Noticias relacionadas a la cultura en el mundo, Uruguay y Paysandú en particular.
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Treinta y nueve fueron las escuelas rurales del departamento que retomaron la presencialidad en la jornada de ayer, con una muy buena concurrencia según se informó. En total, fueron 372 los niños que volvieron a las aulas, según el informe de Inspección de Primaria.
“La concurrencia fue muy buena, hay varias escuelas con el 100 por ciento de asistencia”, celebró el inspector Juan Correa. Una sola escuela tuvo una baja asistencia, pero se dio por motivo de la celebración de la Semana Santa de la Colonia Rusa, por lo que no alarmó a las autoridades.
“Hay casos puntuales en que algunas familias expresaron el miedo a trasladarse en ómnibus, pero eso lo vamos a trabajar con los inspectores, porque en esta instancia la asistencia a la enseñanza es obligatoria”, remarcó Correa.
En 39 escuelas rurales, 372 niños del departamento de Paysandú volvieron a las aulas, según el informe elaborado por la Inspección de Educación Inicial y Primaria. En varios de los centros se alcanzó al 100% de asistencia, aseguró el inspector departamental, Juan Correa. Ahora las autoridades de la enseñanza comienzan a preparar el retorno en las clases de Inicial y en el resto de las escuelas rurales a partir de la próxima semana.

“Viene encaminado lo de la agenda y la gente respondiendo a levantar la semilla, según se agendó los primeros días de este mes en la página web de la Intendencia. Había una agenda web, en la cual toda persona que tuviera la intención de hacer una huerta familiar, ya sea en el fondo de su casa, en canteros de bandeja, en un pedazo de tierra, en lo que fuere, tenía la posibilidad de levantar un kit de semillas, de unas 8 o 9 semillas de estación, para el invierno”, señaló.
Apenas dos días demoró en completarse la disponibilidad inicial, por lo que se amplió la compra de semillas para poder atender la demanda, indicó.
Luego de la distribución en el interior se continuará entregando semilla en Paysandú, “sería para el 10 de mayo, ahí vamos a entregar sin agenda web, porque ya no tenemos tiempo, a todas las personas; tienen prioridad quienes iban sacando en los años anteriores. Vamos a entregar todo lo que tengamos de kits”.
n total se compraron semillas como para unos 2000 kits, dijo Davyt, fue una demanda importante. “La gente se ve que con la pandemia, que no puede salir mucho, y que lamentablemente muchos sanduceros han quedado sin trabajo, buscan en la huerta, en la quinta, aliviar la olla y aliviar el gasto de la familia, y muchos tienen también intenciones de seguir con esos emprendimientos”. Esta justamente es una de las inquietudes de la dirección, que quienes lo deseen puedan encontrar en la huerta familiar o en la huerta urbana, un espacio donde emprender.
“El Uruguay vive de la tierra, lo que tenemos es producción primaria, y hay mucha gente que podría tener la posibilidad de hacer de los cultivos de huerta una forma de vida, nosotros los vamos a impulsar, obviamente. Desde la oficina de desarrollo rural de la Intendencia tenemos esa inquietud”, afirmó.
La semilla se compra en plaza, “viene de a kilo o dos kilos, nosotros con los funcionarios de la dirección los empaquetamos en kits, para que la persona tenga la posibilidad de hacer variada la huertita”. Entre las variedades que se entregan, hay habas, arvejas, lechuga, zanahoria, acelga, rabanito, repollo y otras. A todos los solicitantes se les entrega el mismo kit.
El Ministerio de Ambiente dio a conocer una serie de recomendaciones compiladas en un manual, acerca de la leña como recurso renovable, a efectos de promover su uso de forma eficiente, saludable y segura. A través de este compilado se acerca a los usuarios de leña “consejos prácticos sobre su uso en estufas y calderas, a fin de optimizar su eficiencia y minimizar las emisiones producto de combustión”. De acuerdo con la publicación oficial, la leña es el segundo energético más consumido en los hogares (detrás de la electricidad), y se usa básicamente para calefacción y cocción de alimentos. En el 56% de los hogares hay por lo menos una parrilla, un medio tanque, un horno a leña, que se usan de 3 a 4 veces por mes en el verano, mientras que el 54% utiliza estufas a leña, “quematuti” o calderas de leña en invierno.
En 2019, el consumo de leña a nivel residencial fue el 55% del consumo final en todo el país, aproximadamente un millón de toneladas de leña anual.
La leña más vendida en nuestro país es la de eucalipto en sus variedades globulus, grandis y colorado, aunque también se vende leña de bosque nativo (coronilla, espinillo, tala, etcétera) cuyo corte, tránsito, tenencia y comercialización, está reglamentada por la ley forestal N° 15.939 y el decreto N° 330/93.
Pablo Ferreira Pinto, coordinador de Cultura, dijo a diario Cambio de Salto que “aquí vemos cómo se ultiman detalles para la puesta a punto del lugar. Esperamos en unos dos meses poder inaugurar este espacio que ofrece casi 20 propuestas de talleres en diversas áreas, todas dentro de Cultura de la Intendencia. Aquí vemos todo el trabajo en herrería, pintura, todo con el sello y el toque artístico de los mismos docentes. Para Salto y para el país, este será uno de los primeros y únicos centros hasta el momento con estas características. Nuestro objetivo es ponerlo a disposición del disfrute de todos los salteños”.
Es el caso de María Victoria Martigani, quien forma parte de una empresa familiar dedicada a la cría de Corriedale, Aberdeen Angus y Criollos, con participación destacada en exposiciones nacionales como el Prado, Paysandú y Guichón. O en el remate anual de sus reproductores, en octubre próximo.
“En la cabaña La Acacia, a 16 kilómetros al Norte de Guichón en la zona del paraje Santana, trabajamos mis padres, mis dos hermanos y yo, con colaboradores. Pero en la familia hacemos todo e incluso vivimos en el campo. Sentimos pasión por la cabaña”, asegura.
Hace 11 años regresó de estudiar. Es Técnica en Gerencia, pero “estamos dedicados de lleno a esto con mi hermano Octavio, que es Técnico Agropecuario. Siempre nos actualizamos y la tecnología nos permite estar más cerca de la ciudad. Nos capacitamos y hacemos cursos porque esto es lo que nos gusta”.
La pandemia cambió la operativa interna. “Antes, mi padre iba a Guichón por los mandados y las gestiones con los veterinarios. Pero desde que surgió la pandemia, mis padres ya no salen. Nosotros nos dedicamos a eso porque los cuidamos”.
Victoria forma parte de la tercera generación de cabañeros que empezó con su abuelo y recuerda que “antes era muy diferente. Incluso era distinto ir a Guichón a comercializar la producción”. Ahora la tecnología permite hacer los pagos por pantallas y la innovación “incluso aporta eficiencia porque se puede hacer lo mismo en menos tiempo”.
Su jornada “arranca temprano, a la par de mi hermano y en conjunto hacemos la cabaña. Tenemos animales en preparación y esta semana estamos inseminando ovejas”. Al mediodía ayuda en las tareas del hogar y en la tarde se dedica a la siembra. “Todos los días hay varias tareas para hacer y si teníamos algo planificado, un imprevisto puede cambiarnos todo”. Actualmente realizan cultivos de invierno como raigrás y achicoria, “para el mejoramiento de diferentes categorías de toros y corderos pesados”. La Acacia es una cabaña destacada y al referirse a las acostumbradas premiaciones, asegura que cada una de ellas “representa el esfuerzo de mucho tiempo con un animal”.
Detalla que “por ejemplo, con un ternero se empieza desde el servicio a la madre. Se cuida durante la gestación y el parto. Allí empieza un trabajo que seguirá por mucho tiempo. Hay vaquillonas y toros que en octubre cumplirán dos años. Es mucho trabajo y dedicación”.
Explica que “la cabaña es un trabajo del día a día. Los animales tienen que comer a sus horas e incluso hay que observarlos mucho para saber por qué no quieren comer y ver lo que les pasa”.
Resume que “es una tarea que hacemos mi hermano y yo. Es muy específico y hay que estar en todos los detalles. Porque cuando llega la exposición, se muestra todo ese trabajo y el premio reconforta”.
Actualmente “tenemos 8 hembras en preparación y 5 machos. Veremos cómo llegan a la próxima Expo Prado, además de los toros que se venderán en el 10º Remate Anual de octubre”.
Con la mirada en esa meta, la familia desarrolla una tarea colectiva: “a los animales los seleccionamos mi padre, mi hermano y yo. Damos nuestras opiniones tanto para las exposiciones como cuando salen a la venta. Es un trabajo en equipo, pero está todo planificado”.
La evaluación realizada desde el punto de vista nutricional, mide indicadores de la ingesta y de la salud de los niños en relación a la nutrición. Con esto se busca identificar la presencia, naturaleza y extensión de situaciones nutricionales alteradas, que pueden variar desde la deficiencia al exceso. Se realizan mediante indicadores clínicos, dietéticos, exploraciones de la composición corporal y exámenes de laboratorio que identifican las características que en los seres humanos se asocian con problemas nutricionales. En particular, para este estudio se llevó a cabo un relevamiento antropométrico, que incluyó la medición del peso, talla y circunferencia de cintura. Según el estudio, el 34 por ciento de los niños estudiados en las edades de nivel 4 de inicial (4 y 5 años de edad), 2° (7 y 8 años mayoritariamente) y 5° (10 y 11 años mayoritariamente), sufren de malnutrición por exceso. Vale aclarar que la “malnutrición por exceso” es una definición que surge de llevar una dieta desequilibrada en donde existe una falta de nutrientes o cuando la ingesta de alimentos se da en la proporción errónea.
La fecha del 30 de abril como Día Internacional del Jazz fue proclamada por la Conferencia General de la Unesco en noviembre de 2011.
Tanto ver y ver, que nos olvidamos de escuchar. Y cuando decimos escuchar u oír, no podemos dejar de pensar en esas orejitas que como radares están atentas a los más mínimos sonidos que emitimos, o a los ruidos del ambiente, y todo (todo) cobra significado.
Como ya les he explicado, la vista es uno de los sentidos menos importantes para el perro. Nada que ver con el olfato, que es el principal, o el oído, que es una de las herramientas más fabulosas de la especie. Ahora bien, no vamos a extendernos hoy en analizar la maravilla que supone en sí misma esa cualidad, sino en cómo los tutores y familia debemos tenerla en cuenta a la hora de nuestra convivencia diaria.
Seguramente a todos nos ha pasado que, estando la criatura aparentemente más dormida que una piedra, el solo hecho de tomar las llaves para salir detona una bala de cañón con cuatro patas, que en un abrir y cerrar de ojos estará esperando junto a la puerta, justo en medio del camino, con cara de “¿salimos?” O que el solo hecho de tomar la bolsa de ración o una bolsa de papas chips –si es que lo han acostumbrado a tan poco saludable maña– haga aparecer por arte de magia unos hocicos enloquecidos a su alrededor.
Estos y otros sonidos son puramente contextuales y ocurren habitualmente en el ámbito donde se mueve el perro, por lo cual se ha acostumbrado y ha asociado cada uno con la consecuencia que acarrea, sea buena o mala, rica o asquerosa, le guste o no le guste.
Ahora, ¿qué pasa con aquellos sonidos específicamente dirigidos al perro? Por lo general se trata de la voz humana, y solo ocasionalmente un silbato u otro tipo de artilugio pero a niveles que ya no son domésticos.
¡Hola, humanoamigos! Ssshhh, hablen bajito que no es necesario gritar para que nuestros sensibles oídos los capten.
¡Es tan cierto esto que les cuenta hoy mi Huma! Muchas veces ustedes se molestan porque ladramos y nos gritan; entonces nosotros creemos que ustedes se están sumando a nuestros ladridos. ¡Y qué orquesta podemos armar! ¡Qué divertido, jamás nos callaremos!
Por eso es que cada viernes intentamos que entiendan que como especies somos súper parecidos pero a la vez nuestra percepción del mundo es bastante desigual. Y en cuanto al uso del sentido del oído la diferencia es notoria.
Imagínense que su cachorro se aleja peligrosamente… pónganse por un instante en el lugar de esa criatura. Imagínense que el humano les grita a viva voz como enojado y hace ademanes terribles, ¿ustedes volverían a su lado? No tengo más preguntas, Su Señoría (perdón, que esto no es un juzgado).
Los perros somos seres realmente sensibles en cuanto al sonido, eso es innegable. Es lo que estamos comentando con mi invitado de hoy, Bastián, que precisamente pertenece a una raza muy sensible en todo sentido, y en este momento necesita una familia que entienda eso y esté dispuesta a recibir a cambio una dosis de infinito amor.
Es que su gran sensibilidad hace que se muestre sumamente amistoso con otros perros y personas, por lo que será el compañero ideal para familias numerosas. Quien desee adoptarlo solo deberá comunicarse al WhatsApp del diario, 099334433, donde también recibimos sus mensajes para participar de mi Diván. ¡Los espero!
El 30 de abril fue declarado como Día del Trabajador Rural, de acuerdo a la ley N°19.000 del año 2012. De acuerdo a los datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en 2019, el 8,5% del total de asalariados cotizantes a la seguridad social se desempeñan en el sector rural. Sin embargo, esta cifra no contempla a los trabajadores dependientes de las empresas que brindan servicios tercerizados en las explotaciones agropecuarias.
Según el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, al menos 152.000 personas trabajan en el ámbito rural. El Registro de Productores Familiares del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, tiene inscriptas 22.187 unidades de producción familiar, que involucran a 38.092 productores. En total, son 56.000 personas que integran las familias en las unidades productivas, 26.440 (47%) son mujeres y 8.231 (17%), jóvenes. De acuerdo a datos oficiales, en Uruguay existen alrededor de 45.000 productores, entre familiares y no familiares.
Los productores familiares registrados se dedican en su mayor parte a la ganadería de carne (51%), mientras que las dedicadas a la horticultura representan el 18% del total; a la lechería el 9%; y a la agricultura, el 4,5%.
De acuerdo a datos de la Dirección General de Desarrollo Rural del MGAP, los productores familiares son el 56% del total de productores, y ocupan 2 millones y medio de hectáreas.
Las cifras que surgen de los Censos Agropecuarios que se realizan cada 10 años muestran desde el 2000 al 2011 una disminución de casi 8.000 productores familiares, y una merma en la superficie explotada de este tipo de productor de aproximadamente 270.000 hectáreas.
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