterioro cognitivo leve amnésico: afecta principalmente a la memoria. Deterioro cognitivo leve no amnésico: afecta principalmente al pensamiento. Puede tener dificultades para juzgar, o tomar decisiones complejas.
Causa del DCL
Partes del cerebro que intervienen en la memoria y el pensamiento pueden sufrir daños o cambios estructurales. Esto incluye el hipocampo, los lóbulos temporales, el lóbulo parietal y otras regiones conectadas.
Cuadro clínico del DCL
Dificultad para expresar palabras, perder cosas muy seguido, olvido a asistir a actividades importantes, depresión, ansiedad. Marcha lenta. Disfunción olfativa.
Factores de riesgo
Aumenta con el envejecimiento Nivel educativo inferior Factores de riesgo vascular, hipertensión, diabetes del adulto y obesidad. Antecedentes de ACV o enfermedad cardíaca Genética: Genotipo épsilon 4 de la apolipoproteína E Síntomas neuropsiquiátricos (agitación, apatía, depresión, ansiedad) Consumo de alcohol Exposición a la contaminación del aire.
Pasos diagnósticos claves
Examen neurológico: evaluar reflejos, movimientos oculares, marcha y equilibrio. Evaluar la gravedad de la pérdida de memoria y el grado y el de deterioro funcional. Evaluación de la memoria con Mini-Examen del Estado Mental. Valorar historial del sueño, afecciones psiquiátricas. Solicitar paraclínica básica. Solicitar resonancia magnética cerebral para descartar enfermedades estructurales y evaluar la extensión de la enfermedad cerebrovascular y atrofia cerebral.
Tratamiento
Priorizar seguridad para evitar traumatismos y/o caídas. Reducir y abordar los factores de riesgo, como no fumar ni beber alcohol, cambiar los hábitos alimenticios. Controlar presión y diabetes. Los pacientes deben ser evaluados y tratados para detectar causas reversibles de deterioro cognitivo, incluidos los efectos secundarios de los medicamentos, los trastornos del sueño, depresión, la deficiencia de vitamina B12 y el hipotiroidismo. Es esencial Involucrar a la familia.
Ideas claves
El deterioro cognitivo leve no debe considerarse una parte normal del envejecimiento. Detectarlo precozmente y adoptar hábitos saludables —ejercicio, buena alimentación, sueño adecuado, actividad mental y social— puede ayudar a proteger la salud cerebral y mejorar la calidad de vida. Es una condición que no debe ser minimizada y amerita un seguimiento estrecho.
El tracto digestivo representa una interfaz entre el medio externo y el organismo. En su interior existe una ecología polimicrobiana compleja que interactúa con el medio interno y externo y tiene una influencia importante en la salud y la enfermedad.
El primer contacto con los microbios lo heredamos de nuestra propia madre. El útero contiene nuestra propia microbiota, que constituye la colonización del feto. Existe pues un microbioma fetal. El modo al nacer también influye en la microbiota, ya sea por cesárea o por parto natural. La forma de alimentarse el bebé también influye, con comunidades bacterianas distintas si es por lactancia materna o biberón. Una de las funciones de nuestra microbiota es protegernos de la colonización bacteriana contra gérmenes patógenos. Otra función de la microbiota es mantener la integridad de los epitelios intestinales, de tal forma que la microbiota influye en el mantenimiento de las uniones entre las células del epitelio para que permanezcan como un muro cementado.
Se ha demostrado que cuanto más variada es la microbiota intestinal, mejor salud y longevidad tendrá la persona.
La superficie del tracto intestinal de los individuos sanos está libre de bacterias en todos los segmentos intestinales. Por el contrario, el lumen intestinal nunca es estéril. Nuestro intestino contiene alrededor de 400 especies de bacterias que en conjunto se denominan microbiota o flora intestinal, con gran importancia en el correcto funcionamiento del organismo y la salud.
El desequilibrio de este ecosistema, que presenta una composición única para cada persona, no solo influye sobre el aparato digestivo, sino que también interviene en procesos inflamatorios o inmunitarios y ayuda a realizar parte de la digestión. Un 80% del sistema inmunitario se aloja en el intestino. Se trata de una comunidad bacteriana muy rica y diversa que se extiende por todo el sistema digestivo. En el esófago y el estómago existe una concentración muy baja de bacterias. En el intestino, y a medida que vamos bajando por el sistema digestivo, la concentración es mayor, por lo que en el colon es donde existe la mayor densidad de población de bacterias.
La microbiota está determinada por los genes, el ambiente en el que se vive y la alimentación. En el tubo digestivo existen 10 a 100 billones de bacterias, que representa una masa de casi 2 kilos de peso. Permite la digestión de ciertos alimentos (como las fibras alimentarias). Cuando la microbiota intestinal descompone las fibras alimentarias, produce moléculas importantes (ácidos grasos de cadena corta, por ejemplo) cuyos beneficios van más allá del intestino. Facilita la absorción de minerales (magnesio, calcio y hierro). Sintetiza ciertas aminas esenciales (vitamina K y folate [B9]) y aminoácidos.
Pautas para una buena salud digestiva
Mantener una alimentación variada, reducir el consumo de carne procesada, consumir alimentos fermentados, consumir grasas de buena calidad, cocinar los alimentos de forma saludable, evitar el alcohol, consumir antibióticos solo con indicación médica, ingerir nutrientes que ayudan a la flora intestinal: probióticos y prebióticos
En síntesis
El intestino tiene múltiples funciones: La digestión de alimentos y la absorción de nutrientes. En el intestino se aloja la microbiota intestinal, que activa y modula el sistema inmunológico para la protección de infecciones, mantiene control de la respuesta inflamatoria, produce serotonina, que impacta de forma positiva en el cerebro y que interviene en la estabilidad emocional y el humor.
La sanducera Emilia Fender se convirtió en licenciada en Ingeniería Biológica tras defender su tesis sobre un clasificador automático de páncreas patológico basado en tomografías computadas, desarrollado con apoyo del servicio de Imagenología de Comepa.
“El cáncer de páncreas muchas veces aparece como un hallazgo en estudios realizados por otras razones. La idea fue ver qué se podía hacer a partir de esas imágenes”, explicó Fender, quien utilizó redes neuronales para clasificar imágenes entre sanas y patológicas.
El orientador Ariel Stasi destacó que la herramienta “no busca reemplazar al médico, sino ayudar a detectar posibles casos y poner el foco donde puede haber un problema”.
Fender inició su camino en Ingeniería Eléctrica en Montevideo, conoció la carrera en una feria ‘Ingeniería de Muestra’ y allí decidió cambiar de orientación hacia Ingeniería Biológica, que se dicta en Paysandú.
El Día Mundial del Cáncer de Ovario, que se recuerda cada 8 de mayo, permite visibilizar un tipo de patología oncológica con alto impacto en las mujeres porque en la mayoría de los casos se detectan en etapas avanzadas. En Uruguay, la incidencia es de 7,57 casos por cada 100. 000 mujeres, y la mortalidad alcanza los 4,24 casos.
En promedio se diagnostican 212 nuevos casos y fallecen 146 mujeres por esta causa. Según el Registro Nacional del Cáncer, ocupa el noveno lugar en incidencia entre los distintos tipos de cáncer y el sexto en mortalidad en mujeres.
En la actualidad no existe un método de screening eficaz para su detección. Los controles periódicos y la evaluación de los factores de riesgo permiten bajar la incidencia en Uruguay ante síntomas inespecíficos y que se registran en forma tardía.
La Dra. Mijal Wolaj, oncóloga especializada en ginecología oncológica, señaló a EL TELEGRAFO que “la diferencia con algunos tumores ginecológicos es que carecemos de un screening, es decir, elementos que nos puedan hacer llegar a un diagnóstico precoz e incluso a un pre-diagnóstico, como ocurre con el cáncer de mama y el de cuello uterino”.
La especialista recalcó que “es un tumor de muy difícil detección y cuando aparece, en la mayoría de las veces estamos ante un tumor evadido y localmente avanzado por la ausencia de síntomas, así como de estrategias para desarrollar al momento de una consulta rutinaria médica”.
El Ministerio de Sanidad de España publicó un informe de la AEMPS que concluye categóricamente que no existe evidencia científica que respalde la eficacia de la homeopatía en ninguna patología analizada, tras revisar 64 compilaciones de literatura científica internacional desde 2009.
El documento señala que a medida que aumenta el rigor de los ensayos clínicos, los efectos positivos “disminuyen hasta desaparecer por completo, equiparando su eficacia a la del placebo“. Para ilustrar las diluciones habituales, el informe indica que una dilución de 6 CH equivale a disolver un sobre de azúcar en toda el agua del mar Mediterráneo.
El mayor riesgo identificado no es la toxicidad sino el abandono de tratamientos efectivos: la conclusión es que “la homeopatía no puede considerarse una alternativa terapéutica válida, y su uso no debe llevar al retraso ni al abandono de tratamientos médicos que sí han demostrado ser eficaces”.
La postura se inscribe en una tendencia global: Francia eliminó el reembolso público en 2021, Australia desaconseja su uso en enfermedades graves y Alemania suprimirá su cobertura en 2026.
Todos los años, con la llegada del frío, se repite un mismo escenario en buena parte de la población, sin distinción de edad. Aumentan las consultas por síntomas respiratorios que se vuelven protagonistas en esta época: tos, congestión, fiebre y malestar general. Se escucha con frecuencia “me engripé por el frío”.
Aumentan las consultas por infecciones respiratorias altas, entre las más frecuentes están la gripe, la faringitis, la laringitis, la sinusitis o la otitis media. Son, en su gran mayoría, de origen viral. Entre los responsables más comunes se encuentran los rinovirus, los coronavirus estacionales, el virus influenza y el virus sincicial respiratorio.
Sin embargo, hay una creencia de que el frío transmite las infecciones respiratorias altas, pero por sí solo, no enferma. La idea de que “salir sin abrigo provoca gripe” está muy instalada, pero no es del todo correcta. Estas infecciones no dependen de la temperatura, sino del contacto con el virus.
Entonces, ¿por qué son más frecuentes en invierno? La explicación está en los cambios de hábitos que acompañan a esta época del año. Pasamos más tiempo en ambientes cerrados, con menor ventilación y en contacto cercano con otras personas, lo que facilita la transmisión de virus respiratorios. A esto se suma que el aire frío y seco puede afectar las defensas naturales de la mucosa nasal, aumentando la susceptibilidad.
En definitiva, el frío no es la causa directa, pero sí genera las condiciones ideales para que los virus circulen con mayor facilidad. Entender esto permite enfocarse en las medidas realmente efectivas para prevenir: ventilar los espacios, mantener una buena higiene de manos y evitar el contacto cercano cuando hay síntomas, siendo recomendable el uso del tapabocas.
No todos los cuadros de infecciones respiratorias son iguales ni tienen la misma gravedad. En la mayoría de los casos, especialmente en la población general, se trata de procesos leves y autolimitados, que se resuelven en pocos días. Los síntomas más frecuentes incluyen congestión nasal, dolor de garganta y tos, a veces acompañados de malestar general o fiebre.
El problema es cuando aparecen signos de alerta que deben llamar la atención.
Fiebre persistente, dificultad para respirar, decaimiento marcado, dolor en el pecho o síntomas que no mejoran después de varios días son señales de alerta. En niños pequeños, personas mayores o pacientes con enfermedades crónicas, estos cuadros pueden evolucionar más rápidamente y requieren atención de urgencia.
Un aspecto muy frecuente es la automedicación, especialmente el uso de antibióticos. Estos medicamentos no tienen efecto contra los virus, que son la causa más común de estas infecciones. Por lo tanto, no solo no ayudan en estos casos, sino que pueden provocar efectos adversos y contribuir a un problema global creciente: la resistencia bacteriana.
¿Y qué podemos hacer para prevenirlas?
La respuesta está en medidas simples, pero muy efectivas. Ventilar los ambientes, incluso en días fríos, es clave: los virus respiratorios pueden permanecer en el aire en pequeñas partículas durante un tiempo, especialmente en espacios cerrados y poco ventilados.
También es fundamental el lavado frecuente de manos, ya que muchos virus pueden depositarse en superficies y luego ingresar al organismo al tocarse la cara. Evitar el contacto cercano cuando se tienen síntomas, sobre todo en distancias cortas donde las gotas respiratorias se transmiten con mayor facilidad, ayuda a cortar la cadena de contagio. Cubrirse al toser o estornudar completa este conjunto de medidas básicas.
El invierno no tiene por qué ser sinónimo de enfermedad. Sí es, en cambio, una época que nos exige ser más conscientes. Entender cómo se transmiten estas infecciones, incorporar medidas simples y saber cuándo consultar permite atravesar los meses fríos con menos complicaciones. Cuidarse uno también es cuidar a los demás.
El músculo en un órgano endocrino vinculado a la salud cardiometabólica. Más allá de sus funciones mecánicas primarias de producir movimiento, mantener la postura y estabilizar las articulaciones, el músculo esquelético es un importante órgano metabólico y endocrino. Este órgano ayuda a mantener la temperatura corporal, almacena nutrientes y desempeña un papel fundamental en la inmunorregulación y la función mitocondrial, la inflamación y la rigidez arterial.
Interviene en el metabolismo de proteínas, lípidos y glucosa, incluyendo la eliminación de glucosa estimulada por la insulina. El músculo (a través del ejercicio) promueve el desarrollo estructural y funcional del cerebro, favoreciendo los procesos cognitivos. La sarcopenia puede definirse como la pérdida progresiva de la masa y la función del músculo esquelético asociada al envejecimiento. Es más frecuente en adultos de 65 años o más; sin embargo, comienza a desarrollarse desde etapas más tempranas a partir de los 30 años, con una disminución de entre un 3% y un 8% de la masa muscular por década. Entre 1 y 3 de cada 10 personas mayores de 60 años pueden tener sarcopenia.
Síntomas
Debilidad. Cansancio. Falta de energía. Problemas de equilibrio. Dificultad para caminar o mantenerse de pie. Adelgazamiento.
Factores de riesgo
-Envejecimiento -Cambios hormonales (menopausia) -Estilo de vida sedentario -Índice de masa corporal bajo o alto: Muy delgado/obeso -Bajo consumo de proteínas -Antecedentes de caídas -Tabaquismo -Enfermedades crónicas: Cardiopatías, insuficiencia renal
Complicaciones
Mayor riesgo de hospitalización. Aumento de caídas y fracturas (por debilidad muscular y peor equilibrio) Mayor toxicidad en tratamientos como quimioterapia. Mayor mortalidad. Disminución de la calidad de vida Deterioro cognitivo.
Diagnóstico
Mediante el cuestionario SARC-F, que es una herramienta de testeo autoinformada de 5 componentes (fuerza, asistencia para caminar, levantarse de una silla, subir escaleras y caídas)
Tratamiento
*La herramienta más efectiva es el entrenamiento de fuerza. Se recomiendan ejercicios como levantamiento de pesas, sentadillas, planchas y trabajo con bandas elásticas. La clave está en la variedad y la progresión gradual. Un programa tipo incluye entre 8 y 10 ejercicios de grandes grupos musculares, con series de 12 a 15 repeticiones, tres a cinco veces por semana. *Dieta equilibrada y suficiente en proteínas ( 0,8 a 1.2 kg/peso corporal) *Evitar ultraprocesados *Considerar evaluaciones hormonales / bioquímicas si hay síntomas de pérdida de energía, sueño o fuerza *Completar con ejercicios aeróbicos (caminatas, bicicleta) *Interrumpir el tiempo que se pasa sentado
En suma
Moverse es vida; alimentarse bien y controlar la salud son claves para mantener la fuerza, la independencia y la calidad de vida con los años.
La EPOC es una enfermedad frecuente prevenible y tratable, caracterizada por síntomas respiratorios crónicos y limitación al flujo aéreo producida por anomalías de las vías aéreas y alveolares, causadas generalmente por la inhalación de partículas y gases tóxicos. Incluye afecciones respiratorias como enfisema, bronquitis crónica. Afecta al 19 % de la población de nuestro país y es la cuarta causa de muerte.
Definiciones
Bronquitis crónica: tos productiva crónica durante al menos menos tres meses, durante más de dos años consecutivos.
Enfisema: agrandamiento de los espacios aéreos distales a los bronquiolos terminales que se acompaña de destrucción de las paredes del espacio aéreo.
Síntomas
Disnea, sobre todo durante la actividad física, sibilancia, dolor torácico, tos crónica que puede producir expectoración, blanca o amarilla. Infecciones respiratorias frecuentes, astenia, adelgazamiento. Edema de tobillos. Anemia, policitemia.
Factores de riesgo
*Fumar causa un 70-80 % de los casos de EPOC. Cuanto más tiempo y más cantidad se fuma, mayor es el daño en los pulmones. *Fumadores de segunda mano. *Asma crónico. *Compromiso del desarrollo pulmonar en la gestación. *Exposición ocupacional a polvos, sustancias químicas y quema de combustibles. *Genética: déficit de alfa 1 antitripsina. *Estatus socioeconómico bajo.
Mediante la espirometría antes y después de la administración de broncodilatadores para determinar si hay limitación del flujo de aire y si es parcial o totalmente reversible. Completar con radiografía y tomografía de tórax, gasometría arterial.
Una vez realizado el diagnóstico de EPOC se evaluará su severidad, en base a los síntomas, el grado de obstrucción al flujo aéreo y la frecuencia de exacerbaciones. Las comorbilidades como cardiopatías, hipertensión, diabetes y cáncer son muy frecuentes por lo que requieren una evaluación adicional.
Tratamiento
Debe ser individualizado e incluir medidas generales, de prevención y tratamiento farmacológico. Abandono del tabaco. Vacunas: antigripal, COVID-19 y para neumococo. Rehabilitación respiratoria. Oxigenoterapia para casos de EPOC grave. Broncodilatadores. Corticoides inhalados. En enfisema avanzado se valorará cirugía.
Conclusión
Los síntomas de la EPOC muchas veces se minimizan o se confunden con otras cosas. Por eso es clave detectarla a tiempo, ya que un diagnóstico temprano ayuda a prevenir crisis respiratorias, mejorar la calidad de vida y disminuir el riesgo de complicaciones y muerte. Es imperativo, por tanto, solicitar una espirometría —un estudio no invasivo que permite detectar la EPOC— a todo paciente fumador mayor de 40 años que consulte por tos, disnea y expectoración.
La incorporación de tecnología de alta complejidad y la optimización en el acceso a consultas consolidan un modelo preciso en la valoración y diagnóstico cardiológico de los pacientes.
En este proceso, la formación continua del cuerpo médico y no médico que integra el equipo de cardiología ha sido determinante. Con el apoyo de la Dirección Técnica y el Consejo Directivo, se ha impulsado una estrategia enfocada en la resolutividad local, priorizando que los pacientes puedan acceder a estudios y evaluaciones sin necesidad de trasladarse fuera del departamento.
El equipo de cardiología está integrado por diez cardiólogos de adultos y dos cardiólogas de adultos con formación adicional en cardiología pediátrica. Estas profesionales atienden a niños que requieren consultas o estudios cardiológicos no invasivos, desde el nacimiento hasta la adolescencia. Asimismo, el servicio cuenta con un cardiólogo especializado en la implantación y control de marcapasos.
Además, se dispone de una residencia de cardiología, un programa de formación de tres años de duración, cuyo acceso se realiza mediante concurso organizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de la República.
En paralelo, la posibilidad de realizar estudios cardiológicos en Paysandú ha marcado una diferencia significativa. Anteriormente, muchos pacientes debían trasladarse a Montevideo para acceder a determinadas prácticas. En la actualidad, gracias a la infraestructura disponible, es posible estudiar casi por completo al paciente dentro del propio departamento, lo que evita traslados y mejora la accesibilidad.
Desde hace años se realizan ecocardiogramas de reposo, ecocardiogramas con strain, ecocardiogramas transesofágicos, ergometrías, Holter de 24 horas, monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA) y Tilt Test.
Entre las tecnologías incorporadas en los últimos años se destaca la ecocardiografía de estrés, que puede realizarse mediante ejercicio o medicación. Este estudio permite evaluar la respuesta del corazón ante situaciones de exigencia, detectar isquemia secundaria a posibles obstrucciones en las arterias coronarias y analizar la función contráctil del corazón bajo estrés, entre otras aplicaciones.
Asimismo, la institución cuenta con un tomógrafo de alta resolución, capaz de obtener imágenes detalladas de las arterias coronarias, las válvulas cardíacas y la aorta. Esta herramienta resulta clave para identificar placas de colesterol, analizar el origen de las arterias coronarias y estudiar su trayecto.
Otro avance relevante es la resonancia magnética cardíaca (cardiorresonancia), una técnica que no utiliza radiación y permite estudiar en profundidad la anatomía cardíaca, el músculo cardíaco, el pericardio, las válvulas y las cavidades del corazón. Su alto nivel de precisión la convierte en una herramienta fundamental para detectar fibrosis, edema miocárdico y confirmar diagnósticos como miocarditis o cardiopatías congénitas. Además, resulta esencial en el seguimiento de pacientes con antecedentes quirúrgicos complejos.
La aplicación de estas técnicas responde a indicaciones médicas específicas y requiere formación especializada. En este sentido, profesionales del servicio han realizado y continúan realizando capacitaciones en el exterior, lo que garantiza un alto nivel tanto en la realización como en la interpretación de los estudios.
La incorporación de tecnología también ha tenido un impacto positivo en el trabajo del equipo médico, al permitir actuar con mayor seguridad, mejorar la certeza diagnóstica y reducir los márgenes de error. Frente a síntomas frecuentes como el dolor torácico —uno de los principales motivos de consulta—, estas herramientas posibilitan una evaluación más precisa del riesgo y la definición de conductas oportunas. El fortalecimiento del servicio se complementa con instancias de formación continua, como ateneos semanales, encuentros regionales con otros centros y jornadas de educación médica continua acreditadas por la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina. Estas instancias favorecen el intercambio de conocimientos y la actualización permanente, consolidando un equipo alineado con estándares de calidad cada vez más exigentes.
En conjunto, estos avances consolidan un modelo de atención más resolutivo, accesible y de mayor calidad, en el que la tecnología, la capacitación profesional y, sobre todo, el trabajo en equipo se traducen en beneficios concretos para los pacientes de Paysandú.
Las úlceras por presión, también conocidas como escaras, son lesiones que aparecen en la piel cuando una persona permanece durante mucho tiempo en la misma posición. Este problema afecta principalmente a personas con movilidad reducida, como pacientes encamados, adultos mayores o usuarios de silla de ruedas. Aunque en un comienzo pueden parecer leves, si no se previenen adecuadamente pueden transformarse en heridas graves, dolorosas y de difícil tratamiento.
Estas lesiones se producen cuando la presión constante sobre ciertas partes del cuerpo impide la correcta circulación de la sangre. Como consecuencia, los tejidos dejan de recibir oxígeno y nutrientes, lo que provoca su deterioro. Las zonas más afectadas suelen ser los talones, caderas, sacro (parte baja de la espalda), codos y omóplatos. En las primeras etapas, la piel puede verse enrojecida y sensible, pero si no se actúa a tiempo, puede evolucionar hacia heridas abiertas que pueden comprometer la salud general del paciente.
La prevención de las úlceras por presión es fundamental y requiere un enfoque integral. El equipo de salud, junto con la familia y los cuidadores, cumple un rol clave en la implementación de medidas simples pero efectivas. Uno de los cuidados más importantes es el cambio frecuente de posición, que permite aliviar la presión en las zonas vulnerables. En personas encamadas, se recomienda realizar estos cambios cada dos o tres horas. En quienes utilizan silla de ruedas, es fundamental aliviar la presión cada 15 a 30 minutos, ya sea cambiando de postura o realizando pequeños movimientos.
El cuidado de la piel es otro aspecto esencial. Mantenerla limpia, seca e hidratada ayuda a preservar su integridad. La humedad excesiva, producida por el sudor o la incontinencia, puede debilitar la piel y aumentar el riesgo de lesiones. Por eso, es importante realizar una higiene diaria adecuada, utilizar productos suaves y evitar el uso de elementos que puedan irritar o resecar la piel.
La alimentación también juega un papel fundamental en la prevención. Una dieta equilibrada, rica en proteínas, vitaminas y minerales, contribuye a mantener la piel sana y favorece la regeneración de los tejidos. La hidratación adecuada es igualmente importante, ya que ayuda a conservar la elasticidad de la piel. En algunos casos, puede ser necesario el asesoramiento de un profesional para asegurar un buen estado nutricional.
Existen además recursos específicos que pueden ayudar, como los colchones y almohadones antiescaras, diseñados para distribuir mejor el peso del cuerpo y reducir la presión en puntos críticos. Estos dispositivos son especialmente útiles en personas con movilidad muy limitada o que deben permanecer largos períodos en reposo.
Sin embargo, más allá de los cuidados físicos, hay un elemento clave: la observación diaria. Revisar la piel permite detectar a tiempo cualquier cambio, como enrojecimiento persistente, endurecimiento, calor o dolor en una zona específica. Ante estos signos, es fundamental consultar de inmediato al equipo de salud para evitar que la lesión avance.
También es importante destacar el rol de la educación en salud. Informar a la población sobre cómo prevenir estas lesiones permite actuar de manera anticipada y reducir complicaciones. Muchas veces, pequeños cuidados cotidianos hacen una gran diferencia en la calidad de vida de las personas.
Prevenir las úlceras por presión no solo evita el dolor y el sufrimiento del paciente, sino que también reduce hospitalizaciones, complicaciones infecciosas y costos en salud. Se trata de una responsabilidad compartida que implica compromiso, conocimiento y sensibilidad. Cuidar la piel es mucho más que una cuestión estética: es una forma de cuidar la salud, la dignidad y el bienestar de quienes más lo necesitan. Porque, en definitiva, prevenir es siempre la mejor forma de cuidar.
El sedentarismo y la inactividad física son altamente prevalentes globalmente y están asociados a un amplio rango de enfermedades crónicas y muerte prematura.
Un 50,8% de la población uruguaya no practica actividad física en su tiempo libre, lo que significa que más de la mitad no cumple con las recomendaciones mínimas de ejercicio recreativo.
La inactividad física se refiere a no alcanzar los niveles mínimos de actividad recomendados para mantener la salud cardiovascular.
El comportamiento sedentario se refiere al tiempo que pasamos sentados o acostados con escaso movimiento y bajo gasto energético.
La Organización Mundial de la Salud cataloga el sedentarismo como un cuarto factor de riesgo principal, en lo que respecta a la mortalidad mundial (6% de la mortalidad en todo el mundo) tras la Hipertensión Arterial (13%), tabaco (9%) e diabetes (6%), y la obesidad responsable del 5% de la mortalidad global.
Se atribuye al sedentarismo: un 30% de enfermedad arterial coronaria; un 27% de diabetes tipo 2; 10% de cáncer de mama y colon, un 9% de la mortalidad prematura.
Causas del sedentarismo
Digitalización del trabajo: implica pasar varias horas frente al ordenador para cumplir con obligaciones laborales.
Aumento del entretenimiento pasivo: ver series, jugar a videojuegos o navegar en redes sociales.
Automatización de tareas cotidianas o el uso del coche con reducción de la necesidad de caminar.
Interacción social digital con reemplazo muchas actividades al aire libre.
Falta de motivación.
Alto grado de estrés.
Baja autoestima.
Problemas de sueño.
Desinformación.
Son consecuencias clínicas del sedentarismo:
Metabólicas: obesidad, diabetes tipo 2, dislipidemia.
El sueño es esencial para la salud. Durante el sueño se reparan las funciones cognitivas como la concentración, la atención y la memoria; además se consolidan los aprendizajes y las emociones. El insomnio es la incapacidad de conciliar el sueño más de 30 minutos, tener despertares frecuentes, despertar antes de lo que se quisiera o tener un sueño no reparador. Se divide en: de corto plazo o menor de tres meses de duración o mayor de tres meses o más y se denomina crónico.
Síntomas
Somnoliencia diaria, cansancio o fatiga, cambios bruscos de humor, irritabilidad, cambios en el peso con rapidez, lentitud en la concentración, lentitud o torpeza en las tareas diarias.
Factores predisponentes
*Sexo femenino. *Antecedentes familiares de insomnio. *Personalidad tendiente a la preocupación y al perfeccionismo. *Tender a reprimir las emociones. *Estrés derivado de las preocupaciones relacionadas con el trabajo, la salud, las finanzas, divorcio, fallecimiento de un familiar. *Cambios en el horario de trabajo por turnos o los malos hábitos de sueño: horarios irregulares para acostarse, las siestas antes de acostarse, entorno de sueño incómodo. *Reflujo gastroesofágico nocturno, puede ocasionar molestias que deriven en insomnio.
*Dolor crónico como en artritis, fibromialgia, piernas inquietas. *Mayor exposición a la luz, a las pantallas, temperaturas ambientales muy altas o bajas. *Debido a cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas, asma, hipertiroidismo, párkinson y alzhéimer. *Abuso de alcohol y drogas ilícitas, cafeína. *Traumas de cráneo. *Debido a patologías del ánimo y ansiedad. *Apnea obstructiva del sueño con pausas respiratorias periódicas durante la noche que interrumpen el sueño. *Participar en deportes de élite. *Prostatismo (dificultad para orinar). *Envejecimiento, que cambia los patrones del sueño.
Consecuencias
Mayor riesgo de: hipertensión, diabetes, obesidad, deterioro del sistema inmune, cáncer, patologías cardiovasculares, deterioro cognitivo grave, alzhéimer, infertIlidad y depresión.
Diagnóstico
Historia clínica y examen clínico completo. Paraclínica básica. Si es necesario, polisomnografía (monitoreo del sueño). Actigrafía: Registro del sueño durante días. Tratamiento y prevención Identificar y tratar la causa del insomnio. Farmacológico, con uso controlado. Terapia cognitivo-conductual. Reeducar el sueño, horarios regulares y crear rutina. Reducir el estrés. Evitar comida copiosa previo al descanso. Evitar estimulantes, siestas largas, pantallas en el dormitorio. Actividad física regular.
Conclusión
Entender el problema del sueño es clave. Cuando las personas cuentan con buena información, pueden involucrarse en su cuidado, tomar mejores decisiones y cambiar ideas equivocadas que muchas veces mantienen el insomnio.