Humanizar el trato hacia adultos mayores en los Elepem y hogares

La pandemia de COVID-19 visibilizó la situación de la población alojada en los establecimientos de larga estadía para personas mayores (Elepem) y a los residenciales propiamente dichos. En forma paralela, interpeló el relacionamiento de los adultos dentro de sus hogares y con familiares. La contingencia sanitaria permitió abrir las puertas para comprobar que existían situaciones de vulneración desde mucho antes, sólo que el coronavirus aceleró la mirada inquisitiva de la sociedad sobre cómo se trata a sus mayores.
El licenciado en sicología Diego Velázquez, reconoció a Pasividades que existe “un alto porcentaje de adultos mayores en casas de salud”. La soledad y el aislamiento necesario, por tratarse de una población de riesgo, “nos hace pensar que, en muchos casos, tiene que ver con el lugar que se le da a un adulto dentro del residencial”.
Explicó que son personas que atraviesan por “un cambio en su parte más identitaria y eso les genera una desidentificación y una desubjetivización. Es decir, no se toma la subjetividad e identidad de este adulto mayor y queda relegando a una visión puramente médica-clínica. Es la visión clásica de esa medicina paternalista que visualiza al adulto mayor como un reservorio de patologías y no como una persona con una identidad, una historia, un saber y un conocimiento”.
Velázquez aseguró que “en tanto no cambiemos esta perspectiva dentro de las casas de salud, los adultos mayores continuarán aburriéndose. Se da en muchos casos la alteración de orden anímico que le generan depresiones y consumos”.
Varias horas de ocio “los llevará al razonamiento de ‘ya me depositaron acá y paso a ser un cuerpo controlado, con la pérdida de autonomía’. Y no solo porque ya no puede hacer cosas, sino porque lo ven de otra forma”. Sin embargo, aclaró que “sin generalizar, es una postura que solemos tener, incluso desde el punto de vista profesional, cuando nos referimos a los residenciales con una perspectiva inquisidora. Vemos lo que hacen y lo que no pueden hacer por protocolos sanitarios que imposibilitan las actividades, más que antes”.
Los juegos y el relacionamiento social favorecen un tránsito por la vida más acorde y necesario, pero “se han dado estos cambios que relegan las cuestiones más subjetivas de las personas”.
A fines de marzo la Comisión de Expertos en Seguridad Social (CESS) presentó su Informe de Diagnóstico sobre el sistema previsional uruguayo a Presidencia y al Parlamento. El equipo de trabajo comenzó sus reuniones el 5 de noviembre de 2020 y este documento es la primera parte del mandato establecido en la Ley de Urgente Consideración (LUC). La comisión, conformada por 15 miembros, no llegó a un consenso en los resultados del informe, en tanto fue aprobado con los votos del oficialismo –Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Ministerio de Trabajo y Ministerio de Economía, partidos de la coalición en el gobierno y presidente de la comisión– y la representación empresarial. Los votos negativos provinieron del Pit Cnt, la Organización de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (Onajpu) y los tres representantes del Frente Amplio.
“No estoy dispuesto a hacer acuerdos, a aceptar disculpas (de hecho si las acepto, igualmente el daño ya está hecho), no se trata de ir por la multa que prevé el código, aquí voy por todo, voy para que los responsables terminen pagando con cárcel o penitenciaría esta campaña artera y siniestra de que he sido víctima, lo mismo que mi familia e incluso el propio Poder Judicial”. Así respondió Roque Jesús, abogado y encargado del Presupuesto Participativo en la Intendencia de Paysandú, al ser consultado por EL TELEGRAFO, después de conocerse que había concretado la denuncia y que esta sigue su curso.