El control del ambiente productivo, procurando saber cuánto paga y cuánto cuesta, fue la premisa de la jornada que, organizada por la Red Tecnológica Sectorial (RTS) y el grupo de lechería de la Estación Experimental “Dr. Mario A. Cassinoni” (Eemac) de Facultad de Agronomía, se realizó con una asistencia de más de 200 personas.
Pero también permitió apreciar la investigación que se desarrolla en el predio, a partir de las nuevas instalaciones inauguradas hace poco más de un año, con tambo de última tecnología y vacas que están en régimen de estabulación, semi y pastoreo, con resultados que comienzan a observarse tras el inicio de la investigación en marzo de este año.
“Y aquí vemos que el modelo pastoril es muy potente”, precisó a EL TELEGRAFO el ingeniero agrónomo Pablo Chilibroste, “mostrando rendimientos de 32 a 33 litros por vaca por día en aquellos animales que pastorean una vez al día, con niveles de eficiencia muy altos”.
“Estamos viendo en qué condiciones las instalaciones impactan en la producción, y en cuales no, lo que es bueno saberlo, porque es muy fácil criticar el sistema a cielo abierto, pero ahora estamos poniendo números de cuando realmente tiene ventajas o desventajas respecto al sistema estabulado, y esto desde el punto de vista de defender nuestro sistema de producción es muy importante”.
El profesional agregó que también estamos explorando algo que antes no habíamos hecho, que son las potencialidades de la estabulación. Contamos con rendimientos de leche muy buenos de 43 a 44 litros por vaca de otoño. También estamos obteniendo información sobre los costos, y en muchos casos los problemas que se generan, que son inconvenientes nuevos y de distinto tipo”, dijo.
La actividad sobre la plataforma experimental instalada desde hace un año en la estación, tuvo primero una presentación de la propuesta y del proyecto, una recorrida de campo y una presentación de resultados.
El ingeniero agrónomo Pablo Chilibroste, señaló que “esto se ubica dentro de una línea de intensificación sostenible que es el desafío que tenemos con los sistemas lecheros de Uruguay”. Mencionó también “el reconocimiento de que los sistemas nuestros tradicionalmente han combinado pastoreo con otras actividades, típicamente la suplementación, y cuando se avanza en los caminos de intensificación, y especialmente cuando eso involucra ajuste hacia arriba y ajustes positivos de carga animal”.
La participación e importancia del sistema “no pastoril, o lo que combina con el pastoreo, se hace cada vez más importante”, subrayó. En el sistema intensivo “es muy común tener un solo momento de pastoreo al día. En otoño e invierno las vacas pastorean de día y en la noche están en otro lugar, mientras que en la primavera y verano pastorean de noche y durante el día están en otro lugar que no es el pastoreo”, dijo el profesional.
Sostuvo que “decidimos poner foco en esto. Y en el control del ambiente estamos evaluando qué condición tiene el ambiente cuando las vacas no están pastoreando”. Y aclaró que “hasta ahora nuestra investigación estuvo focalizada en el pastoreo, y ahora también integramos todo el manejo fuera del pastoreo, y qué consecuencia tiene sobre la producción, la eficiencia, la reproducción, la salud, la calidad de la leche, el valor industrial de la leche, y qué sucede en los sistemas que son más intensivos”, acotó Chilibroste.
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