El sábado en el Estadio Koster se enfrentaron Peñarol de Mercedes y Litoral en el partido de vuelta de los 16° de final de la Copa Nacional de Clubes OFI Divisional B, duelo que fue suspendido por el árbitro central a los 39 minutos del segundo tiempo por falta de garantías.
Litoral llegó a Mercedes con ventaja tras haber ganado 2 a 1 el duelo de ida, y el empate 2 a 2 que se estaba dando hasta el momento de la suspensión, le daba el pasaje a octavos de final, pero la violencia empañó la fiesta. Mientras que dentro del campo de juego los protagonistas vivieron todo dentro de los carriles normales, desde afuera del estadio comenzaron las agresiones, que hicieron detener el partido cuando sólo se habían jugado 7’ de la segunda parte y aunque luego se reanudó, minutos después se dio la suspensión del encuentro.
EL TELEGRAFO dialogó con el presidente de la institución decana, Mauricio Giles, para conocer de primera mano lo ocurrido y el mismo relató los hechos.
“Nosotros nos vimos totalmente perjudicados con lo ocurrido en Mercedes, porque lo primero que hay que remarcar es que el protocolo de seguridad no sólo no funcionó, sino que fue prácticamente inexistente. El fin de semana anterior en charla con el presidente de Peñarol en el Rivabén, le pedimos que hicieran separación de hinchadas, porque es mejor prevenir lo que pueda suceder y tras ese pedido pensamos, que, dado que se le habló con honestidad y tiempo, lo iban a tener en cuenta, pero eso no pasó. Cuando llegamos al estadio vimos que no había separación más que una cinta amarilla y dos vallas, con todos juntos en la tribuna principal. Y sabemos como es el fragor de los partidos y que los hinchas quieren festejar con sus equipos, además de que una palabra trae a la otra”.
Y siguió: “Todo ocurrió en la segunda parte, con gente que estaba afuera del estadio que comenzó con insultos hacia nuestra hinchada y lanzar proyectiles (piedras) que no sólo caían a la hinchada, sino sobre el banco de suplentes donde estaban nuestros jugadores y cuerpo técnico. Allí el partido se detuvo a los 7’ y estuvo ocho minutos parado, debido a las piedras que venían desde fuera del estadio, ahí consideramos que se debería haber suspendido el partido, pero no pasó. En ese momento decidí llamar al 911 para denunciar la situación y pedir la presencia policial para disuadir a quienes estaban originando los desmanes, que claramente no deberíamos haberlo hecho nosotros, sino la gente de Peñarol, que era el local. La Policía hizo lo suyo y el partido siguió. Pero cuando se acercaba el final, en la tribuna se puso complicado el ambiente, de uno y otro bando, pero no hubiese pasado si cada parcialidad hubiera tenido su lugar. Lo bueno es que más allá de que pasaron algunas cosas, no pasó a mayores, porque realmente podría haber sido un desastre. Recién ahí fue que el árbitro decidió suspender el partido y estampó en el formulario la suspensión por falta de garantías, en cuanto a la seguridad”.
Sobre lo que esperan desde Litoral, Giles dijo que “nosotros ya realizamos ante OFI los descargos correspondientes con fotos, videos y señalando cómo y por qué falló el protocolo de seguridad, siempre teniendo en cuenta que lo sucedido podría haber sido mucho peor. Ahora toca esperar la resolución de los órganos correspondientes, esperando no ser perjudicados por hechos que no iniciamos y que consideramos que en nuestra cancha trabajamos para evitarlos, pero que además con antelación le solicitamos al presidente de Peñarol tomar los recaudos necesarios, para evitar todo esto, pero lamentablemente no ocurrió”, cerró. → Leer más