Noticias relacionadas a la cultura en el mundo, Uruguay y Paysandú en particular.
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Si bien es un recurso que se ha utilizado años atrás en Paysandú para apoyar diferentes causas sociales, ahora retomó fuerza en Ciudad del Plata, departamento de San José, según publicó el periódico La Semana. El vecino y emprendedor social y comunitario Leonardo Varela está difundiendo una nueva iniciativa en Ciudad del Plata: generar un movimiento solidario a través de la recolección de tapitas plásticas de refrescos para volcar lo producido a distintas obras sociales.
Consultado sobre los objetivos de esta campaña de recolección de tapitas, contó que la intención es realizar “acopio y reciclaje de tapitas plásticas con muchos propósitos”. Al referirse a esos propósitos, Varela dijo que pretenden “proteger el medio ambiente juntando las tapitas plásticas para que no terminen desechadas en vertederos o en el mar ya que el plástico demora 500 años en degradarse, contaminando y creando impactos negativos en el ecosistema”.
A su vez, quieren “fomentar la cultura del reciclaje dándole otra segunda vida útil al plástico y colaborar con materia prima a la empresa recicladora que nos apoya en nuestro proyecto. Queremos crear hábitos saludables en la población mediante una buena gestión de residuos”.
En cuanto a lo que se obtenga económicamente por la venta del plástico dijo que “todo lo recaudado del intercambio de las tapitas será volcado íntegramente a colaborar con merenderos, clubes sociales y ollas populares de la zona de Ciudad del Plata”.
A más de uno que haya usado Google Maps para orientarse le ha pasado, cuando menos, que se ha encontrado con información inexacta o imprecisa, y cuando más, que se ha perdido o se ha desviado involuntariamente del camino previsto por una mala referencia.
Nadie niega que sea un servicio sumamente útil de todas formas, pero tiene errores que obligan a estar atento. Como muestra sirva esta referencia sobre el lugar de una de las fotografías que acompañan esta nota, tomada al norte del Varillal, en la entrada norte de la isla del Queguay. Automáticamente fue situada en “Departamento Colón, Entre Ríos, Argentina”, cuando en la misma captura se puede apreciar el trazado del límite internacional, al otro lado de la isla.
Literatura Random House, 1996. Cuando se lee a cualquier escritor y se llega al punto de la admiración, una de las preguntas, o tal vez la mayor interrogante que surge es la que tiene que ver con el origen de su talento. De dónde es que sale esa obra que puede llegar a cambiarnos la vida.(Nota completa para abonados y en edición impresa)
Hace algún tiempo se dio a conocer en las plataformas digitales un nuevo trabajo de VeRa, titulado “The awakening” –“El despertar”–. VeRa es un proyecto de música electrónica producido por Verónica Ramos, artista montevideana que se viene abriendo camino en un espacio en el que generalmente el público está acostumbrado a ver exponentes varones. Lo mismo sucede con la figura de la productora musical, que tampoco cuenta con muchos exponentes en nuestro país.
(Nota completa para abonados y en edición impresa)
En 1878, publicaba “El Espíritu Nuevo” que en la espesura de los montes más apartados del territorio “yacían restos de la antigua tribu de los charrúas, indios salvajes, los más indómitos y avezados a la rapiña y violencia que pudieron existir.
Durante la guerra con el imperio, habían prestado algunos servicios, pero más estimulados por el saqueo y la matanza que por otras consideraciones. Devueltos ahora a la paz, no entraba en sus hábitos la vida doméstica, ni les satisfacían las cuereadas –que se les toleraban– de ganados orejanos alzados. Hubieron de volver a su vida errante; y acechando desde los montes, salían en tropel, llevando la devastación y muerte a los establecimientos que recién se plantaban”.
Tal como afirma Daniel Vidart, los charrúas “no eran originarios de la Banda Oriental. No habían nacido en ella como los árboles de su flora o los animales de su fauna”.
A principios del 1800, Artigas (al igual que su padre y su abuelo), perseguía a estos indios. Como ejemplo, citaremos que a raíz de la muerte del Comandante Aldao, escribía: “dispuso la superioridad quedase aquel comando a mis órdenes y seguidamente castigué a los indios, apresando varios, matando otros y quitándole muchos caballos…”
Tiempo después, las tropelías, andanzas y crímenes cometidos por los individuos que poblaban las tolderías se habían vuelto incompatibles con la vida normal del país que nacía y por ello, en febrero de 1830, Lavalleja, debido a los “excesos cometidos por los charrúas”, le dice a Rivera “hay que proceder con mano de hierro…”, agregando “para contenerlos en adelante y reducirlos a un estado de orden y al mismo tiempo escarmentarlos, se hace necesario que tome las providencias más activas y eficaces… Dejados estos malvados a sus inclinaciones naturales y no conociendo freno alguno que los contenga, se librarán sin recelo a la repetición de actos semejantes al que nos ocupa…”
En una solicitada publicada en El TELEGRAFO se acusa al General Rivera de haber estado “varios meses orquestando la masacre”, refiriéndose a los hechos acontecidos en Salsipuedes.
Ya que una “masacre” es la “matanza conjunta de muchas personas, por lo general indefensas”, corresponde decir que tal afirmación no es cierta.
El 28 de marzo de 1831 Rivera le escribe a su amigo Julián Espinosa “…La operación está casi hecha… ¡Ah! Qué glorioso será si se consigue sin que esta tierra tan privilegiada no se manchase con sangre humana”.
Por ello, con la decisión unánime de la Asamblea General tomada el 31 de diciembre de 1830, Don Frutos marchó a “contenerlos (…) y reducirlos a un estado de orden” con la esperanza de que no corriera sangre.
Decía el parte firmado por Rivera: “Después de agotados todos los recursos de prudencia y humanidad; frustrados cuantos medios de templanza, conciliación y dádivas pudieron imaginarse para atraer la obediencia y la vida tranquila y regular a las indómitas tribus de los charrúas (…) y deseoso… de hacer compatible su existencia con la sujeción en que han debido conservarse para afianzar la obra difícil de la tranquilidad general (…) En tal estado y siendo ya ridículo y efímero ejercitar por más tiempo la tolerancia y el sufrimiento, cuando por otra parte sus recientes y horribles crímenes exigían un ejemplar y severo castigo, se decidió a poner en ejecución el único medio que ya restaba, de sujetarlos por la fuerza. Mas los salvajes, o temerosos o alucinados, empeñaron una resistencia armada que fue preciso combatir del mismo modo para cortar radicalmente las desgracias que con su diario incremento amenazaban las garantías individuales de los habitantes del Estado (…) Fueron en consecuencia atacados y destruidos, quedando en el campo más de 40 cadáveres enemigos, y el resto con 300 y más almas en poder de la división de operaciones”.
Según Daniel Vidart, “se ha inventado una mítica Charrulandia, que tanto mal le ha hecho a las mentes ingenuas y que, al cabo, carnavaliza las antiguas y respetables culturas de aquellos valientes aborígenes”.
Acertadamente escribía Jorge Luis Borges: “Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible”.
Pero por inconcebible que parezca, los autores de la solicitada apelan a la literatura y utilizan como argumento de lo ocurrido en Salsipuedes a la novela “La cueva del tigre”, escrita por uno de los grandes maestros de la narrativa americana, Eduardo Acevedo Díaz.
Como afirmara Lincoln Maiztegui, sólo por ignorancia o mala fe se puede seguir hablando del “genocidio charrúa”.
Gorgonio
Muchas personas piensan que la grasa solo empieza a quemarse tras 25 minutos de ejercicio, y esto no es cierto; la realidad es que en todo momento se utiliza la grasa como combustible metabólico.
El problema, si el objetivo es perder grasa, es que se termine incurriendo en un superávit calórico, o sea; que se ingiera más calorías de las que se gastan. Si esto ocurre, olvídense de perder grasa porque será imposible.
(Nota completa para abonados y en edición impresa)
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Con apoyo de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), se están desarrollando en Paysandú los talleres del Curso de Cultura Financiera para las PYME, postulado en su momento por el Centro Comercial e Industrial de Paysandú (CCIP) ante la citada agencia tras el correspondiente llamado.
Para llevar adelante el proyecto de egreso, el estudiante deberá tener aprobadas completamente (curso y examen) todas las asignaturas de los primeros cuatro semestres.
El desarrollo del proyecto tiene como objetivos servir de síntesis de conocimientos adquiridos y ejecutar una actividad creadora en el campo de la informática; asimismo es espacio para promover que el estudiante sea capaz de encarar y resolver un problema de complejidad adecuada a su formación, o participar en proyectos más complejos bajo supervisión cercana. El trabajo se desarrolla en equipo, de estilo profesional, durante un período de cuatro meses y con seguimiento semanal docente.
Anualmente los proyectos se llevan adelante en diálogo con empresas e instituciones que plantean problemas reales y aportan insumos para su análisis.
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