Abriendo la cancha

En una de las últimas ediciones del año pasado, la del 27 de diciembre, concretamente, publicábamos la noticia sobre el lanzamiento por parte de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), de una serie de desafíos innovadores para transformar servicios públicos. Una convocatoria dirigida al sector privado que persigue el objetivo de “transformar los servicios públicos y promover la sostenibilidad en Uruguay”. Todas estas convocatorias fueron realizadas en conjunto con organizaciones clave y son en sí mismas una demostración del “compromiso de la agencia por mejorar la calidad de vida de la ciudadanía”, pero a la vez de su cometido de “promover la sostenibilidad mediante el lanzamiento de desafíos que buscan soluciones innovadoras a problemáticas de alto impacto”. Qué otra cosa esperaríamos sino de una agencia de investigación e innovación.
En este caso se trata de desafíos que otorgarán fondos destinados al desarrollo de propuestas innovadoras en áreas como la empleabilidad, la salud mental, el transporte, la gestión ambiental, la sostenibilidad y la construcción. Las empresas privadas que se postulen pueden hacerlo solas o en colaboración con organizaciones de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), radicadas en Uruguay, por ejemplo universidades, laboratorios o institutos.

Es interesante hacer un repaso de los desafíos a los que se ha convocado, porque de alguna manera expone una serie de áreas en las que se asume que hay posibilidades de mejorar lo que ya existe y que la respuesta a estos desafíos se puede encontrar en el ámbito privado. El primero de ellos refiere al monitoreo ambiental. El Ministerio de Ambiente busca una solución innovadora “que permita monitorear el desempeño ambiental de las empresas en tiempo real, fortalecer las capacidades de control y generar alertas automáticas para asegurar el cumplimiento de las normativas ambientales”. La solución que se proponga deberá integrar herramientas analíticas avanzadas, con capacidad de manejar grandes volúmenes de datos provenientes de sistemas de monitoreo continuo.

Otro desafío está relacionado con la gestión de las paradas del transporte público en rutas nacionales. Hay más 3.000 paradas de ómnibus bajo la jurisdicción del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y la cartera busca, mediante una solución tecnológica, modernizarlas. Hay mucho que se puede integrar en una parada de ómnibus más allá de lo más básico que es ofrecer un refugio para quien espera que pase su coche. Lo primero y más obvio es una conexión Wi-Fi, pero a partir de allí, por ejemplo se podría instalar pantallas que monitoreen el recorrido del ómnibus que se espera. La tecnología de rastreo está disponible hoy en la mayoría de las unidades de transporte y hay aplicaciones específicas, como la Seguí tu bus, de Tres Cruces, o Dónde está mi bondi, que incluso ofrece información sobre los servicios de Copay en Paysandú, aunque no un seguimiento en tiempo real. A lo que apunta este llamado es justamente a eso, actualizar el registro de paradas oficiales, integrar información en tiempo real sobre servicios de transporte e infraestructura asociada, y optimizar la gestión a través de herramientas de análisis de datos e inteligencia artificial. Puede ser un aporte muy significativo para mejorar los servicios pero también para el confort de los usuarios del sistema.

Otro de los llamados tiene como convocante al Ministerio de Salud Pública (MSP) y se relaciona con un tema sumamente sensible para la sociedad de nuestro país por el impacto que supone. El ministerio busca fortalecer su Sistema Nacional de Registro de Intentos de Autoeliminación mediante herramientas tecnológicas que procesen grandes volúmenes de datos. El sistema deberá ser capaz de identificar patrones y tendencias relacionadas con intentos de autoeliminación y suicidios, mejorando las estrategias de prevención, en procura de reducir la tasa de suicidios y optimizando la intervención para los grupos más vulnerables. Es un tema que el país arrastra desde hace mucho tiempo y el apoyo de la tecnología, con una visión desde el sector privado, es decir desde fuera del círculo en el que habitualmente se aborda esta problemática, podría ser un aporte crucial. Claro, ninguna solución en este caso tendrá un impacto inmediato, pero puede ser el inicio de un camino, esperemos.

En el siguiente desafío el convocante es el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), que busca personalizar y potenciar sus servicios de orientación laboral por medio de una solución innovadora que deberá integrar análisis de datos avanzados para identificar trayectorias educativas y laborales, reducir sesgos y mejorar la empleabilidad de la ciudadanía, con un enfoque especial en los sectores más vulnerables. En este caso resulta particularmente interesante ver qué puede aportarse desde el sector privado a un instituto público que tiene el cometido de promover el empleo y la reubicación en el mercado laboral de trabajadores que han ido quedando relegados. La identificación de perfiles, así como de requerimientos, formación, capacitación, para su efectiva reinserción.

Los dos siguientes tienen que ver con actividades productivas pero a la vez con la temática ambiental, detrás de ambos está el Centro Tecnológico en Bioeconomía Circular (CTBC), que busca una solución para el aprovechamiento de cenizas procedente de la quema de biomasa, empleándolo en la industria de la construcción, buscando mejorar la sostenibilidad del sector a la vez que una reducción de residuos y de emisiones de carbono y el ahorro de materiales no renovables. El otro desafío busca el desarrollo de encalantes agrícolas, formulados a partir de materiales reciclados o subproductos, en busca de prácticas agrícolas más sostenibles y la reducción de la dependencia de recursos no renovables.
Por supuesto que todos estos llamados tienen el incentivo del otorgamiento de recursos para el desarrollo de estas soluciones, pero más allá de ello suponen oportunidades para demostrar que el sector privado es también, desde el hacer y de solucionar problemas en la vida diaria, un generador de conocimiento que puede ser puesto al servicio de la comunidad.